ESTATUAS EN  VIDA

Juanma Nieto, Dee Jay Foster, Ernesto Aurignac, José Carra y Arturo Díez Boscovich con la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga
Juanma Nieto, Dee Jay Foster, Ernesto Aurignac, José Carra y Arturo Díez Boscovich con la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga

El Teatro Cervantes se convirtió ayer en un club de jazz pero, al mismo tiempo, en un escenario donde se podían rodar las escenas más maravillosas de una película clásica. La mezcla de los instrumentos de cuerda de la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga, bajo la dirección de Arturo Díez Boscovich y la banda de Ernesto Aurignac, formaron un equipo ambiental que nos trapasó todo tipo de emociones y descubrimientos musicales en una noche muy mágica.

Teniendo la suerte de haber entrevistado a muchos artistas en Málaga, si me tuviera que posicionar en quienes son de los que más transmiten en el escenario diría, sin duda, Arturo Díez Boscovich y Ernesto Aurignac. En el momento que supe que querían unirse para rendir homenaje a este disco de Charlie Parker, mi inquietud residía en cómo iban a comunicarse estas dos almas expresivas y, la verdad es que no me decepcionaron. Arturo tiene esa hiperactividad de disfrute máximo, muy pendiente de los detalles pero sin olvidarse de dejarse llevar y, cuando eso sucede la conexión con el público es brutal, al igual que ocurre con Ernesto Aurignac, encima en su caso es más destacado porque te puede estar hablando con una tranquilidad, que incluye nervios lógicos por la importancia del evento en su voz temblorosa, pero al agarrar el saxo te has olvidado de la persona que has conocido antes y se transforma en un músico que parece que está en su propio universo y ofrece todo lo mejor de su talento bailando sus dedos en el instrumento y soplando toda la buena energía que le queda.

La Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga es la que entra de primeras al escenario y contempla el lleno del Teatro Cervamtes para que, a continuación, entren los músicos que acompañan a Ernesto Aurignac con Dee Jay Foster al contrabajo, José Carra al piano y Juanma Nieto a la batería (y el único que se priva de chaqueta en su vestuario). Finalmente, entran los dos protagonistas, Ernesto Aurignac y Arturo Díez Boscovich. Miradas constantes y muy cómplices son las que destacan en todo el concierto. Arturo, muy pendiente, de los solos de Ernesto para seguir dando pie a la musicalidad de las cuerdas, oboe y trompa y, Ernesto echaba miradas furtivas a su espalda, sabiendo que su sueño se estaba cumpliendo y, estaba escuchando la forma en la que él quería que sonaran esos temas que adquirió hace años de este “Charlie Parker with strings”.

La actuación comienza con “Everything happens to me”, standard escrito por Tom Adair que, al concluir, permite a Ernesto coger el micrófono para que su primera frase sea “joer, que guay”, resumen de nervios pero, a la vez, de satisfacción plena porque ese joven que actuaba en el Onda Pasadena y acudía a los conciertos de sus referentes en ese Teatro Cervantes, ahora tenía los focos apuntados a él y, eso, debe estremecer a cualquiera. Destaca la pedazo de música, a sus músicos y al director, Arturo Díez Boscovich y que los temas que van a interpretar son auténticos “caramelitos” como el que interpretan a continuación, “East of the sun”, una de las piezas que me parece una auténtica banda sonora de cine al disfrutarla desde el patio de butacas.

Sin desvelar nada y con ese comienzo de piano abrumador, Ernesto Aurignac mata de sentimiento con “Summertime”. Uno de los grandes momentos de la noche y que repitieron en los bises pero, en esta primera ocasión, se toca de una manera muy ortodoxa pero muy bella. Viviendo todo lo increíblemente espectacular que te puede hacer sentir esta canción. E incluso Arturo, mira fascinado alguno de los giros que Ernesto es capaz de sacar con el saxo en momentos claves de esa melodía. Turno para presentar a todos los músicos del espectáculo y dar lugar al primer tema del disco “Charlie Parker with strings” que es “Just Friends”, un standard de John Klenner de 1931. Aquí ya comenzamos una tónica que va a ser recurrente en las siguientes composiciones hasta el final y, es precisamente, los finales. Empieza a sonar algún solo de piano, sobre todo, las cuerdas forman ese equilibrio ideal para luego variar ese ritmo y hacer un remate que deja con el corazón impresionado por esa escucha tan sorprendente.

La palabra la toma el contrabajista, Dee Jay Foster, quién nos explica la historia que viene detrás de “Laura”, melodía que se usó para la película del mismo nombre y que su compositor, David Raksin, pudo escribir tras leer una carta de su mujer expresando que se había acabado su historia de amor, cumpliendo así la vieja norma que los compositores se sienten inspirados cuando tienen historias de desamor. Además, Foster quiere dar importancia a los músicos que hay en Málaga y los compara con la estatua de Picasso sentado en ese banco de la Plaza de la Merced, diciendo que lo que podemos disfrutar en nuestra ciudad son “estatuas en vida”, provocando así uno de los instantes más hilarantes de la noche.

De aquí hasta la finalización del concierto, descubrimos mucho dinanismo, esas sorpresas en los finales, algún desorden en las partituras que se resuelve pronto, unos diálogos entre piano y saxo para el recuerdo y el juego de cuerdas, oboe y trompa que remarca una elegancia para los siguientes temas que nos restaban como “Repetition”, “They can´t take that away from me” de los hermanos Gershwin, “What is this thing called loved” de Cole Porter, uno de mis temas favoritos y que me dejó completamente anonadada como es “I´m in the mood for love”, el oboe brilló de una manera muy sutil en “Easy to love” con un bravo que no se resistió Arturo a decirle a Ernesto al final de su interpretación al saxo y “supuestamente” se acababa el concierto con “Rocker” donde Aurignac terminaba de hablar comentando que podrían tocar 4 veces cada uno de los temas, cosa que el público no le hubiera importado estoy segura, y mientras terminaba de presentar, Arturo no paraba de marcar el ritmo para comenzar a tocar, este tema también tuvo un gran momento de Dee Jay Foster, Juanma Nieto y José Carra dando importancia a esta banda para llegar a una impresionante finalización con toda la gente completamente entregada y levantada, ipso facto, de sus asientos para aplaudir y agradecer la gran noche vivida en el Teatro Cervantes.

Público ovacionando a los intérpretes de "Charlie Parker with strings" en el Teatro Cervantes
Público ovacionando a los intérpretes de “Charlie Parker with strings” en el Teatro Cervantes

Los bises llegaron con ese “Summertime” ya menos clásico y dando rienda suelta a esa libertad más jazzera, convirtiéndose todo el aforo en un gran club de jazz que volvió a satisfacer el gusto y la calidad de todos los aficionados que esperaban este gran momento. Sonaron gritos espontáneos de alegría, muchos aplausos que rompieron esa formación más heterodoxa para llegar a ese canallismo que el jazz imprime y Ernesto Aurignac pudo volverse más loco, dentro de no perder el ritmo debido, para cumplir una satisfacción por la que merece la pena ser devoto, amante o seguidor de esta música.

Y personalmente, ver esas “estatuas en vida” de Arturo y Ernesto transmitiéndome sus pasiones a través de esos gestos de Arturo con sus manos y en su rostro y los giros de Ernesto con el saxo, es lo que logra, como decía el propio Charlie Parker, que la música sea tu propia experiencia, tus propios pensamientos y tu sabiduría. Ellos han sido eso y han traspasado las fronteras que el arte brinda, en ocasiones. Aquí seguiré esperando a que lo hagan siempre.

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