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Estamos ante un trabajo cinematográfico que en mi opinión supone un salto de calidad interpretativa de Emma Thompson. Una historia en la que nos podemos meter en su pellejo de qué decidir en una circunstancia tan complicada, y a la vez teniendo que superar una situación personal nada favorable para tener la mente en calma en los demás ámbitos de nuestro vida. Ese es el verdadero valor de “El veredicto”.

En la trama conocemos a Fiona Maye, una prestigiosa jueza del Tribunal Superior de Londres especializada en derechos familiares, que deberá enfrentarse a un conflicto moral cuando conoce el caso de un adolescente con leucemia que se niega a hacerse una transfusión por ser Testigo de Jehová. Ella pretende ser justa evidentemente con el caso y conocer a todas las partes, para tomar la mejor decisión posible. Pero ese límite es con el que juega en todo momento la película, para hacernos reflexionar. ¿En qué medida nuestra propia consideración se puede poner por encima de creencias religiosas?. Y mucho más estando en el caso de un adolescente, al que ya predeterminamos que no tiene el raciocinio suficiente para tomar sus propias decisiones.

La labor de Emma Thompson, recién nombrada Dama del Imperio Británico, es encomiable porque nos ofrece las altas capacidades de su profesión como las dudas existencias de lo que provoca una decisión de esas características. Esa doble vertiente no desaparece en todo el metraje, y es lo que le da la fuerza para encontrarnos ante una soberbia interpretación, y para resaltar todos aquellos aspectos importantes por los que la película te hace pensar en todo momento. Le acompaña un Stanley Tucci que se mantiene en la posición idónea de saber marcar cuál es su fin profesional, y cómo es más frágil cuando sobrepasa los muros de su propia casa. Esa idiosincrasia es la que se encuentra muchas mujeres con esa misma posición, y es de agradecer que una película como “El veredicto”, lo refleje de una manera tan sublime.

“El veredicto” está basada en la obra de Ian McEwan titulada “La ley del menor”, en la que quería expresar una buena propuesta de lo que significa escuchar, y cómo los límites entre la vida profesional y la personal pueden llegar a ser muy precarios. Cómo alguien que está acostumbrado a que no le contradigan y siempre le crean, puede llegar a cuestionarse sus propias decisiones. Esto es lo realmente importante de este film, y les aconsejo que no pierdan la oportunidad de conocer este caso, y llegar a sus propias conclusiones de este conflicto realmente complicado.

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