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Clint Eastwood ha sabido apostar, en esta ocasión, con una historia sin riesgo al fracaso. “Sully” se basa en los hechos reales de un aterrizaje de urgencia en el rio Hudson que tuvo que llevar a cabo el piloto, “Sully” Sullenberger, donde puso salvar a 155 pasajeros. Una historia con final feliz. Lo único que tenía que encontrar era a una pareja protagonista adecuada, como consigue con Tom Hanks y Aaron Eckhart, y montarla más o menos adecuada para que no canse y el ritmo se mantenga hasta el desenlace.

Es como si el director pensara que tras jugarse el tipo con riesgos como “El francotirador” el pasado año con Bradley Cooper o el biopic de “J.Edgar”, que no cosecharon éxito unánime de crítica, se guardara las espaldas con esta historia blanca en las que uno sale esperanzado del cine.

Eso no quita, la gran habilidad de rodaje y de adaptar el libro en el que está inspirada la película, la biografía “Highest Duty” del propio protagonista y que resulta atractiva por las buenas interpretaciones y el montaje con flashbacks, que está muy bien diseñado para saber en cada momento, en qué punto concreto nos encontramos de la película y por donde se va a ir desarrollando la historia.

Particularmente, en lo que conoces de la vida de Sully Sullenberger, a mi me subyace la necesidad de llevar a cabo una investigación exhaustiva pero, más que nada, incrédula de las decisiones y motivaciones por las que este hombre pudo salvar la vida de todos los pasajeros del avión. ¿Que tomó una opción que muchos tacharían de locura? Cierto es. Pero la historia se plantea desde un punto de vista interesante, mirando y examinando el momento, las alternativas y cómo ese tiempo prudencial en el que hay que ser rápido y ágil para tomar determinaciones es fundamental. Y fue lo que este piloto realizó con éxito.

Se cuestiona el que, precisamente, se le cuestione por amerizar el avión en el rio Hudson. Yo consideraba durante todo el metraje que si, por desgracia, hubiera tenido algún fallecimiento, le hubiera caído lo inimaginable y sería el culpable ideal de un accidente al que siempre hay que buscar una cabeza de turco. No caben los errores humanos y, por fortuna aquí no los hubo. Eso es un punto de vista que te hace reflexionar al ver la película pero quizás también es su punto más débil. No hay más opción a analizar esto porque todo lo demás está cerrado y zanjado, sin posibilidad de nuevos giros o subtramas. No sé, si incluso, hubiera sido más interesante narrarlo como documental de ficción puesto que la duración es breve y hubiera provocado un efecto más informativo y de valorizar esa hazaña que mostrándolo en una película.

Pero Clint sigue sin fallar, esta vez colocando una amplia red debajo de una cuerda menos floja pero también se debe ser un maestro en esa regularidad fílmica y él lo cumple con creces.

Nota: 6 Arcones

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