NO SE MERECE ESTE FUNERAL

Escribo estas líneas desde la tristeza más absoluta. Nunca me ha gustado ser destructiva con ninguna función teatral a la que he asistido. Me ha podido gustar más o menos la temática, la estructura y en definitiva la propuesta que me han querido plantear, pero jamás me ha gustado hacer nunca un juicio gratuito de lo que debe ser el teatro si no que he planteado lo que a mi parecer y según el criterio que sentía en ese momento, me hubiera gustado que se hiciera o se modificara en algún aspecto del montaje.

Pero lamentablemente ante lo que he asistido de “El Funeral” no me puedo mentir a mi misma por mucho que en el escenario esté mi Concha Velasco de “Reina Juana” o “La vida por delante”. Es un despropósito de hora y media en la que no existe propiamente lo que una estructura artística requiere, y no es que sea algo contemporáneo que haya que descomponer, si no que no tiene sentido ninguno de principio a fin y lo único que el espectador observa son maneras a cada cual más ridícula para que estén sucediendo cosas pero que no tienen, en ningún momento, un hilo conductor con los arcos de personajes o el ritmo de la trama. Trama por decir algo y ser generosa.

Lo que se juega con esta función es con el cariño y el respeto que el público tiene a la gran dama del teatro, que lo sigue siendo pese a esta desfachatez con la que ha pretendido despedirse de la gente. Pero si verdaderamente alguien piensa que este personaje que aparece como un fantasma con chistes fáciles y sin gracia ninguna, diciendo frases o películas de nuestra época y con acciones que no llevan a ningún sitio, ni sabemos qué es lo que se pretende contar o demostrar, si piensan que lo podría desempeñar algún actor o actriz que no fuera Concha Velasco con el simple resultado obvio de apoyo y sentimiento por parte del público hacia su increíble trayectoria, es que verdaderamente no entienden este oficio y lo único que entra en su cabeza es verla en escena y quererla cada vez que reclama la reciprocidad del público. Porque no creo que los que la aman, puedan estar contentos y felices de lo que ha presentado con “El funeral”. Sinceramente no entra en mi cabeza.

Es completamente aburrida, no se entiende porqué de repente aparece un fantasma de la actriz fallecida y que es lo que pretende hacer, porqué se supone que no debemos salir del teatro, la incoherencia de los diálogos, por no haber no hay ni lo más primordial de una obra teatral que es un planteamiento, nudo y desenlace, además tampoco aparecen los propios propósitos de cada uno de los personajes que hay en escena, ni que aportan para que la historia pueda ir teniendo una evolución, son mera comparsa de hechos que dicen o provocan pero que quedan en el aire sin resolución alguna, o ni siquiera evocan una risa cómplice o fácil. No hay opción siquiera para algún instante de empatía, o de verdaderamente sentir que nos han sorprendido con los actos que van uno detrás de otros entrando como un elefante en una cacharrería.

Así que sintiéndolo mucho, esta no va a ser la manera en la que yo me despida de la brillantez absoluta de la que he podido ser partícipe en tantas ocasiones que he tenido la suerte de ser la receptora de todo lo que Concha Velasco me ha dado con su trabajo en sus años de carrera profesional. Me encantaría de verdad haber visto hoy algo sobrenatural, y me despierte del sueño en cuanto acabe esta crítica. Como si nunca hubiera ocurrido. Así que me quedaré con la esperanza de poder despedirme de verdad a la próxima, o a la penúltima. Pero de Lucrecia Conti no pienso acordarme.

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