lacorrespondencia

La verdad es que leyendo las críticas de la última película de Tornatore, no sé si le ha salido bien la jugada de haber realizado nuevamente como en “La mejor oferta”, una película con novela al mismo tiempo. A pesar de contar con una pareja de intérpretes de gran fuerza, que en esa escena inicial demuestran mucha energía escénica con sus voces y su mirada que traspasaba la pantalla, parece ser que los entusiastas del cineasta han encontrado en esta relación actoral, el único aspecto positivo a destacar de “La correspondencia”.

Yo he de decir que entré con miedo. E incluso pensando que porqué no habría hecho caso a esas sensaciones puesto que me ha costado realmente trabajo hallar alguna opinión favorable sobre los mensajes que se envían estos enamorados, profesor de astronomía y alumna que quiere publicar su tesis, a pesar de dedicarse a ser doble en películas de riesgo para ganar dinero y poder seguir estudiando. De hecho, aún no he encontrado esa crítica más positiva. Hasta que habéis llegado a la mía.

Soy la excepción que confirma la regla porque yo me dejé atrapar enseguida por este juego de sobres y regalos inesperados. Y más que nada por la evolución tan certera de sentimientos por las que pasan estas dos personas que se encuentran en un momento crucial de sus vidas y en el que, por el motivo que da pie a la trama de la película, logran ayudarse mutuamente de una manera tan sensible y especial. Ed Phoerum es el profesor al que da vida Jeremy Irons, y necesita precisamente eso, vida. Lo que le aporta Amy Ryan. Ella, a su vez, necesita reconciliarse con sus errores para seguir adelante y confiar mucho más en sus capacidades.

Si te logras meter en todos esos sentimientos que Olga Kurylenko reclama desde el principio de la película, es prácticamente fácil guiarte por “La correspondencia”. Esperar las respuestas al mismo tiempo que su personaje, entender porqué se cabrea con el mundo y con ella misma y querer recorrer ese mismo camino que le ayudará a descubrir toda la verdad que ansia conocer. Destaco más su papel porque es la que se arriesga más en sus decisiones y muestra un abanico más amplio de lo que puede llegar a transmitir. Especialmente destacable una escena en la que tienen que moldear su cuerpo y se encuentra atrapada y frágil, a pesar de ser un trabajo que hace con total normalidad, pero esa escena marca un simbolismo muy difícil de olvidar. No es menos importante el rol de Jeremy Irons pero simplemente con esa voz con la que puede hacer lo que quiera y esa presencia que aporta la experiencia, su papel está más que ganado y es más difícil que una compañera de reparto pueda llegar a corresponder ese trabajo. Y Olga Kurylenko, lo hace y muy destacadamente, además. Por cierto, con otra voz maravillosa que me ha alegrado descubrir en versión original.

Tornatore ha manejado su cámara en un entorno de postal. Una isla paradisíaca donde todos los espectadores querrían perderse. Y unos planos que marcan su sello y ayudan mucho más a la comprensión de esa búsqueda constante de la protagonista. Y todo ello envuelto nuevamente en una banda sonora del genio Morricone que marca los momentos destacados de la mejor manera posible.

En “La correspondencia” no vas a encontrar un Tornatore que te sorprenda. Es una historia más emocional. No habrá una consecución original en esta idea de enviarnos cartas, en forma de e-mails y videos, cosa que hemos podido ver recientemente en otros muchos trabajos cinematográficos. Me viene “10.000 km” ahora a la memoria pero tantas otras. Por ponerle una pequeña pega, hay unas escenas superfluas cuyo protagonismo tienen algunos animales que, en mi opinión, no ayudan a la comprensión de la trama. Es lo único que me alejó de todo lo que estaba viviendo en la historia. Pero lo que estos actores sienten y muestran es interesante de descubrir en la gran pantalla. Y unas interpretaciones así, creo que merece la pena que se disfruten.

Nota: 8 Arcones

¡Compártelo!
Share on FacebookTweet about this on Twitter