SIN FIN

Crítica realizada por Ana Sonia Macías Martín

Rueda de prensa de "Sin Fin". Fotografía de Mai Serrano.
Rueda de prensa de “Sin Fin”. Fotografía de Mai Serrano.

“Sin fin” es un largometraje co-dirigido por los hermanos César y José Estaban Alenda, basado en un cortometraje anterior, que según ellos, les ha servido para realizar una mejor película.

Javier, tras descubrir la máquina del tiempo, decide utilizarla para cumplir una primera misión, salvar a María y revivir un amor perdido que hace tiempo que no funciona, o mejor dicho, que nunca lo vivieron plenamente, debido a que él tenía un único objetivo con prioridad absoluta en su vida y al que se dedicaba en cuerpo y alma, pero ahora, su descubrimiento le dará una segunda oportunidad.

Nos encontramos ante una obra que nos toca el corazón de alguna manera a prácticamente todos los espectadores porque trata un tema universal, como es el amor, la relación de pareja, donde se ve lo bueno y lo malo de lo que siempre comienza como un idilio. Esta es una historia donde prevalece la emoción desde lo natural, es una reflexión de la capacidad que tenemos las personas de acercarnos o alejarnos el uno del otro cuando estamos en pareja, así como la capacidad para tomar decisiones en lo que a una relación se refiere o a qué estamos dispuestos a hacer por amor. Enamoramiento, culpa, dependencia, tristeza, depresión, nuevas oportunidades, son algunos de los estados que van a vivir los personajes. Definitivamente, una historia de amor verdadero que nos dejará una ventana abierta a la posibilidad de cambiar el destino.

Continuos saltos en el tiempo, marcados por un montaje perfecto que no permite al espectador perderse en ningún momento, a pesar de la dificultad de esos cambios. Ese equilibrio acompañado de una fotografía notable con planos que juegan con amaneceres, atardeceres y contraluces; así como una banda sonoras que recuerda grandes hitos del pasado.

Javier Rey. Fotografía de Mai Serrano.
Javier Rey. Fotografía de Mai Serrano.

No nos olvidemos de la interpretación, a pesar de la dificultad añadida de representar a un personaje durante diferentes momentos de su vida, María León, consigue destacar la segunda etapa, aunque algo más encasillada y menos creíble en su papel de adolescente. Pero es Javier Rey quien hacen tan suyo y verdadero el personaje, que me atrevo a decir que es el interprete masculino de este Festival. Esperemos que los resultados me den la razón.

Sencillamente “un viaje con mucho amor” como confirma María León, o una historia que puede ser personalizada por el público como afirman sus directores, lo que está claro, es que la película está llena de momentos que sensibilizan perfectamente al espectador que incluso será capaz de reconocer momentos cotidianos y  algún que otro toque de humor. Lo que realmente marca la historia, es ese reencuentro y los actos de generosidad que los protagonistas realizan el uno por el otro. Ojalá todos tuviésemos segundas oportunidades.

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