Ayer pudimos ver el estreno de “Faraday (El buscador)” en el Teatro Cervantes de Málaga con un público que respondió con un apreciable lleno, siendo un sábado bastante completo en diversas actividades para elegir. La obra es el nuevo montaje del autor Fernando Ramírez Baeza, que junto a la dirección de Paco Macià cuenta en su elenco con Pedro Miguel Martínez, José Manuel Seda, Alicia Montesquiu, Javier Collado y Ana Turpin.

La función tenía unas pretensiones tecnológicas que podían acentuar aún más ese ambiente de thriller que precisaba la historia principal de relaciones incomunicadas entre los protagonistas, y la ambición de las autoridades por alcanzar el poder de este arma que es capaz de controlar y ofrecer toda mucha información sobre todos nosotros. Pero lo importante a la hora de poder adaptar este tipo de tramas en el teatro es que haya una buena preparación de personajes y el guión evolucione hacia un fin pretendido. Es complicado que resulte atractivo para la gente algunas estructuras y códigos fílmicos que no pueden ser simplemente trasladados al teatro. Y ese es el principal problema de esta obra.

Además de lamentablemente una buena parte de la representación que apenas se escuchaba por problemas en los micrófonos, la información en esos cuatro actos se da con unos diálogos excesivamente densos y que, en particulares ocasiones, llegaban a un punto soez que no cuadraba ni con el propio perfil de los personajes y un ritmo tedioso que no permite que se pueda prestar atención, teniendo especial importancia que “Faraday (El buscador) precisa de una concentración importante para encajar todas las piezas de este suspense. Todo se enmarca en unas pantallas, un vestuario y un argot muy industrial que no permitían que te pudieras creer aún más esas intenciones que no desvelan los personajes, para luego ir conociéndolas pero sin llevarte ninguna sensación de sorpresa, o encontrar esa posible pretensión de fondo de enviar un mensaje de reflexión sobre nuestra propia utilización de las redes sociales e internet.

Viendo el plantel de actores, recordaba un ejercicio teatral sensacional que tuve la ocasión de disfrutar hace un par de años con Jose Manuel Seda y Javier Collado, dirigidos magistralmente por Jesús Castejón, en los que planteaba en una estancia un thriller teatral sobre el encuentro de Shakespeare y Marlowe en los que ellos trabajaron de una manera brutal esa relación en la que íbamos poco a poco descubriendo esos detalles, y todo iba teniendo un sentido que iba en aumento a medida que evolucionaban las escenas. Y eso que sólo contaban con un único escenario, precisamente. Igual un ejercicio de ese mismo calibre hubiera ayudado a que todos los objetivos de “Faraday (El buscador)”, se hubieran logrado con mayor solvencia. Habrá que buscar una mejor actualización de este sistema.

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