DE CÓMO LO FANTÁSTICO VIAJA A TRAVÉS DE GRIETAS

Crónica realizada por Javier Acedo

Sobrepasamos el ecuador del Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga – Fancine para fans y espectadores ávidos de emociones – con la reflexión de que, en gran mayoría de las películas visionadas, hay un elemento en común que se anexa entre ellas: el sentimiento de apreciar cómo lo irreal o improbable se introduce en nuestras mundanas vidas a través de grietas que parten de artefactos audiovisuales que, con mayor o menor impacto, reproducen en nuestras retinas la experiencia de “lo fantástico”.

Pasamos a reseñar algunas de las películas que parten de esas mismas grietas de nuestra realidad. Que llegaran a buen puerto, o no, reside en la pericia e inteligencia del director. Y en el gusto del espectador.

n3The neon demon” (Nicolas Winding Refn – 2016)

En una inauguración, hay que vestir las mejores galas. Incluso, se podría decir, que hay que ir “vestido de estreno”. La organización ha sido astuta al presentar esta edición del FANCINE con la última película del danés para riesgo, asombro y disfrute de la platea.

Porque estas tres características van apegadas al film como si fuera un velcro entre ropajes sofisticados. Riesgo por venir de quien viene, un Winding Refn pleno de facultades, personal como puede ser un director de mirada única que ofrece una película eminentemente femenina en un contexto estético absorbente que entronca con el giallo de Mario Bava o Dario Argento, la matemática de un Kubrick oscuro o, en el caso de algunas de sus escenas, con el formato de la videoinstalación contemporánea – aquí es donde residiría la “capacidad de asombro” – y que, a gusto no de todo el público, acaba con el espectador rendido ante sus imágenes y su ritmo endiabladamente hipnótico.

Una película “especial” donde las haya que puede levantar al espectador para aplaudir o para salir de la sala. Así es la grandeza del cine y de los gustos personales.

the-transfiguration-10-53-13-sophielightThe transfiguration” (Michael O’Shea – 2016)

La adolescencia, la época de nuestras vidas que marca para bien o para mal, para sonreír en nuestra madurez por los recuerdos vividos o encerrarla en nuestra memoria en una caja en nuestro interior.

Michael O’Shea ofrece un potente debut de ritmo a fuego lento que narra, desde una realidad urbana y casi amoral, una historia de amor entre dos chicos curtidos en una vida solitaria casi sin sabores y que, como si fuera una pieza del juego de un trilero, el propio director añade la obsesión por la mitología vampírica como elemento especial de la ecuación fílmica.

El resultado es una certera película eminentemente moderna, tierna y dura a la vez, que ensambla casi de forma perfecta varios géneros, sin casarse con ninguno de forma definitiva, ofreciendo una película personal partiendo de terrenos ya visitados por otros.

loute-bc6a-diaporama-1Ma loute” (Bruno Dumont – 2016)

Para el que suscribe, Bruno Dumont es uno de los mejores narradores dentro de la cinematografía europea en la actualidad. Su cine es duro, de gran pasión en sus historias y de rudeza en sus palabras y acciones.

Por eso, la sorpresa fue mayúscula – y gratificante – cuando hace años, Dumont presentó la miniserie “El pequeño Quinquin” donde, partiendo de sus principios cinematográficos, daba un giro al añadir cierto surrealismo y excentricidad a su universo.

Ha llovido un poco y la sorpresa ya no es mayor al ver su última película, “Ma loute”, pero la satisfacción por su cine no ha bajado un ápice.

Su último filme es una pisada de acelerador con respecto a aquella miniserie con un aliciente más grotesco y surrealista en el adn de esta historia de amor con trasfondo de lucha de clases y comedia negra donde la clase alta aparece reflejada con trazos de auténtica excentricidad interpretativa – aunque, en determinados momentos, pueda resultar cansina – y la clase trabajadora tiene reflejos oscuros como tinta de calamar.

Dumont ofrece un trasunto de “La regla del juego” de Jean Renoir pasado por un vitriolo grotesco donde el mérito, aparte de una dirección libérrima, reside en unas interpretaciones de órdago, despuntando una Juliette Binoche pasada de rosca de forma maravillosa.

shin_godzilla_latest-1200x675Godzilla: resurgence” (Hideaki Anno, Shinji Higuchi – 2016)

Comenzó la remesa de películas asiáticas con este original acercamiento al mito de Godzilla y a las películas kaiju con monstruo y catástrofes incluidas.

En principio, leído su argumento – el origen de Godzilla a causas de experimentos nucleares y cómo su capacidad destructora es capaz de aniquilar ciudades enteras – podría parecer “otro supuesto remake del clásico monstruo de la productora Toho”.

Pero sus directores, Anno y Higuchi, curtidos en el terreno del anime y las grandes sagas – por un lado, Anno proviene del famoso manga “Evangelion” e Higuchi de las adaptaciones a imagen real del manga “Attack on titan” – proponen una vuelta de tuerca atrevida centrándose en los tejemanejes políticos e intrigas de pasillos que se producen dentro del gobierno japonés para resolver y paliar el ataque del monstruo Godzilla.

El resultado es una amena y divertida película de catástrofes, con su dosis de destrucción y monstruo Godzilla haciendo de las suyas, aliñada con una línea argumental que podría definirse como “burocracia versus monstruo”.

journeyJourney to the shore” (Kiyoshi Kurosawa – 2015)

Primera de las dos películas realizadas por Kurosawa que Fancine presentaba en esta edición a modo de recordatorio de la importancia del director japonés dentro del fandom – recordemos que Kurosawa es el director de las películas de culto “Pulse” (Kairo – 2001) y “Cure” (id. – 1997) –.

En concreto, el filme que nos ocupa se clasifica dentro de las “películas dramáticas” dentro de la filmografía del japonés, ya que “Journey to the shore” es un emotivo melodrama de corte sobrenatural donde el mundo fantasmagórico convive junto al mundo real para contarnos la historia de amor entre una profesora de piano que se reencuentra con su marido, suicidado años atrás, en forma de fantasma, comenzando un “viaje final” donde se nos irá presentando una serie de personajes relacionados con el mundo del más allá.

La puesta en escena y el ritmo pausado propios de Kurosawa vuelven a estar en primera línea, encajando a la perfección con el universo descrito en el filme y que hacen remitir, en su relativo “clasicismo” a la hora de presentar el mundo sobrenatural y a la hora de abordar una historia de amor “más allá de la vida”, con el clásico hollywoodense “El fantasma y la señora Muir” (The ghost and Mrs. Muir” – 1947) de J. L. Mankiewicz, salvando las distancias entre oriente y occidente, se entiende.

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