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Aquí verdaderamente lo que importa es la ayuda que recibe la Fundación Aladina, de la que forma parte el director Paco Arango,que destinará todo lo recaudado por el filme a los campamentos especiales para niños con enfermedades graves que creó Paul Newman Serious Fun Children’s Network. Lo digo porque aquí no puedes hacer una valoración objetiva del resultado de la película. Te puede la sensibilidad, las emociones y los sentimientos. Una excusa para ir al cine, ver un entretenimiento muy apropiado de fin de semana por la tarde y saber que con tu contribución ayudas a llevar el espíritu, la fuerza y las risas de estos campamentos a tantos niños como sea posible.

Los que nos asombramos con “Maktub” también del mismo realizador, vemos una serie de características que se repiten en “Lo que de verdad importa”, personajes que no han tenido mucha buena suerte familiar pero que encuentran en los niños protagonistas, que padecen una enfermedad difícil de llevar en el día a día, un aliciente de esperanza y de vitalidad que no son capaces de descubrir en ellos mismo. Aquí ocurre lo mismo con Alec, un técnico que repara todo tipo de aparatos y que el azar en forma de destino, le hace que un familiar del que desconocía su existencia le envía al norte de Canadá para que tome durante un año, un mejor rumbo en su vida. Allí tras algún equívoco que evoluciona hasta límites insospechados como que el pueblo entero cree que es un curandero de verdad, conocerá a personas que le hagan creer más en si mismo y en su capacidad para disfrutar de cada día. Entre ellas, una joven veterinaria de la que se queda prendado nada más conocerla y una niña que tiene cáncer a la que su familia recurre de sus supuestos servicios sanadores para poder curarla.

Toda esta argumentación puede parecer triste y minar las ganas de ver la película. Pero como sucedía en “Maktub”, Paco Arango sabe realizar películas que resaltan positividad, buen rollo y un ánimo fortísimo de tirar siempre hacia adelante. Y esas son las sensaciones que te quedan tras ver “Lo que de verdad importante”. Nos hace importante hasta recordarnos lo imprescindible que es saber que podemos respirar todos los días. Lo inconveniente es el guión de cómo sucede todo que resulta inverosímil, pero como expresaba, el contexto de esta película no es el mismo que cualquier historia que podamos criticar. Todo este análisis que puede ser concienzudo y echar por tierra muchas de las acciones que suceden por arte de magia o algún mensaje moralizante que se destaca como demasiado sentenciado y cogido por pinzas, se queda en migajas al lado del valor de lo que significa que todo el dinero de la taquilla, vaya íntegramente a ayudar a estos niños y a estas familias.

Así que dejaremos las críticas y malas impresiones para otros ámbitos porque “lo que de verdad importa” es ver esta película para ayudar a buenas personas y, sentirnos como tal.

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