De manera tardía y pudiendo verla con más tranquilidad que con la vorágine de su estreno, ayer terminé de ver esta apuesta de la HBO en la que de nuevo ponen en su calidad, una historia guionizada por el maestro David Simon y que, en esta ocasión, cuenta con la dirección de Paul Haggis.

En Show me a hero vemos los recursos y las características del señor Simon, como disfrutones de sus maravillosas The Wire Treme (dosificándome esta última para que no se acabe nunca). Una trama política que muestra a personajes perdedores. En este caso, Nick Wasicko, el que se convertiría en el alcalde más joven de Estados Unidos, recién iniciado su mandato, tuvo que acatar una sentencia federal para construir viviendas sociales para la población negra. Nos situamos en los años 80, principios de los 90, donde aún el índice de racismo alcanzaba unas cuotas terribles.

Reconozco que estuve a punto de abandonar el primer capítulo, veía la estética, de hecho la mayoría de las escenas se han grabado en la propia ciudad de Yonkers con grafiteros que han imitado las pinturas que se hacían en esa época, también observaba esa fórmula de David Simon con esos personajes tan marcados y tan fuertes, con sus dudas, y esos diálogos que tanto llaman mi atención. Pero en sus otras series, es fácil dejarme llevar por ese ritmo, más pausado pero que siempre me ofrece algo, y en cambio, en Show me a hero he llegado a aburrirme y darle al stop para pasar a otra cosa. Quizás sea culpa que no me gusta la manera en la que Haggis denuncia lo que quiere en sus películas, nunca me he sentido atraída por sus películas. Y he notado demasiado su toque, sobre todo en el primer, cuarto y quinto capítulo que me desengancharon muchísimo.

De todas formas, me alegro haberla visto completa. Es un buen reflejo, y a la vez asusta, que esas decisiones, cambios de bandos y promesas incumplidas no te son ajenas. Las ves día a día en las noticias y nuestros telediarios. Políticos que se preocupan por su supervivencia y conseguir votos. Y también hay un aspecto social importante que, por muy hipócritas que nos queramos poner por bandera, se destaca y es cierto. Aún hay racismo y aún hay que estar encima de esas injusticias que sólo se forman por el color de piel. Más educación y más aprender a convivir con los demás.

El protagonista, encarnado por Oscar Isaac quién todavía no me ha ganado del todo (aún tengo que ver El año más violento, lo se), sufre las consecuencias de las decisiones que vienen de arriba y que tiene que tomar, no lo dulcifica ni intenta eludir su responsabilidad y, por ello, es la diana perfecta para que otros se aprovechen de las decisiones que tuvo que tomar. Y es interesante valorar cómo afecta eso a su vida personal y cómo se encuentra ya frustrado en la profesional. Esas consecuencias que muchas veces, no se miden y es quizás, de lo más interesante que me llevo del visionado de Show me a hero

Aún así, no va a ser una de las series que me lleve para el recuerdo. Me gustaría más que el señor Simon volviera a la senda The Wire Treme y que, por mucho, que realizadores importantes quieran trabajar con él, lleve siempre todas las riendas posibles para que el resultado sea mucho más personal suyo. Así lo voy a esperar la próxima vez.

 

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