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No es la película típica de Navidades, por mucho que se ambiente en estas fechas. Nos encontramos ante una identificación muy natural y certera de lo que sucede cuando un ser querido entra, por la razón que sea, en el mundo de las drogas. En realidad es un reflejo de las adicciones, de cualquiera a la que podamos poner nombre y apellidos a nuestro alrededor.

Con este antecedente, entiendo que haya muchas personas que no tienen la necesidad de pasarlo mal en el cine, pero los que buscamos historias que nos lleguen a lo más profundo del corazón, aprendamos de esa vivencia y disfrutemos de geniales interpretaciones, “El regreso de Ben” es un valor seguro. Y, efectivamente por Julia Roberts que se ha ganado por derecho el ser reconocida como una de las actrices con mejor evolución y versatilidad del momento.

En la película, le ofrecen a ella como madre el mejor regalo que una progenitora podría desear en estas fechas, disfrutarla con todos sus hijos. El inconveniente es que Ben está pasando por un proceso de rehabilitación realmente duro, que hace la duda razonable en muchos de su entorno, acerca de si verdaderamente ha cambiado para convertirse en una mejor persona, y poder convivir de nuevo en la sociedad, o sólo es una artimaña para volver a conseguir fondos para los intereses que le destruyen.

El gran valor de “El regreso de Ben” es precisamente esta circunstancia. Cómo refleja con tanta verosimilitud todos los caracteres que rodean ante las familias que tienen que sobrellevar esta problemática. Hay dos curiosidades que me llaman la atención, y es que el propio director de la película es el padre del protagonista, Lucas Hedges, que interpreta a ese joven triste y desolado que vuelve a su hogar por Navidad, y que dicho realizador Peter Hedges, inspira este film en hechos reales, ya que vio como su madre se daba a la bebida y su madrastra se convertía en su ancla emocional hasta que su madre pudo recuperar las riendas de su vida.

Supongo que por la sorpresa de Lady Gaga en “Ha nacido una estrella” va a ser complicado que Julia Roberts repita como ganadora del Oscar a la mejor interpretación femenina, pero su papel es tremendo y destacable en su filmografía. Por ella pasamos dolor, rabia, esperanza, vergüenza, determinación y más que nada, amor. Te la crees ciertamente desde la primera escena que protagoniza, y es un absoluto placer verla desenvolverse en todos los entramados tan extremadamente complicados que pasa con su hijo.

Además, otro de los grandes aciertos de “El regreso de Ben”, es como te va mostrando la información necesaria y precisa para que vayas entendiendo el pasado de los personajes, y se pueda contextualizar a medida que vamos dando pasos a la misma vez que ellos. Esto ayuda a que el ritmo de la trama sea mucho más dinámico, y que vivas esa tensión de menos a más, que permite que ni te desenganches de todo lo que va sucediendo, ni que te aburras o desconectes en ningún instante.

No es la película, repito, que recomendarías para estas fechas navideñas de alegría y felicidad, pero yo la volvería a ver y disfrutar en cualquier fecha que se hubieran planteado estrenarla. Y sí, Julia Roberts, ha sido una de las actrices de mi vida tanto en su faceta más comercial y de comedia romántica, como en su faceta más dramática actual, así que ha sido un regalo increíble de Navidad verla en esta tesitura.

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