Después de las grandes sorpresas de “Lluvia constante” y “Atchúusss!!!” era lógico que la sorpresa no podía mantenerse en todos los montajes que se presentarán en esta edición del 33 Festival de Teatro de Málaga. Nuevamente, David Serrano es el director de la pieza teatral que pudimos ver ayer y que hoy, jueves, a las 20:00 también tiene nueva función después de dejarnos sin aliento el pasado domingo con la historia protagonizada por Roberto Álamo y Sergio Peris-Mencheta. Pero no me pareció ver ese trabajo de adaptación en toda la trayectoria que le conozco, quizás en algunos diálogos más cómicos y directos pero, en general, “Buena gente” lleva un hilo que puede ser muy predecible y que simplemente muestras los blancos y grises de los personajes que se nos presentan.

Margarita, interpretada por Verónica Forqué, es una mujer que no ha tomado las decisiones correctas en su vida o no ha sabido tomarlas y se encuentra en una situación social bastante marginal donde hace lo que puede para sobrevivir día a día. Los personajes que la rodean, no ayudan en su camino y, gracias a sus interpelaciones, podemos descubrir más rasgos de su personalidad que, en ocasiones nos enternece y en otras, se toma demasiado la sinceridad por bandera. Precisamente, la historia permite que podamos ver reflejados a esos ejemplos que podemos contemplar en nuestra vida cotidiana. Y quizás por eso, algunos espectadores se pueden quedar fríos ante lo que ven. Simplemente, porque tal y como nos presentan a esta mujer, los escenarios y como evoluciona, no es nada nuevo y sin ser únicamente una excusa, es que no llega del todo su sufrimiento porque tiene parte de razón y parte que no, al igual que el resto de personajes que se encuentra.

Indudablemente, hay actores que forman parte de “Buena Gente” que merecen la pena simplemente cuando pisan el escenario. A Juan Fernández le daría todas las palabras de un diccionario y me pondría a su lado a escucharlas y Pilar Castro es una ternura escénica que convierte en muy natural todo lo que pasa por sus manos. Malena Gutiérrez y Diego París tienen los roles muy bien definidos en clave humorística. Y a Verónica la disfrutas en su salsa y en donde se le ve que se encuentra muy cómoda como es en el teatro. Pero he echado de menos a “Shirley Valentine”

Al menos, “Buena Gente” se plantea con una escenografía que asombrará a muchos y que cuenta una historia muy cercana que servirá para que el público se identifique y razone sobre esa manera de ser que todos tenemos o que, a veces, olvidamos y recuperamos en distintas fases del día. A mí me hubiera gustado otro planteamiento que me hubiera hecho llegar más al fondo de lo que el autor quisiera que reflexionemos. Pero quizás no soy tan buena gente.

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