“Trabajo bruto pero con orgullo
Aquí se comparte, lo mío es tuyo
Este pueblo no se ahoga con marullos
Y si se derrumba yo lo reconstruyo“
Latinoamérica, Calle 13.
Crónica realizada por Adolfo Romero Arana
43 metros. Con tan solo 43 metros de altura puedes entender qué es la majestuosidad. Fue el broche perfecto a una de las primeras escapadas que hemos podido disfrutar en Honduras.
En la última entrega escribía desde el asiento trasero de un coche, rumbo al lago Yojoa. Allí pude recorrer, junto a Lucía, un lago en Kayak, con una de las vistas más hermosas que he tenido la suerte de contemplar. El sol pegando y la calma de saber que nada ni nadie puede importunarte.
De allí pasamos a comer algo para recuperarnos del esfuerzo. Y vuelta a la carretera, poco asfaltada, para ir a la catarata de Pulhapanzak. 43 metros de caída, en una zona selvática, que me cautivó al momento. Uno de esos lugares que te dejan sin palabras.
El resto de la semana, festiva, ha permitido organizar un poco el que será mi trabajo para la ONG. En principio, pondré rumbo a Marcala, una zona rural. Ahora, toca pensar solo en eso, pues escribo esta entrada desde Amapala, una isla que no hace más que recordarme a la de la serie Lost, sobre todo tras la espectacular (y acojonante) tormenta de anoche. Regalos que te hace Latinoamérica.
Hasta la próxima.
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