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Completamente ignorante de la historia de Sidonie-Gabrielle Colette, esta película cumple la función de hacer conocer su vida, y rendirle un reconocido homenaje para quienes si tienen conciencia de lo que significó su revolución en el arte del siglo XX.

Sidonie-Gabrielle Colette alcanzó fama internacional gracias a la publicación de Gigi, la novela que fue llevada al cine en 1958 por Vincente Minnelli. Novelista, dramaturga y periodista, la escritora francesa llegó a presidir la Academia Goncourt entre 1949 y 1954, fue condecorada con la Legión de Honor y es la única escritora francesa que ha recibido un funeral de estado.

Dirigida por Wash Westmoreland, quién ya me deslumbró con la maravillosa Siempre Alice con una increíble Julianne Moore, realiza este biopic con un ritmo en ocasiones tedioso, pero si entras de lleno en su vida, y te interesa cómo empieza a descubrir el mundo de la escritura, para posteriormente romper barreras en cuanto a la sexualidad, y a mentes tradicionales que no salían del contexto de esa época, te dejas llevar por una soberbia interpretación de Keira Kinghtley, a quién se le nota ese amor y ese trabajo tan profundo por el personaje al que debía dar vida. Como la propia actriz decía, encuentra mucho más inspirador interpretar estos roles de época que las mujeres actuales, y por ello se está labrando una carrera de proyectos más profundos que comerciales. Resalta de nuevo su magnetismo como en “Orgullo y prejuicio” y “Begin Again”.

Le acompaña un Dominic West que tal y como nos ha demostrado en series y películas, es un actor que siempre ofrece una veracidad y una generosidad en sus personajes, que da gusto disfrutar aunque sea la nota discordante y menos amable de “Colette”. La película comienza con su romance, cómo tenía ella que ir adaptándose a esos tiempos en los que la mujer no tenía ningún protagonismo, ni estaba bien visto que lo tuviera, y más que nada cómo va descubriendo un mundo en el que ella se encuentra más feliz y con más libertad, siendo el comienzo de una época más complicada para que pudiera sentir todo lo que le ocurre.

Lo dicho, como es una vida tan detallada porque es importante resaltar los avances y lo visionaria que fue la figura de Colette para su época, hay que ir preparados para entrar de lleno en querer saber muchos aspectos esenciales de su vida, y así te puede gustar tanto el tono como el ritmo que va adquiriendo el film. Para mí ha sido un descubrimiento maravilloso.

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