QUEMÓ TODOS LOS HUESOS

Dani Martín tuvo un acogimiento pleno desde territorio malagueño llenando sus dos días de concierto en Starlite Marbella. Era una reciprocidad mutua en la que el artista dio todo lo posible durante el concierto para que nadie se estuviera quieto en el patio de butacas, así como el público respondía al instante a todos los requerimientos que el cantante hacía desde el escenario. Hacía tiempo que no vibraba en un concierto donde se desplegó tanta energía, una generosidad cómplice que se agradeció mucho por lo necesario de volver a sentir tantas emociones durante un show.

Desde donde estaba sentada podía contemplar diferentes tipos de público que se emocionaron desde que las luces se apagaron y empezaron a aparecer todos los músicos de Dani Martín. Desde familias de abuelos, hijos y nietos, hasta parejas que seguramente tendrían en las canciones del intérprete parte de las historias de sus vidas, y compartían abrazos y besos durante todos los temas. El conseguir algo durante tu trayectoria hacia la gente, creo que es de los mejores regalos que el cantante puede atesorar, y por ello creo que ese canalleo interactivo y constante con sus seguidores es respuesta de tanto amor en la carrera de este artista.

No me esperaba que el concierto arrancara con «La suerte de mi vida». Todos los temas comienzan con un visual que representa la canción y la emoción que se esté representando con la letra, y en ocasiones es el directo de ese mismo instante de Dani Martín con el público. Los móviles ya comenzaron a hacer acto de presencia como sucedió durante todo el evento, y tanto el bajo como las guitarras en la mayoría de las ocasiones marcan el inicio de la potencia que se va a suceder en todo el ritmo del show, así se logra un in crecendo en todas las canciones que la gente agradeció mucho e hizo que no se perdiera un ápice de fuerza. El juego de luces también será un aspecto a destacar, realzando una energía atronadora que no cesará y será acompañada por los asistentes en todo momento. Es un concierto de rock en toda regla, con muchos matices sonoros pero sabiendo que es donde Dani quiere tocar y seguramente lo que ha querido montar para mostrar sus letras en este presente, y quién sabe en el futuro.

Hay otro detalle que me impresionó y es la participación del público a la hora de seguir todas las letras de las canciones. No se cansaron en todo el desarrollo de temas que se iban sucediendo, y en cuanto sonaban los primeros acordes se escuchaban esos chillidos de alegría por reconocer enseguida esas melodías. En «La suerte de mi vida», Dani Martín se mantiene estático ante el micro, cogiéndolo con cariño con una sola mano y cantando hacia el amor con los ojos cerrados, ese ir de menos a más que os comentaba antes le influye en cómo canta la canción en el comienzo y como la acaba hablando, además con unos arreglos que mejoran muchísimo en directo.

De ahí nos pasamos a «Volverá», y el movimiento corriendo de una parte a otra en el escenario implicando a toda la gente ya se va sucediendo a lo largo del concierto. Y aquí ya percibo una característica constante del cantante de ir animado al público sin cesar: «no te oigo», «palmas» o «mucho más alto». Y desde aquí, me gustan especialmente los coros. Hay un trabajo por parte de todo el equipo para que las canciones suenen con más emocionabilidad y sensibilidad, aparte de desplegar toda esa energía que se nota que han querido que sea lo destacable de los conciertos de Dani Martín. Pero vaya labor tan especial de coros que han mejorado absolutamente todas estas letras señeras que son himnos para muchas personas. Ellos son Cris Méndez, Iñaki García, Roberto Lavella, Miguel Lamas, Carlos Bueno y Paco Salazar. Dani ha formado una familia musical que lleva por bandera muchísima calidad y buen rollo.

Temazo de «Son sueños» con el piano sonando como un órgano de iglesia, bailes de duelo de guitarras y una respuesta del público brutal a la caña impuesta en el directo, después Dani Martín da las buenas noches invitándonos a disfrutar de la última noche de nuestras vidas refiriéndose al último día de concierto en Marbella y lo hace con «Que caro es el tiempo», el nombre de esta última gira del artista. Giro absoluto de cómo conocimos «Puede ser» a lo que escuchamos en Starlite, que la ha mejorado considerablemente con el paso del tiempo, vaya solos de guitarra por cierto.

Saqué el móvil en pocos momentos pero sí que es cierto que ahora conecto mucho más con «Qué bonita la vida» después de la pérdida de mi madre este año, igual también es por mi necesidad de refugio pero se la escucho de las veces más especiales que he tenido la suerte de oírle. Es una preciosidad sentirla, y ayuda a compartir el dolor personal. Se convirtió en uno de los instantes de mi noche.

dani_martinDe aquí viajamos a «Emocional» en donde el público vuelve a participar de manera importante hasta que Dani Martin se saca un solo desgarrador que mejora impecablemente con ese final a piano. Vamos a «Que se mueran de envidia» con unos comienzos de guitarra brutales, los coros nuevamente que se sobresalen y la gente que saca sus linternas brillando en la oscuridad de Starlite marcando una fotografía inmejorable. Me cercioro cuando Dani canta las canciones y luego las cuenta. Es de las partes que más disfruto de su show.

Con «No, no vuelve» le da la oportunidad de contar al público cómo surgió su primera oportunidad con «El canto del loco» gracias a Paco Martín, el artífice que le hizo firmar su primer contrato a un artista al que nunca había escuchado cantar con tanta jeta, una definición absolutamente precisa. Desde hacía 30 años quería tener su grupo de música y lo consiguió desde hace 23 años que sigue viviendo en este difícil mundo de la música, manteniéndose en la misma compañía de discos. Un verano como él dice para agradecer, valorar y hacer balance, y en su resumen se siente afortunado de vivir la vida con lo que ha logrado tener. Esta canción es la honestidad pura a lo que Dani Martín había creado con «El canto del loco», con sus canciones compuestas por él siendo, además, un reflejo de esos momentos eternos y felices sintiendo esos olores de aquella época.

Con «Portales» me gusta que aparezca en la visual el boxeo que ha sido también algo muy importante en la vida del intérprete, y aquí me encanta especialmente esa postura lateral con el micro en la mano que echaba de menos. Pasamos a una canción que escribió en una habitación de México con 21 años, «Contigo», y reconozco que me gusta más este nuevo aire que el que respiraba anteriormente.

Llegó mi momento más esperado con la canción más bonita que ha escrito en su vida que es «Peter Pan», y que también es muy importante para mi. Suelto la libreta y me dejo llevar. Es mi momento personal. Nos pasamos a «Ya nada volverá a ser como antes» donde me encanta ver al señor Iñaki García de pie dándolo todo y el duelo de guitarras.

Dani Martín remarca el protagonismo de las canciones para presentar «Tal como eres» que la hizo en el salón de casa de sus padres con la guitarra española dedicándosela a su primo David, y que 20 años después las canciones siguen siendo el motivo por el que está dándolo todo en el escenario. Hay una niña en el público que se ve en la pantalla como lo da todo en el directo, y que yo ya percibo que por su entrega se va a llevar una sorpresa del artista como así fue posteriormente, pudiéndose subir al escenario y recibir un abrazo de él.

Y vuelvo a soltar la libreta con «Una foto en blanco y negro», quizás la canción que me hizo sentir que formaban parte de mi vida y que quería que siguieran haciéndolo. Volví a imaginarme que la escuchaba por primera vez y contagiarme de la buena vibra del público que la cantaba de la misma manera que yo hace algunos años. Solo la cogí para apuntarme la siguiente canción, pero es que sentir el coro de «Cero» es una de las mejores sensaciones que tuve durante la noche, es tan verdad que uno no puede evitar sentirse dentro y vivirla de una manera diferente a escucharla y darlo todo en casa. Fue otro de mis momentos personales que me curaron por dentro.

«¿Queréis bailar?» le reclamaba Dani Martín al público y empieza a sonar «La mentira», super guay el ukelele acompañando en esta canción, para después «¿Queréis bailar más» y suenan «Los huesos» que ha sido la banda sonora de la caída del artista que habéis podido visualizar en muchas noticias y también al propio Dani Martín compartiéndola para sus seguidores haciendo gala de lo mejor que se puede tener en esta vida que es sentido del humor y saber reírse de uno mismo.  «¿Nos vamos?» dice ahora el cantante para interpretar «Dieciocho», seguidamente «Volver a disfrutar» que tiene esos aires cantoloconianos pero con una versión más actualizada.

Y aún nos quedan dos perlas. «¿Más?. Nos vamos. Que seáis felices. Disfrutar de la vida y sonreír mucho» dice el cantante. Y suena «Zapatillas» con ese descaro en el que no puede escaparse de la risa teniendo a un mono bailando en el escenario con zapatillas y con un gran final con todos los guitarras en el centro del escenario y finalizar con una canción con la que ha hecho las paces después de que se la envíen en reiteradas ocasiones a altas horas de la madrugada como es «Insoportable».

No sé los años que represento o dejo de representar. Lo que si puedo cerciorar es que me dejé los huesos como hacía tiempo que no me provocaban, y seguramente han rejuvenecido de pura energía gracias a lo que Dani Martín quiere hacer con su música y con su banda.

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