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Es cierto que si tuviéramos que profundizar y ensalzar lo que significa la figura de un editor, el escogido en esta película, “Genius” en su versión original, es de los más indicados por ser el artífice de talentos como Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald o Thomas Wolfe, a quién se escoge como más representativo en esta cinta.

Se trata de Max Perkins de la editorial, Charles Scribner’s Sons, a quién interpreta genialmente, como no podía ser de otra manera Colin Firth. En la historia se incide directamente en la manera de hacer de su labor. Ya le vemos repasando las innumerables páginas de un escritor como Thomas Wolfe, encarnado por un Jude Law que me recordó en ciertos momentos a ese personaje oscuro de “Closer” o de “Camino a la perdición, en las que tenía que lidiar constantemente con el autor para corregirle y suprimirle párrafos, en pro de obtener los muchos éxitos que consiguió con sus publicaciones. Ahí es donde radica lo más destacado de “El editor de libros”, va al grano en esa evolución en la que editor y escritor se conocen, pelean, discuten y establecen unos lazos de amistad que permiten la buena sintonía en la que consiguieron ensalzar títulos como “El ángel que nos mira” o “Del tiempo y del río”.

La película está basada en la biografía real “Max Perkins: Editor of Genius” de A. Scott Berg, en la que se estrena como director, Michael Grandage, quién ya era reconocido como un reputado director teatral. Este detalle es importante porque las puestas en escenas y la fotografía juegan con ese conocimiento y son presentadas al espectador a modo de actos que se van sucediendo a un ritmo trepidante, donde conocemos enseguida las personalidades y la relación de ambos personajes protagonistas.

¿Cuál es el problema? Pues precisamente que esa tendencia escénica hace que el comienzo de “El editor de libros” sea completamente atractivo, con diálogos increíbles y una especie de “toma y daca” entre Colin Firth y Jude Law, como si fueron Sherlock Holmes y el doctor Watson (algo que a Law le sería familiar), que entretiene muchísimo al espectador y capta la atención de todo lo que va sucediendo en ese camino con mucho esfuerzo hasta la publicación final de esas novelas. Pero a medida que vamos llegando al intermedio y desenlace de la película, el interés decae porque nos perdemos en una rapidez instantánea de carácter, que seguramente sería lo que ocurrió en la realidad, pero al traspasarlo a la gran pantalla hay detalles que me faltan y no se explican y mi sensación al salir no fue plenamente satisfactoria de haber descubierto el trabajo de un gran editor como Perkins. También es una lástima cómo se desaprovechan los personajes femeninos en el caso de Laura Linney, pero es más grave en el caso de Nicole Kidman, ya que no se entienden muchas de sus reacciones y, al igual que ocurre con el Thomas Wolfe de Jude Law, aunque sucediera así, no hay un hilo de comprensión que ayude a seguir lo que va aconteciendo. También es una pena que tanto Guy Pierce como Scott Fitzgerald y Dominic West como Hemingway, salgan tan someramente en pocas escenas porque quizás hubieran facilitado otros puntos de vista que mejoraran las acciones de los personajes protagonistas.

Pero a pesar de esto me llevo buenas sensaciones que quedan plasmadas en la trama principal, además de mi amor muy confesable por Colin Firth en el que no soy nada imparcial. Recalco la fotografía y banda sonora del film que es una auténtica delicia disfrutarlo, una frase que se me queda grabada de Thomas Wolfe, “no me gusta sacrificar palabras”, ejemplo claro de lo que sufría en su interior cuando se le tachaban sus escritos con lápiz rojo y una simbología que le hace a su editor, Perkins, cuando acuden como público a un concierto de jazz y compara su genialidad con la de los otros escritores de la misma editorial, utilizando símiles de canciones que suenan apenas con instrumentos y las que suenan con unos arreglos más arriesgados. Es una pena porque el comienzo es muy prometedor, pero con un mejor trabajo en ese desarrollo me hubiera llevado un mejor homenaje hacia la figura de este editor. Siempre me quedara volverme loca con la voz original de Colin Firth.

Nota: 5 Arcones

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