el_hombre_de_las_mil_caras-226345831-largeNo siempre funciona el contar con los buenos actores y la mejor fotografía para sacar adelante una película. “El hombre de las mil caras”, busca explicarte perfectamente todas esas mil caras que rodearon la detención de Roldán, lograda por la traición de Paesa, ex agente secreto del gobierno español. Y condensar toda esa operación en una película es una tarea arduamente complicada que hace muy dificultoso el entendimiento y seguir el ritmo de todo el metraje.

Alberto Rodríguez recibe el encargo de llevar al cine la adaptación del libro,  Paesa, el espía de las mil caras, de Manuel Cerdán y formalmente no hay nada que reprocharle, pero se denota que hay una necesidad extrema de dar información durante todo ese proceso político y judicial que se llevó a cabo y, tanta carga no consigue que se pueda llevar al tanto ni disfrutar de todo el proceso interpretativo que despliegan todos los grandes actores que aparecen en pantalla. En algunas críticas, he estado leyendo alguna comparación con las novelas de John Le Carré y, la verdad, es que esas historias funcionan por la propia ficción que se puede permitir el autor. En este caso, nuestra historia es la que es y no es posible cambiar el rumbo o darle otro tono para que tenga esa acción cinematográfica que le hace falta a la película.

La voz de José Coronado como el piloto, Jesus Camoes, es la que nos va transmitiendo el discurso de todo el proceso y es un acierto en el sentido de darle ese empaque necesario para conocer todos los datos reales de cifras, engaños y artimañas para sacar a Luis Roldán del país y que se quedaran posteriormente con su dinero. Infografías constantes son las que también se usan para ir marcando esos números que, desafortunadamente, ya no nos asustan tanto por la corrupción existente prácticamente todos los días pero que, en mi caso, llegaba un momento que me sentía una espectadora sin inteligencia a la que le tenían que marcar absolutamente todo en los movimientos y pasos de los actores.

Lo que sí consigue “El hombre de las mil caras” es sorprendernos con un elenco más que acertado que despliega la mejor de las interpretaciones. Eduard Fernández suena nuevamente a Goya por ese temple exquisito con el que ha adoptado a Paesa completamente en su ser y José Coronado trabaja perfectamente desde su sombra, tomando un rol más secundario pero con una gran presencia en sus intervenciones. Yo pensaba que me iba a costar ver en los momentos que ambos actores comparten espacio, que Eduard mandaba sobre Jose, pero las tablas actorales y una buena dirección hacen que ese pensamiento se me disipara al momento y contemplara con alegría ese cambio de roles. También quiero destacar el gran papel de imitación de Carlos Santos, más que irreconocible como Roldán, cuyo buen trabajo se ve en un pequeño ejemplo, el hablar sin abrir mucho la boca como hacía el ex-director general de la Guardia Civil. Y ya ni que decir de la pose encorvada y mirando siempre hacia abajo. Una gran labor la suya. Y todos los demás actores, con sorpresa personal de Pedro Casablanc e Israel Elejalde, complementan un excelente equipo actoral que, sin duda, es lo que mejor me llevo de esta película.

Otras películas españolas de este género si que me han gustado en su combinación de tratamiento y duración como ha podido ser “Lasa y Zabala” o la gran sorpresa que fue “Negociador” de Borja Cobeaga, ambas también con un desarrollo político difícil de narrar pero que si obtenía una sensación de conocer aún más los temas que tocaban, sin que resultaran historias densas. Saliendo del cine, valoraba si no hubiera sido más acertado llevar toda esta documentación que aporta la película y el hecho de contar con un tiempo mucho más extenso que los formatos habituales a una tv-movie. Hay material suficiente para dos capítulos con una calidad técnica y artística de gran nivel y creo que hubiera dado un mejor resultado si se hubiera preparado para estrenarlo en la pequeña pantalla. Una pena.

Y, por cierto, ¿se recuperarán alguna vez esos 1.500 millones de pesetas robados de nuestras arcas públicas?. Porque como bien se expresa en “El hombre de las mil caras”, nadie dijo que hacerse rico, fuera barato, pero la factura nos ha salido siempre a nuestra costa. No sé si antes se me resolverá antes la pregunta en una película que confiando en la propia justicia.

Nota: 5 Arcones

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