DESPERTAR TEATRAL IMPRESCINDIBLE

Hasta el 10 de enero, tendrán la oportunidad de disfrutar del nuevo montaje de la compañía malagueña “El espejo negro” en el Teatro Cánovas. Vivirán un auténtico despertar teatral que les hará sacar todos los mejores aspectos que tengan en su interior para querer disfrutar de la vida y lo harán sirviéndose de ejemplo con la voluntad y esperanza del protagonista de la obra, “Óscar, el niño de dormido”

Quién ya conoce alguno de los espectáculos creados por Ángel Calvente, más o menos puede intuir la estructura que puede llevar, la fisionomía de algunos de los personajes que crea y ese universo que es un auténtico placer visual para quién sea inteligente y vaya a verlos desde el patio de butacas. Pero sus seguidores no pueden llegar a alcanzar todas las vivencias positivas que te aporta la historia de “Óscar, el niño dormido” siendo una historia cruda y triste. Ahí reside la grandeza del teatro y el talento que aportan los tres actores desde el comienzo de la primera escena.

Como en las representaciones de “El Espejo Negro” nos presentan todo lo que debemos conocer antes de saber de quién vamos a hablar. Una especie de glosario que en este montaje se presenta más divertido con las explicaciones científicas más las proyecciones que nos aclaran conceptos que debemos saber sobre el cerebro. Y todo ello, porque adentrándonos ya en la historia principal, Óscar es un niño que tras un accidente de tráfico se queda en coma durante nueve meses y conocemos la lucha interna que lleva a cabo para intentar despertarse.

Desde ese comienzo hasta el final, el espectador sólo puede divertirse, quedarse sorprendido y emocionarse. Todo a la vez en una experiencia teatral que no quieres que acabe y que no para de ofrecer satisfacciones personales con las que luego reflexionar. Jose Vera ha sido un descubrimiento en esta compañía tras realizar una carrera muy versátil en diferentes compañías de teatro malagueño, le pone ilusión, cariño y mucha profesionalidad a la hora de abordar todos los personajes y estando pendiente de todos los mecanismos que hacen falta para que la obra funcione, LaPili no solo vuelve a demostrar que su voz es maravillosa sino que tanto en las facetas cómicas como en las más tiernas saca su mejor cara y su mejor interpretación y Noé Lifona tiene un traje hecho a medida en este montaje, con sus voces tan acertadas, una actitud envidiable y un sentimiento apropiado para cada emoción, da coraje porque lo hace fácil y único y personal de una manera muy sencilla y es quién más ha conseguido que verdaderamente yo me crea que está hablando la marioneta y no un actor que la manipula. Bravo a los tres por lo que me han regalado y hecho sentir en toda la representación.

 

5 Escena de Oscar el niño dormido_baja

 

Una obra que te hace de manera única, reír, llorar y pensar es que está bien pensada y mecanizada desde el primer momento. Me quedo con muchos instantes pero visualmente ese “Hijo de la Luna” es una de las mejores experiencias que yo he vivido en tantos teatros que he podido ver en estos últimos años, la manera en la que los actores interpretando a enfermeros cogen la marioneta de Óscar para cambiarle de postura o bañarlo y ciertamente crees que es humano de verdad y que le pueden hacer daño si no tienen cuidado y el final, que dejo sin desvelar, que queda absolutamente perfecto y con la emoción a flor de piel.

A servidora, además, le ganan por el baloncesto. No voy a engañar. Óscar es un niño que ha jugado siempre a baloncesto y es un leiv motiv que sirve para ir desarrollando toda la obra. Pero con lo que más me quedo es con ese mensaje de lo mucho que nos quejamos y lo que no sabemos es despertarnos a tiempo cada día para disfrutar de lo que se nos ofrece a cada segundo. Óscar podía haber perdido toda esperanza y, sin embargo, decidió ir a contracorriente y luchar  por volver a vivir y tener precisamente, una calidad de vida digna. Y para él, lo más fácil seguramente habría sido quedarse dormido. Vaya lección para aprender.

He adorado a todos los personajes tanto malos, buenos, reconocibles, sorprendentes y estoy orgullosa de haber sido testigo de todo este talento y este cuidado que le dan a cada una de las escenas de “Óscar, el niño dormido”. Ese respeto por ofrecer esos juegos de luces, elementos, marionetas, actores y visualizaciones es algo que debe ser contemplado y admirado, cerciorándonos que el teatro es la mejor herramienta para sentir. Y con Óscar, mucho más.

Recuerden que aún están a tiempo de disfrutarla el martes 29, miércoles 30, sábado 2, viernes 8 y sábado 9 a las 18:30 y domingo 27, 3 y 10 a las 12:00 en Teatro Cánovas. Las entradas las podéis comprar al precio de seis euros en este enlace:

http://www.ticketmaster.es/es/entradas-teatro/oscar-el-nino-dormido/17752/?city_id=11&venue_id=1027

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