LA DAMA DUENDE SE ESCONDE ENTRE SOMBRAS

Esta semana volvimos al auditorio de la Escuela de Arte Dramático de Málaga para ver a otra dama, “La dama duende” que hacía su estreno este pasado viernes. En esta ocasión, los intérpretes son del taller de interpretación del tercer curso. 

El mismo equipo técnico que nos divirtió con “La dama boba” se mete, en esta ocasión, en un juego de luces y sombras que favorece la intención de mostrar a una dama que encuentra una puerta secreta en una alacena con la que se puede comunicar con un caballero del que se enamora. Esa interesante propuesta se ofrece de una manera más que atractiva al espectador con una sorprendente escenografía en la que podemos contemplar a la vez las dos habitaciones donde se desarrolla toda la trama. Gran acierto, además, el contar con esos dos decorados que aparecen dando vueltas de una cara a otra y que en ese intervalo, los protagonistas que tienen que intervenir aparecen de muy diferentes formas cada vez que la escena tiene que cambiarse. Eso favorece que las transiciones sean diferentes y atractivas para el espectador y que, aunque no variemos de ese espacio, el público no se aburra y se acostumbre a que todo transcurra de la misma manera.

Igualmente el juego de luces y sombras por las que el caballero Don Manuel y su criado Cosme no acaban de entender cómo pueden aparecer y desaparecer las cosas ante sus ojos, es un punto positivo más a la comicidad de esta historia. Se ayudan de diferentes elementos para seguir manteniendo esa atención al espectador y resulta un cuadro muy atractivo como los que cuelgan precisamente de las paredes del decorado. Por cierto, especialmente feliz por descubrir mi favorito, “Las hilanderas” de Velázquez.

Y particularmente destaco esta puesta en escena que me ha llamado tanto la atención porque es lo que más ha primado en “La dama duende”. El comienzo de la obra ha causado algo de incertidumbre en muchos de los asistentes que no entendían a los personajes que allí se hallaban ante un telón en el que no se visualizaba bien lo que quería representar y donde ha costado mucho ubicar la acción y a los protagonistas que se encontraban en ese momento. Hasta que no se ha levantado y hemos contextualizado la situación y su desarrollo, nos hemos encontrado bastante perdidos y eso perjudica al seguimiento de esos diálogos y la consecución de acontecimientos.

Me llegó mucho más la implicación prácticamente de todos los actores de “La dama boba” y en el caso de “La dama duende”, Francisco Camacho tenía el papel más agradecido pero aparte de eso, he podido ver un excelente lacayo que ha jugado especialmente bien con su personaje y le ha dado esa dosis que el público ha agradecido constantemente con sus risas y es de los pocos que ha logrado una proyección de voz adecuada para este tipo de papeles y por otro lado, Pilar Aguilarte ha conseguido una necesaria evolución de su dama duende, empezando especialmente nerviosa como la mayoría de sus compañeros pero logrando posteriormente centrarse para mostrar una Doña Ángela enamorada y jovial que requería el texto.

Luces y muchas sombras ha tenido el resultado de “La dama duende” pero ese gran trabajo con la puesta en escena sirve para el trabajo de estos futuros actores vaya creciendo para sorprender al público en otras tesituras. Esperemos que los nervios sean más tranquilizadores en el pase que les queda este sábado 21 a las 20:30 en la ESAD de Málaga.

¡Compártelo!
Share on FacebookTweet about this on Twitter