Apuntes al natural y en diferido sobre un do re mi musical: CICLO ALTERNATIVOS”

Crónicas realizadas por JAVIER ACEDO SÁNCHEZ

Málaga (España) 18/05/2016 Concierto de "La Bien Querida" en el Teatro Echegaray, que abre Alternativos, ciclo con el que los escenarios municipales de Málaga enriquecen su programación abriéndose al público ‘indie’. El grupo está formado por Ana Fernández-Villaverde y David Rodríguez. Foto: Daniel Pérez / Teatro Echegaray
Concierto de La Bien Querida en el Teatro Echegaray, que abría el ciclo Alternativos. El grupo está formado por Ana Fernández-Villaverde y David Rodríguez.
Foto: Daniel Pérez

LA BIEN QUERIDA”

Vaya por delante una confesión: asistía al concierto de La Bien Querida con las espadas en alto. El motivo era el tsunami de sintetizadores que reinaban la tríada de 12’’ que había publicado el año pasado, “Premeditación”, “Nocturnidad” y “Alevosía”.

Reconozco que se me hacía cuesta arriba todo ese barroquismo tecnológico de los años ochenta que ya se iba intuyendo en obras anteriores pero que, en la actualidad, era el caldo de cultivo musical para las letras.

Pero las espadas cayeron rendidas al igual que el público que asistía al concierto en el Teatro Echegaray. Porque, parafraseando – más o menos – el famoso slogan, “en las distancias cortas, es donde el artista se la juega”. Y La Bien Querida ganó.

Concierto de "La Bien Querida" en el Teatro Echegaray, que abre Alternativos, ciclo con el que los escenarios municipales de Málaga enriquecen su programación abriéndose al público ‘indie’. El grupo está formado por Ana Fernández-Villaverde y David Rodríguez. Foto: Daniel Pérez / Teatro Echegaray
Concierto de La Bien Querida en el Teatro Echegaray.
Foto: Daniel Pérez

Saliendo al escenario vestida con traje de novia, radiante de amor y lírica pop, y acompañada de su pareja, David Rodríguez, a la guitarra y programaciones, La Bien Querida fue presentando su cancionero como mejor sabe hacer, con una acústica entre sus manos y cantándonos sobre lo fácil que es, a veces, decir “cosas bonitas y sentidas” y no caer en lo almibarado.

Arrancó con “Los estados generales” y, de ahí en adelante, fue ganando puntos in crescendo gracias a momentos sentimentales de tiempos pretéritos – “Corpus Christi” y unos preciosos e íntimos arreglos, “Bendita” con un toque de ranchera muy sui géneris o el hit “9.6” – y más cercanos en el tiempo, como una muy sentida “Carnaval” o “Arenas movedizas”, donde mantenía sus aires ochentas y oscuros.

Cuando llegaba el momento de presentar sus últimas canciones, la cercanía de lo acústico engrandecieron más si cabe sus composiciones, llegando a la conclusión de que “Muero de amor” es “la gran canción” de La Bien Querida, la pista fundamental para comprender la pasión que la artista tiene por las letras de gran arraigo pasional de Manuel Alejandro y de que también mira de frente a los quiebros poéticos de Franco Battiato con esa maravilla bailable de “Música contemporánea”. Sin olvidar de los “Poderes extraños” que, en formato “petit comité”, posee unos arreglos electrónicos certeros e hipnóticos.

Concierto de "La Bien Querida" en el Teatro Echegaray. Foto: Daniel Pérez
Concierto de La Bien Querida en el Teatro Echegaray. Foto: Daniel Pérez

Y ya con el público entregado, llegaron los momentos complementarios, momentos donde la complicidad y la sonrisa del público campaban a sus anchas gracias a una versión de “La veleta”, canción de Los Planetas donde ella se codea con los postulados andaluces y psicodélicos de los granadinos con gran acierto o “De momento abril”, canción en la que el público cantaba al unísono como el gran hit que es dentro de su cancionero.

Haciendo balance, la noche estuvo llena de grandes momentos cercanos e íntimos aun teniendo como obstáculo el protocolo de un teatro, con sus rígidas sillas y sus espectadores con una posibilidad reducida de “hacer eses” ante un bis formado por “la canción del bacalao” (David Rodríguez dixit), “A veces ni eso”, y una sentida versión de “Como una ola” que deja para la reflexión cómo el amor, o el desamor, es lo que de verdad hacen que funcionen las buenas canciones.

Málaga (España) 20/05/2016 Concierto de el grupo The Wedding Present en el Teatro Cervantes. Liderados por David Gedge, único miembro original del grupo, y con el también guitarra Samuel Beer-Pearce, la bajista Katharine Wallinger y el batería Charles Layton en la formación. Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes
Concierto del grupo The Wedding Present en el Teatro Cervantes. Liderados por David Gedge, único miembro original del grupo, y con el también guitarra Samuel Beer-Pearce, la bajista Katharine Wallinger y el batería Charles Layton en la formación. Foto: Daniel Pérez

THE WEDDING PRESENT”

David Gedge se presentó frente al público del Teatro Cervantes como “los semi legendarios The Wedding Present”. Y no pude más que esbozar una sonrisa y pensar que David es más listo que todos nosotros juntos.

Porque hacerse adjetivar como “semi legendario” a un grupo que lleva en activo desde 1985, tener un tema en el legendario recopilatorio de culto “C86” y haber llegado a la altura de Elvis Presley a la hora de colocar 12 singles en el top 30 del Reino Unido en un mismo año es un acto de modestia que muy pocos practican.

Y ahí radica la grandeza de este grupo, en ser modestos a la hora de ofrecer su música, pequeños tratados atemporales de amor y pop ruidoso con urgencia sonora, y ser historia viva del pop indie sin pretender serlo, porque para qué demostrar una cosa todos los días si, de lejos, se vislumbra la esencia.

Concierto de el grupo The Wedding Present en el Teatro Cervantes Foto: Daniel Pérez
Concierto del grupo The Wedding Present en el Teatro Cervantes. Foto: Daniel Pérez

Volvían a Málaga después de tres años y mantenían la fuerza de su última visita, entrando al escenario con una melodía que recordaba a los Calexico más fronterizos para, sin más preámbulo, empezar con “My favorite dress” para dejar claro que son quienes son y han venido para hacer vibrar al personal.

A lo largo del concierto, con un distendido David Gedge soltando perlas de humor británico mientras se quitaba el sudor entre canción y canción y con un público entregado – buena cantera british la que se veía en el patio de butacas –, el grupo fue picando tanto de clásicos de su discografía – una ruidosa y saltarina You should always keep in touch with your friends”, “Kennedy” y su melodía intachable o una abrasiva “Brassneck” –, como de hits más cercanos en el tiempo, pudiendo disfrutarse del desarrollo magnífico de “Interstate 5”, la melancolía de “Mystery date” o el homenaje a las melodías circulares de Stereolab con “Real thing”.

Concierto de el grupo The Wedding Present en el Teatro Cervantes. Foto: Daniel Pérez
The Wedding Present vendiendo sus discos después de su concierto en el hall del Teatro Cervantes. Foto: Daniel Pérez

Sin olvidarse de maravillas como “Corduroy” o “Dalliance”, dejando constancia que en esas canciones, parte del adn de Steve Albini – productor del disco en el que fueron incluidas, “Seamonsters” – eran la gasolina perfecta para que esas canciones fueran combustible idóneo para el público.

Y no todo fueron canciones pasadas, sino que pudimos disfrutar de canciones nuevas, adelanto de un próximo nuevo disco y que, tras su escucha, se puede apreciar que mantienen los genes del grupo. Toda una garantía que nunca ha perdido The Wedding Present a lo largo de los años, como los finales de conciertos sin bises, porque para qué alargar los momentos vividos si tenemos los recuerdos de una buena noche ruidosa.

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