Dentro de la programación de TVE 2, esta noche hemos tenido la suerte de ver una auténtica obra maestra. Master piece que diría mi buen amigo, el cineasta Salva Martos Cortés. Se trata de “¿Quién puede matar a un niño?”, la segunda y última película rodada por Narciso Ibáñez Serrador después de “La residencia”

El argumento está basado en la novela “El juego de los niños” de Juan José Plans, quién utilizó el pseudónimo de Luis Peñafiel. Con diferencias, claro está, como siempre sucede con las adaptaciones al cine, la idea básica si que se mantiene fiel. Una pareja de turistas decide pasar sus vacaciones en una isla más tranquila frente al bullicio de la gran ciudad, allí se dan cuenta que no está viviendo absolutamente nadie excepto unos niños que parecen estar poseídos y están aterrorizando a todos los adultos que se van encontrando.

 

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La originalidad de esta película reside en muchos aspectos. Por un lado, el argumento. Más que ¿quién puede matar a un niño?, yo me plantearía ¿quién se atrevería a contar quién puede matar a un niño?. Tema absolutamente complicado de tratar, máxime cuando estamos hablando del año 1976 y plantear una situación en la que los niños son absolutamente crueles y no tienen ningún tipo de piedad, sería algo que no sólo la sociedad de entonces, sino que actualmente tendría sus detractores y no sería una historia bien recibida por una buena parte del público.

Otra parte importante y quizás la que más me ha gustado de la película es la planificación. No hay escena que esté rodada igual y con un mismo estilo. Hay diferentes movimientos de cámara y momentos impactantes que se vuelven sublimes, atrayentes e impactantes por la forma en que Chicho decide plantearlos ante el objetivo. Y vuelvo a repetir, película de 1976. De aquí, he comprobado que muchos cineastas actuales tienen mucho que agradecer a realizadores como Chicho porque sus proezas son consecuencia de este talento tan increíble que se tuvo en esta época.

Y finalmente, la fotografía de Jose Luis Alcaine es un regalo para los ojos, como la música acertadísima en los momentos que se debe utilizar para crear ese ambiente necesario de tensión y miedo y un montaje rápido y efectivo que hace que la película tenga un ritmo constante y no se te haga para nada aburrida en ninguno de los momentos más decisivos o no

 

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Yo os confieso que no soy nada entusiasta de las películas de miedo. Se me graban las imágenes en la mente y no puedo descansar pensando en aquello que se me ha quedado clavado en los ojos. Incluso las más estúpidas que estáis pensando, a mi me han hecho pasarlo realmente mal. Pero lo que se plantea en “¿Quién puede matar a un niño?” es perfectamente adecuado a lo que me gusta ver y padecer. Nervios, un ligero sobresalto pero sin ser por algo excesivamente gore o asqueroso, sino por la atmósfera que se crea durante la película y lo más fundamental, todo es perfectamente creíble y hasta puedes llegar a imaginar que pudiera ocurrir en la vida real. Y eso que es más complicado todavía tratándose de niños y sus miradas y las risas maliciosas son absolutamente escalofriantes y terroríficas. Y no han precisado de imágenes escandalosas y de mal gusto como suele ocurrir en esas películas terroríficas que no me gustan nada.

No entiendo que una mente tan brillante y precursora de muchas de las técnicas audiovisuales que aún seguimos usando hoy día, no tenga premios ni reconocimientos como es Narciso Ibáñez Serrador. Hace poco esa denuncia se la escuché a una de las mejores presentadoras que ha tenido este país, Mayra Gómez Kemp. Yo tampoco lo entiendo. En un mundo donde creemos que la originalidad está en todas partes, Chicho la tuvo siempre en todo lo que creó y fue pionero de muchos de nuestros recuerdos audiovisuales y nadie le ha tenido en cuenta esa labor y esa trayectoria. Y ya sabéis cuando querrán todos colgarse la medallita. Una auténtica vergüenza.

Yo, aunque sea una película angustiosa, me ha hecho feliz sentir lo que este creador de ilusiones ha provocado en mí esta noche. El cine significa lo que esta película tiene, lo que te da que pensar, que está excelentemente hecho y lo que arriesga. Desde hoy, está en mi listado de diez favoritas y aún tengo que descubrir “La residencia”, la primera película que hizo y espero tardar poco en verla.

Nota: 10 Arcones

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