Hay algo que me repatea de las películas. Que me engañen.

Lo digo así de claro cuando dan la pretensión de modernidad y aceptación de las realidades actuales y, al final, la moraleja es la esperada de cuentos de hadas de Disney. “Sin hijos” se presenta como una comedia donde un padre tiene que ocultar a su hija ya que su conquista amorosa odia a los niños. Ocasión en la que presentan al personaje de Maribel Verdú como “malvado”. Una radical que se pone una chapa de No kids pero que, a la mínima de cambio, coge a la niña de la mano en una escena para acompañarla al bosque. Totalmente, una evolución de personaje incomprensible.

Pero lo que más me duele es esa presentación de radical que odia a los niños. Yo lo reconozco, odio estar en un lugar público donde los niños no se comportan y no paran de chillar y moverse, odio que yo vaya a ver una película como ésta y enseguida entren, dos familias con niños pequeños para ver esta película que, evidentemente, no es para ellos y se van a aburrir y voy a tener que aguantar sus comentarios y que corran por la sala cuando yo no he pagado para eso y, no quiero niños en mi vida y que nadie me juzgue por tomar esa decisión como yo no me meto con los que han decidido tenerlos como parte de su felicidad.

 

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Me repateó salir de la sala por estas dos cuestiones. Porque es una pena por varios factores que la hacían una comedia muy digna y divertida. La buena dirección en la que se escogen movimientos de cámara muy sorprendentes y adecuados para la trama, especialmente, los que mostraban como el padre poco a poco transforma su casa donde vive con su hija en un piso de soltero. La actuación de Diego Peretti que rescata ese papel de tontorrón que hace las cosas de manera equivocada pero sin darse cuenta y con la intención de no molestar a nadie, un rol muy Hugh Grant, y que está fantástico en sus diálogos y gestos. Y como no, el ambiente en el que se envuelve la película en la que el protagonista regenta una tienda de música donde podemos constantemente estar embobados con todos los instrumentos y cómo se van tocando durante todo el metraje.

Al menos, los diálogos eran divertidos y con situaciones muy cómicas y que despiertan tu carcajada más intensa. Eso sí, aconsejo no ver el trailer por ser de los fastidiosos que prácticamente te cuentan toda la historia, sin dejar margen a la sorpresa de “Sin hijos”. Aunque alguna intenta, haber. Sin mucho éxito

Os dejo con una de las canciones de la película esperando encontrar la película que realmente refleje una realidad de libertad para las mujeres en la propia concepción e idea que tengan de sus propias vidas y que desaparezca lo políticamente correcto, lo que tradicionalmente se espera de una mujer o ridiculizar a la que no le guste que un niño le moleste en una cola porque no sabe estarse quieto.

 

Nota: 3 Arcones

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