Muchos estoy convencida que se decidirán a ver “Carol” después de quedarse sorprendidos con esa gran maravilla cinematográfica que es “Lejos del cielo” de este mismo director, Todd Haynes.


Y la pena, quizás, es llevarse esa predisposición. Es lógico que la tengamos con nosotros mismos ante realizadores que nos logran asombrar. Pero ir ya de antemano con esa sensación, igual es perjudicial ante expectativas que no se superan. Y eso es lo que a mí me ha pasado con “Carol”.


“Carol” es la propia historia de su autora, Patricia Highsmith, encarnada en esa Therese Belivet que interpreta Rooney Mara. La película es una adaptación de la novela, “The price of Salt” que Highsmith publicó en 1952 con el seudónimo de Claire Morgan. Lo hizo por la misma razón que se plantea en la película, huir de lo que supondría un escándalo en aquella época. Que una autora de prestigioso escribiera sobre Carol Aird y Therese Belivet y la evolución de su amor desde que se conocen, hubiera significado la propia destrucción de la escritora e, incluso, se sabe que ella estaba arrepentida de esta propia historia y le causaba vergüenza. Lo que no esperaba era que las propias mujeres vieran identificados sus sentimientos en Carol y Therese. Patricia Highsmith pudo darse cuenta del gran salto y evolución que había conseguido con “The price of Salt” y cambiar de opinión con respecto a lo que había creado.


Volviendo a la película, el problema que tiene es de desconexión con el público. Puedes ir siguiendo la trama pero llega un momento que cansa y al momento, algo surge que te metes de lleno de nuevo para luego aburrirte y que entres otra vez. Es un ciclo que se va repitiendo como un bucle y por ello, no sales con la emoción deseada ante una película de estas características.


Lo que si tiene son unas interpretaciones maravillosas. Todas. No nos extraña de Cate Blanchett, quién ya había trabajado con el director en “I´m not here” y si nos sorprende en el caso de la más desconocida, Rooney Mara, esa “chica peculiar como caída del espacio” que a mí en ocasiones me recordaba a la dulzura y ternura de Marion Cotillard. Igualmente destaco a Kyle Chandler, quién interpreta al marido de Cate Blanchett, en un papel en el que es difícil no caer en la trampa del marido celoso que exagera en gestos y creo que este actor le ha dado un toque excelente que hace que te creas verdaderamente todo su sufrimiento.


La banda sonora es una delicia que también está nominada al Oscar de Carter Burwell



Hubiera sido una película completa si se hubiera montado con mayor ritmo y celeridad, la historia de estas dos mujeres que simplemente cometieron el error de encontrarse y quererse en un tiempo que no les correspondía. Una pena.

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