ANOMALISA”

(Charlie Kaufman y Duke Johnson, 2015)

Crítica realidaza por Javier Acedo

Reconozcámoslo ya, nuestra vida es gris. Vivimos en un mundo en el que lo máximo que sacaremos de las personas de nuestro alrededor es un retwitteo o un “me gusta” en redes sociales, donde la rutina cotiza a la alza y la vida no es un río tranquilo como decía aquella película, sino una presa con agua estancada donde, ¡horreur!, está empezando a oler raro. Esta misma diatriba también fue pensada por dos de las mentes más lúcidas del cine contemporáneo, Charlie Kaufman y Dan Harmon.

Kaufman, el hombre que lleva cuestionándose desde su primer guión qué puñetas hacíamos en esta vida de las formas más originales posibles, y Harmon, creador de ese milagro televisivo de culto y casi underground llamado “Community” y del gamberrismo de “Rick & Morty”, unieron fuerzas para narrar LA historia del hombre actual, la biografía de todos los hombres que habitan en este planeta y nadie se le ha ocurrido ofrecerla de forma tan franca y clara. Y, lo mejor de todo, la narran en animación stop-motion. Cruda existencia bajo frames y frames de figuras inertes en movimiento que, de paso, hacen un corte de mangas hacia los convencionalismos del cine.

Anomalisa” es, digámoslo ya, una de las propuestas más originales, cercanas y reales de los últimos años. Puro riesgo cinematográfico que se degusta como las grandes obras artísticas, con deleite, placer y, por qué no, cierto dolor ante algo que se nos muestra y que nos remueve al vernos a nosotros mismos en la pantalla.

El film retrata las veinticuatro horas de un escritor de libros de autoayuda que no es capaz de ayudarse a si mismo, atrapado en una vida gris y en continua huida de una cobardía que gobierna sus actos y una desidia que habita en su personalidad.

Pero he aquí que, a veces, podemos encontrar nuestra “anomalía” en la vida – representada en el film como la persona que podría dar sentido al puzzle vital de nuestro protagonista – y la abrazamos como si no hubiera un mañana… aunque, en realidad, solo dure una noche

A lo largo de la historia, vemos la amargura y la desidia en la vida del protagonista y cómo el encuentro con su “Anomalisa” transforma el gris de su vida en una dulce intimidad que casi nos hipnotiza y nos emociona.

Y, aunque nos duela, su desenlace es puro arte cinematográfico, convirtiéndose en uno de los finales más certeros y redondos que ha dado el cine en muchos años.

Señoras y señores, ¡aplaudan al hombre del siglo XXI!

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