HAY PERSONAS QUE TE HACEN CAMBIAR

Edu Soto durante su concierto con "The Plan Renove Band". Fotografía de Mai Serrano
Edu Soto durante su concierto con “The Plan Renove Band”. Fotografía de Mai Serrano

Anoche en La Cochera Cabaret se vivió una noche de auténticos nervios pero daba la sensación que era permisible que se percibieran en el ambiente. Estábamos en familia. Y no porque todo el público que asistió al estreno de Edu Soto con su “The Plan Renove Band” le conocieran o fuera de su entorno, sino porque había un ímpetu de querer arropar a este artista con esta nueva iniciativa que debe mantenerse en el tiempo y merecerse una buena gira donde se pueda disfrutar de su calidad en muchos sitios. Los músicos con su talento increíble crearon una banda sonora brutal en la que Edu pudo explayar sus aptitudes como intérprete y en cuanto machaquen esos temas esbozados, que sonaron rematadamente divertidos, los conciertos se van a convertir en un espectáculo circense de sonidos inverosímiles que encajan a la perfección.

Hay algunos espectáculos que juegan con la entrada repetida varias veces para que el público responda desde el principio con mucha fuerza. Pues hasta en ese detalle, Edu Soto y “The Plan Renove Band” desbordaron originalidad, haciendo salir y comenzar los primeros sonidos hasta tres veces. Eso sucedió por ser un auténtico estreno, en el que pudieron contar con algún ensayo previo y se notaba que muchos aspectos se materializaban en directo. Y la verdad es que el plan funcionó. Y lo hizo por contar con unos músicos que jugando con la improvisación de marcar y seguir, las pautas controladas y las no tanto, de Edu Soto materializaron un concierto muy completo donde no pararon de surgir las sorpresas.

Edu Soto no sabía desvelarnos un estilo concreto en nuestra entrevista previa. Y no le faltaba razón. El violín sonaba clásico hasta que aceleraba el ritmo por un clarinete, o marcada el compás un trombón uniéndose unas teclas de piano que sonaban a balada pero después a música de circo y así sucesivamente pop, tango o incluso una zambra. A mí se me antojaba unas influencias muy de vodevil, una locura controlada donde la única intención era el disfrute de esa miscelánea sonora que se consiguió, y con creces. El protagonista del concierto salió al escenario de riguroso negro, con chaleco en blanco y negro con tejido de pata de gallo, que le hacía ser un crooner pero, en otras ocasiones, un baladista y, en otras, un popero y hasta un tanguista. Lo que Edu quisiera porque le acompañaban profesionales que le permitían lo que necesitaba, para poder hacer lo que pasaba por su cabeza.

Edu Soto durante su concierto con "The Plan Renove Band". Fotografía de Mai Serrano
Edu Soto durante su concierto con “The Plan Renove Band”. Fotografía de Mai Serrano

Como el propio Edu Soto definía, a cada cierre de canción no recibía más que aplausos bonitos, cariñosos y viscerales siendo un público que no sabía a lo que se iba a enfrentar. No se había escuchado nada anterior y todo se probó en el concierto, y las reacciones fueron muy satisfactorias e incluso, algún estribillo pegadizo ya era cantado al unísono por todos nosotros. La primera canción declamaba un “tomen aire”, un consejo para el público que pudiera entender la propuesta que desnudamente (y más al final del concierto mucho más literalmente) se les decía, los nervios se acompasaban en un balanceo y vaivén cogiendo el micrófono con fuerza, cosa que no deja de hacer durante todo el concierto, además de continuas miradas a una tablet que le salvaba de los olvidos de memoria de esas letras que ya están puliéndose, pero que aún tienen que seguir trabajándose.

Si la gente esperaba un monólogo, es cierto que no era el sitio, pero uno lleva esa interpretación intrínseca y no puede evitar sacarla en esos momentos de transición entre composición y composición. Y habla de verdades en conciertos musicales, como lo de que no se conecta hasta la tercera canción o que siempre hay pesados que hablan de otros temas y no están pendientes a lo que sucede en el escenario. De aquí se pasa a un tema más egocéntrico con un “yo” marcado prácticamente en todas las líneas y una propuesta más de balada donde Edu Soto cierra los ojos en su manera de querer transmitir este tema. Otro tema más loco donde repite “Algo aprendí” y enseña su careta más cantante. Las notas son más mantenidas y se deja llevar mucho por esos solos de saxo que le ayudan a profundizar mucho más en lo que está diciendo. Y reforzando su teoría del tercer tema, tiene mucha más fuerza y seguridad, con los nervios disipándose más.

Edu Soto durante su concierto con "The Plan Renove Band". Fotografía de Mai Serrano
Edu Soto durante su concierto con “The Plan Renove Band”. Fotografía de Mai Serrano

De aquí llegamos a la parte más reflexiva sobre el futuro de nuestro mundo, y las melodías más circenses cobran mejor protagonismo hablando de políticos que elegimos, sobre todo cuando se lanzan reflexiones como “quiero anular y rebobinar para elegir mejor”. Ahí se denota que es un ambiente lúdico pero también que se quiere aprovechar el poder de la propia música para dar sentido a esas inquietudes. Esa intensidad también se vive en un tango donde hasta suelta el micrófono del pie e interpreta “yo sonrío mucho más”. Edu Soto se va sintiendo más cómodo llegando a la parte intermedia del concierto. Con un solo del trombón y animando a mover los brazos al público, interpreta “éramos uña y carne” donde refleja que del amor al odio hay sólo un paso y se llama cuenta corriente.

Mi parte favorita del concierto fue la que dio más rienda suelta a su emoción. A querer gritar a los cuatro vientos, volver a ser un niño porque como expresó, “nunca vas a ser tan buena persona” y mi devoción personal con esa acertadísima letra en “quisiera ser un perro”, una canción más popera en la que ya determina la pérdida de esperanza en el ser humano.

Le faltaba ese punto a lo Raphael que alguna vez culminó en sus actuaciones en “Buenafuente” y lo saca adelante con “Volver a ser yo” que gana mucha calidad con la introducción a piano y los solos de trombón y saxo. La única versión que se sacó de la manga en todo el concierto fue “Billie Jean” de Michael Jackson, completamente lenta y cambiada que verdaderamente era una canción completamente diferente de la original. También dio pie a que hiciera el famoso “moonwalker” y que fuera de las canciones que más fueron acompañadas por la gente que acudió a La Cochera Cabaret.

Edu Soto durante su concierto con "The Plan Renove Band". Fotografía de Mai Serrano
Edu Soto durante su concierto con “The Plan Renove Band”. Fotografía de Mai Serrano

La rabia más profunda la sacó con un tema en el que repite constantemente “Bye bye adios” y Edu Soto la dedicada a esos músicos que no habían continuado con él en los anteriores proyectos musicales que había intentado sacar. Y por ende, se la dedicaba a los músicos que desde hace pocas semanas se unieron a lo que quería hacer sin haber escuchado ningún tema. Después, dio paso a una especie de zambra que, evidentemente, nos dedicaba a todo el público como si fuera un tributo en la que rezaba “siento que es la hora de cambiar mi maldita suerte”, aquí nuevamente pudimos sentir un talentazo en los arreglos que fue una auténtica delicia disfrutarla en directo. De aquí, canta “Me llaman bicho raro” con diferentes solos que aumentaron mucho el ritmo del concierto. Tras presentar a la banda, interpretó a la perfección un medio ritmo como “Hoy cambié” que me denotaba una intención personal que el propio artista ha considerado y le ha llevado por el camino que estaba buscando manifestando y mirando hacia su novia, que estaba presente entre el público que “hay personas que te hacen cambiar” y reflejar eso en un tema, me parece de los regalos más especiales, y de ahí pasábamos a un tiempo más de jazz con “Silencio en estéreo” donde ya pudimos disfrutar de un solo de violín.

Llegando al colofón, no había oportunidad de bises puesto que el repertorio daba para esas dos horas de concierto que vivimos al máximo pero si que se prepararon un  fin de fiesta espectacular con la aparición sorpresa de Jairo de “Muchachito Bombo Inferno”, que le hizo bailar y desnudarse de parte de arriba para culminar en un popurrí de temas como “Será mejor” o “Bailando”, o dando pie a una de las mejores interpretaciones de Edu Soto en “Tu cara me suena” con “Dos Gardenias” de Antonio Machín. Le brindó la energía que hacía falta para saber que habíamos estado presentes en un concierto tan completo y que te hacía salir con unas energías muy positivas de haberlo pasado bien. Era la persona perfecta para despedir este gran show.

Edu Soto durante su concierto con “The Plan Renove Band”. Fotografía de Mai Serrano

Edu Soto vivió el comienzo de un viaje. Una andadura profesional que espero que no culmine en este intento malacitano y pueda trasladarla a todos los rincones que quieran despertarse con algo diferente. Y si no sirve para que se pueda pensar o, que sea una realidad ,una gira duradera al menos yo puedo ser testigo de haber vivido una noche de sueños musicales que inspiran para muchos viajes que quiero compartir con este artista, en lo que quiera seguir emprendiendo. Que emotivos son los nervios cuando afrontas ideas que salen por personas que te hacen cambiar. Nunca hay que tener miedo de ello. Eso es lo que más aprendí de esta aventura.

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