LA DIVERSIÓN DE APRENDER A CONDUCIR

Con la sorpresa matutina de la última película presentada para la sección de largometrajes, “Los exiliados románticos” que siendo una apuesta experimental de Jonás Trueba te deja con muy buen sabor de boca por saber racionar los momentos más oníricos con diálogos más de humor y de emociones, nos vamos de esta jornada del Festival “sin ganas de cortarnos las venas” como ha dicho Isabel Coixet en su rueda de prensa con su “Aprendiendo a conducir”

Reconozco que a mí no me ha pasado como a  la Coixet que tras preparar esta película se sacó el carné de conducir. Yo no me lo pienso sacar porque soy de naturaleza estresante como muestra el fantástico personaje que interpreta Patricia Clarkson en la película y sería un peligro público que yo me decidiera a llevar un volante.

Pero eso no es lo importante de esta película. Lo fundamental es el buen rollo que desprende esta película y que sales con una sonrisa en la boca tras haber disfrutado de esa pareja protagonista en forma de taxista de la comunidad sij y una escritora que quiere aprender a conducir.

“Aprendiendo a conducir” te va conduciendo precisamente de menos a más, en un caos de escenas alocadas y diálogos muy inteligentes que te hacen ser partícipe de los tropiezos y miedos de Wendy, esa alumna con vida completamente caótica que decide liberar su miedo y aprender a llevar un coche de la mano de este carismático personaje que no para de darle órdenes concretas de lo que tiene que hacer y no sólo la conduce a sacarse el carné sino también a ordenar su vida y pensar en si misma para salir adelante.

 

Isabel Coixet
Fotografía de Daniel Fernández Sosa

 

Cuando Patricia Clarkson y Ben Kingsley participaron en la película “Elegy” de Isabel Coixet le propusieron hacer esta historia real y la llevan preparando desde hace 8 años. Una de las claves del éxito de la película es el timing que le dio más comedia y que logró con la montadora Thelma Schoonmaker, ganadora de dos Oscar. Igualmente Isabel Coixet se sintió orgullosa de dar su primera oportunidad al director de fotografía catalán, Manuel Ruíz.

En la historia original el taxista era filipino pero decidieron cambiarlo a la comunidad sij por integrar aún más la historia en Nueva York donde es habitual que ellos que tengan más taxis y porque querían retratar una comunidad poco comprendida.

Se nota que en esta historia la realizadora ha integrado cosas que particularmente le gusta incluir en su cine. El poder de los libros (la protagonista es escritora y crítica de libros) o el romanticismo de amor no correspondido o no consumido.

Cuando le preguntamos en rueda de prensa cómo es trabajar con ambos actores, Isabel Coixet lo tiene claro “Patricia Clarkson es una fuerza de la naturaleza, es tal y como sale en la película y Ben Kingsley puede hacer cualquier cosa”

El próximo proyecto de Isabel Coixet es una historia basada en la novela de Penélope Fitzgerald llamada “La librería” donde va a intentar conseguir que Emily Mortimer (nuestra Mackenzie McHale de The newsroom”) sea la protagonista.

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