Esta semana la hemos tenido muy setentera, del thriller psicológico de “¿Quién puede matar a un niño?” nos pasamos a un drama muy profundo donde se realza el paso de la juventud a la madurez en un entorno en el que la mayoría lo catalogan como película musical. Se trata de “Fiebre del sábado noche” de 1977.

Cualquier que no haya visto la película y hace como que sí, o que no logra captar el subtexto de las escenas en las que no hay como protagonista una pista de baile, te la catalogan directamente como película de mensaje musical con Travolta bailando canciones de los Bee Gees. Y es más que eso. Es el descubrimiento de un adolescente cuya única prioridad es ganar dinero para salir con los amigos los fines de semana y que se va transformando en objetivos más adultos gracias a que conoce a una mujer con la cabeza más asentada y que le va mostrando que el mundo puede ser diferente al que él únicamente  se mueve en las discotecas y al que le han enseñado sus padres en un entorno más cerrado donde sólo se tiene en consideración el decoro y traer dinero a casa.

El trabajo de John Travolta es impresionante. En sus miradas, sus gestos y el cambio evolutivo que hace su niñato Manero a un hombre adulto. Debería, como tantas injusticias se han cometido en estos premios, haber ganado el Oscar ese año a la mejor interpretación por el gran trabajo realizado en el que estuvo ensayando todas las coreografías durante nueve meses, llegando a perder ocho kilos. Tal es el grado de implicación que tuvo el actor que hasta se preocupó de realizar tareas de montaje, ya que el director, John Badham, no se quedó satisfecho con las escenas en las que Travolta bailaba de su primer montador. El mejor papel que le he visto a este actor, sin duda. Nadie debería cuestionarle en su época actual sin haberse sorprendido cómo interpreta y cómo baila en “Fiebre del sábado noche”

El resto de actores, incluida la paternaire, realizan su trabajo complementando a quién duda es la gran figura de la película y ayudan a que esas ideas paralelas en las que se habla de sexo, trabajo, madurez o cultura se muestren en la película y den al espectador unos argumentos que le hacen reflexionar y que estén más o menos de acuerdo con cada uno de los personajes. También aparecen estereotipos que aunque más o menos cambiados, más que nada en tema de vestuario, a lo largo del tiempo si que los ves reflejados en ese ambiente nocturno que podemos tener en la actualidad. El pesado, el mirón, la insoportable, etc…

Es una película en la que te puedas quedar con innumerables momentos y quién la tenga en su memoria tendrá el suyo particular. Había personas que al salir del cine Albéniz de Málaga, donde hemos tenido la ocasión de disfrutarla en la gran pantalla, decían que “Fiebre del sábado noche” no había envejecido bien. Es lógico siendo una película que no se puede substraer de un contexto de los años 70, pero considero que obviando las partes bailables, se tratan temas más cercanos y comunes de lo que puedan aparecer. Sólo que están en el marco de una pista donde se baila “Disco Inferno”, entre otras.

Mi momento lo voy a relacionar con esa banda sonora maravillosa de los Bee Gees para la película. Acusadme de ir a lo fácil pero logrando no haberme contagiado de ningún tipo de información a la hora de ver esta película, este baile de los dos protagonistas de “More than a woman” me ha dejado con las ganas de marcarme un buen baile del señor Travolta y que mis ojos no hayan dejado de verle entusiasmada en la gran pantalla. Para mí, usted tiene el Oscar al mejor actor por lo que me ha hecho sentir y disfrutar, señor Travolta.

 

 

Nota: 8 Arcones

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