nt_16_Freeheld-interiorEn un nuevo ejemplo de traducción con subtítulo innecesario, nos llega “Freeheld, un amor incondicional”. La adaptación de la historia real de la inspectora de policía Laurel Hester cuando luchó porque su novia, Stacie Andree, recibiera su pensión como pareja de hecho tras detectársele un cáncer en estado ya muy avanzado. Una trama que ya fue recogida en el cortometraje documental del mismo nombre dirigido por Cynthia Wade.

Lo que nos encontramos es un derecho que se consiguió tras mucha lucha y soportar muchas injusticias y que debía ser conocido y presentado en la gran pantalla. Y con un gustazo tremendo de disfrutar de unas interpretaciones magníficas de Julianne Moore y Ellen Page, ésta última también productora de la película. Una química muy verdadera y unas miradas tan reales como las que nos regalaron Cate Blanchett y Rooney Mara en la reciente “Carol”. Curiosamente, la propia Julianne Moore nos vuelve a interpretar a un personaje con una enfermedad complicada tras ganar el año pasado el Oscar por su representación de Alice Howland, la lingüista de la Universidad de Columbia que poco a poco va siendo consumida por un Alzheimer de inicio temprano en “Siempre Alice”. Y bordan ambos retos tan difíciles. La relación de amor y el sufrimiento y decaída de ese cáncer.

A pesar de las críticas por mostrar esa relación de amor de una manera rápida, yo creo que tanto el realizador como el guionista se querían centrar más en lo que querían denunciar en ese juicio. Esa lucha por la igualdad para que su pareja pudiera recibir la pensión que le correspondía por tantos años de dedicación y servicio. Considero que muestra las pinceladas que el espectador necesita saber para evaluar cómo se conocieron y poder saber la evolución de esa relación. Lo verdaderamente importante es quedarse pasmados que esto ocurrió hace apenas unos años y que lo que creemos que está conseguido y más que claro en nuestra sociedad, no es tan así y que aún hay que crear conciencia en considerarnos iguales entre nosotros y desbaratar prejuicios que si que corresponden a la prehistoria.

A esto ayuda “Freeheld, un amor incondicional”. Hasta tal punto, que el personaje reservado a Steve Carrel como proactivista del matrimonio gay queda ridiculizado en la propia historia. El personaje de Julianne Moore le sentencia en todo momento que su lucha no es esa y que no es una abanderada de esa causa, sino que busca la verdadera igualdad. Esa que permite que no haya que cuestionar si el dinero de pensión lo recibe una bollera o un gay. Me gusta especialmente ese detalle en esta película y que no es algo común que yo haya podido ver en un relato de estas características.

Igualmente, me ha gustado poder ver a dos actores en el reparto que inicialmente me tenían ya cautivada en su participación en diferentes series. Uno es Michael Shannon, fiel compañero de Julianne Moore en su carrera en la policía y que hemos podido ver en “Boardwalk Empire” y mi Josh Charles que participa como uno de los funcionarios de ese condado de Nueva Jersey que deben deliberar si le otorgan esa pensión a la protagonista para su pareja de hecho y que es el eterno Will Gardner de “The Good Wife”.

Una película necesaria y que, a pesar, de conocer su final, es de las que te dan más ganas de seguir luchando por tu propia felicidad día a día. Una buena sensación de haber podido descubrir y disfrutar de un gran trabajo interpretativo y soñar con que las luchas sirven para solventar esos obstáculos que nunca debieron estar legislados.

Nota: 8 Arcones

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