LA GÉNESIS DE TODA LA HISTORIA FUE LA PALABRA «TOKIO»

Noches de Tokio (entrevista 1)Conocemos muchos casos en los que los escritores encuentran primero la ambientación y luego desarrollan sus historias influenciados por dicho entorno. Yo les voy a presentar otro caso. El de Antonio Luis Gómez Molero, que conoce Tokio a la perfección y lo ha reflejado en su libro «Noches de Tokio y otras noches» que nos presenta en esta entrevista.

P: Vamos a hablar un poco de lo superficial y luego del interior. Vaya diseño más interesante tiene el libro con esas noches reflejadas en páginas negras.

Antonio Luis Gómez Molero: Carmen Larios es una fenómena. A ella se le ocurrió hacer la foto en amarillo que es mi sobrino que estuvo allí con nosotros en Tokio, y la sacó y es preciosa. Resume todo el tema del libro. La soledad, la extrañeza, el encanto que tienen las calles esas por la noche iluminadas con el brillo del suelo que tiene por la humedad, los colorines de los bares y de los anuncios que hay a la entrada. A ella se le ocurrió, hicimos varios tratamientos con la foto. Yo la quería con los colores porque es preciosa, pero ya la tenía loca y al final va y me presenta esto en amarillo y me quedé colapsado. Le quitó todos los colores y los detallitos, pero la cuestión es que es fortísima. Lo sometí a juicio con mi familia y varias personas, y todo el mundo estaba flipado con esta portada.

P: A través de la historia que nos cuentas en el libro demuestras el amor que le tienes a esta ciudad

Antonio Luis Gómez Molero: Estoy encantado de que me digas eso porque a Tokio siempre lo he querido. Tenía cierta fascinación por Japón de niño por un amigo de mi hermano que conoció en la universidad, y que llegó allí cuando yo era niño a mi pueblo, a Lucena. Este hombre nos parecía tan rato y tan exótico, imagínate a principios de los años 70 que cuando él regreso a Japón, empezó a mandarnos postales e historias de allí y a contarnos cosas, y se quedó como una magia de Japón, de lo oriental, de las mujeres con los kimonos y todo esto. A eso siempre le he tenido cariño, pero lo que es Japón que es una experiencia tan fuerte, ese mundo que es tan completamente distinto que, a veces, puede parecer tan frío pero no lo es, simplemente es distinto. Por eso no he tenido siempre la misma relación. Ha sido algo amor/odio. Tokio por lo que sea se libra de eso, de esa parte. Es una ciudad que es un encanto porque tiene decenas de ciudades, no es una. Tokio es uno de los sitios más tranquilos que yo he conocido en mi vida. Y he vivido en muchos sitios pero puede ser increíblemente tranquilo y armonioso. Salir a la calle siempre es un descubrimiento, vas viendo siempre cosas que te llaman la atención y luego tienes veinte mil atmósferas diferentes, como pasa en Málaga pero de manera agigantada.

P: ¿Cuando se fue construyendo la historia?

Antonio Luis Gómez Molero: Es una cosa un poco extraña. La génesis de toda la historia fue la palabra «Tokio». Yo tenía simplemente la palabra «Tokio» metida en la cabeza cuando aterricé en Japón y no era «Tokio», era «Tokio» y «night» porque había una canción que me gustaba mucho que era «Fly by night», y sonó cuando aterricé en Japón casualmente. Por lo que sea aquello se me quedó de «Tokio» y «night», y estuve como un año, o incluso más, que lo único que tenía era un título. Y luego un amigo con el que fuí allí, murió. Y además en unas circunstancias muy desagradables y horribles, y relacioné las dos cosas. Quería contar algo sobre él, hacerle un homenaje y se desvió un poco. Antes contaba su historia, y con el tiempo ya se fue haciendo más imaginativa. Pero al final era Tokio y mi amigo. El único problema era la historia porque no había historia. Yo quería contar un montón de cosas del ambiente, historias pequeñas, anécdotas o vivencias más bien, pero no tenían un hilo conductor y eso fue lo que durante mucho tiempo me impidió terminar la novela. Está claro que una novela no puede ser algo real, tiene que ser un artificio y el artificio necesita un argumento. Es como un resorte que te hace moverte y te hace avanzar. Aunque tú luego aprovechas para contar todas las historias que tú quieras y todas las vivencias, pero necesitas el argumento. En realidad, el argumento es lo último que se me ocurrió y fue hace pocos años. Esto lo empecé a escribir hace mucho pero el argumento fue como hace cinco.

P: ¿Y cómo pensaste el esquema del libro?

Antonio Luis Gómez Molero: Es lo único que podía hacer. Por decirlo de una manera fina es orgánico. Lo que quiere decir es que ha salido como ha salido, de forma totalmente espontánea. Me acuerdo que estuve trabajando con un escritor que se llama Augusto López, le presenté no el manuscrito entero si no lo que dio origen al primer borrador de la novela que eran unos cuentos, y claro hablé con él sobre el tema y entonces él me propuso hacer una escaleta con el guión del tema. El tipo que emprende el viaje, los preparativos para el viaje, la llegada, el choque cultural y no sé qué, no se cuanto. Entonces yo vi la escaleta y me encantó, le di las gracias y por supuesto aquello me dio la idea de que se podía organizar, pero lo vi tan bien organizado que así no lo podía hacer. Tenía que ser un poco más a lo loco como está en la novela. Tiene una estructura pero la verdad es que la tiene un poco rara porque es una novela corta, y al acabar la novela corta hay como un «spin off» donde se aprovechan los personajes, y se desarrollan pero además en otro tiempo. No sigue el transcurso de la novela. Cuando la novela ya ha terminado los personajes están como volviendo atrás, como si ojearas un álbum de fotos del protagonista en Kioto que no aparece en la novela principal porque no son las noches de Tokio, es Kioto en este caso y luego te encuentras con otros personajes que tampoco se han desarrollado allí, incluso la esposa del protagonista la ves desarrollarse más porque no se ha ocupado lo suficiente de ella la novela corta principal. Esto no es una casualidad porque yo una vez leí un libro de Antonio Tabucchi, y lo que más me encantó del libro fue eso. De pronto vi como aparecía otro de los personajes en otro cuento, y aquello me gustó mucho porque lo hacía todo todavía más real. Acaba el artificio de la novela pero siguen existiendo por otro lado. Decidí meterlo así. En principio iba a ser la novela corta solo pero luego pensé que era una pena porque había un montón de historias, aparte de muchísimas más que se han quedado en el tintero.

P: ¿Y si no hubiera aparecido Tokio en tu vida?

Antonio Luis Gómez Molero: No habría problema. Hubiera escrito porque es como tu digieres los sitios. No son los sitios en sí. Tokio, por supuesto, es increíble y yo no le hago justicia del todo pero, por ejemplo, si te fijas se habla mucho de mi pueblo pero está digerido a mi manera. Son mis recuerdos del pueblo, y de ahí hay mucha novela, casi una tercera parte y si no hubiera sido, Málaga todavía no porque no he logrado echarla de menos porque estoy aquí, pero si me fuera y me alejara del mar y todo eso seguro que hablaría de Málaga. Lo que hace falta es querer a los sitios, no son los sitios en sí, la mirada es lo importante. El sitio lo puedes ver desde miles de maneras, de hecho, en el tiempo que he estado en Tokio he llegado a verlo de tantas maneras que la primera vez que pensé en la obra, hablaba de todo menos de Tokio. Hablaba mucho del pueblo, de sueños, de historias pero luego ya lo que hablaba de Tokio era completamente infumable. Mi sueño sería vivir seis meses aquí y seis meses allí, o lo que fuera más parecido. Tres meses allí y nueve aquí, o al revés. Allí tengo a mi familia, y otras cosas que me da es que para cualquier persona que escriba y que sea un poco reflexiva, el Tokio que yo conozco que no es el del centro de todo el mogollón, aunque decir el centro en Tokio es una cosa muy rara porque hay miles de centros, pero bueno quiero decir que en los sitios donde yo he vivido hay un recogimiento tan grande que es un paraíso para escribir. Es increíble la tranquilidad, la gente habla muy bajito, no hay ruido, hay cosas muy bonitas, por ejemplo a las doce del mediodía y a las seis de la tarde suenan por unos altavoces unas canciones, una es para los niños para que se vayan a acostar, y todo es muy entrañable. En el momento que llevas ahí un mes, te acostumbras a un ritmo de vida que tiene muchos detallitos así. La madera de las casas, los olores que hay o la delicadeza que tienen los japoneses. Aquello tiene mucho encanto.

P: ¿En qué consiste el taller que diriges que se llama «Escribiviendo»?

Antonio Luis Gómez Molero: Es un taller on-line. Tiene la particularidad que lo puedes hacer donde quieras y tiene un mecanismo muy simple pero es muy efectivo, porque con el tiempo me he dado cuenta que las cosas que más funcionan suelen ser muy simples. Esto lo que tiene son unos ejercicios que yo voy mandando una vez a la semana, tiene una pequeña explicación teórica pero poquito porque no tiene mucho rollo como veo que hay en otros talleres que tienen un montón de teoría, éste tiene poquita, tiene lo que hace falta para hacer el ejercicio y para saber porqué hacer el ejercicio. Entonces lo bueno que tiene es que tú lo hacer, te va creando una disciplina porque no puedes hacerlo cuando tú quieras como otras cosas, que las dejas ahí y te las descargas cuando quieres, si no que esto va semanalmente. Todos los sábados, yo voy mandando el correo y soy bastante durillo para estas cosas. Me gusta mucho la disciplina en este sentido. Te corrijo personalmente lo que escribes y me extiendo todo lo que puedo, y todo lo que creo que sea conveniente. En realidad es una mentoría, es contar con alguien que te va guiando por cuales son tus puntos fuertes y cuales son las cosas que tienes que trabajar a la hora de escribir. Por supuesto, el taller está abierto a consulta en cualquier momento, por mail me puedes plantear lo que quieras sobre la escritura o sobre cualquier tema relacionado con la escritura creativa que es de lo que va el taller.

P: ¿Hay cantera?

Antonio Luis Gómez Molero: Lo curioso en este proceso que lleva poco tiempo abierto es como reacciona la gente, porque primero se apuntan a unos correos que mando que son tres a la semana, lunes, miércoles y viernes donde escribo historias o hay reflexiones, y siempre algo que tenga que ver con la literatura. Es curioso que la gente empieza a leerlos y, muchas veces, se ponen en contacto conmigo y me preguntan sobre todo por el taller y cuando les digo en qué consiste, me dicen «es que eso es un poco frío, ¿crees que se puede enseñar a escribir así?». Y a medida que nos vamos comunicando por medio de los correos, se va creando una confianza. Es curioso. Es algo que vamos descubriendo en esta época. Hemos recuperado el género epistolar. Es de otra manera pero yo creo que la gente lee más que antes, en ese sentido. Y nos comunicamos más por la escritura. Se llegan a establecer relaciones y ves como mucha gente, después de habérselo pensado mucho y haber leído muchos correos, deciden probarlo y se apuntan, y lo primero que noto es que les cambia la relación con la escritura. De tenerla como algo ahí pendiente o ponerle muchas excusas, pasan a apasionarse y a ilusionarse por completo. Eso lo he visto un montón de veces.

P: ¿Cuál va a ser tu próximo proyecto?

Antonio Luis Gómez Molero: Ahora con el taller éste que estoy haciendo y con las historias que mando, pues me ha pasado lo que me pasó en Japón, he empezado a enamorarme de mi barrio, el barrio de «La Luz» de Málaga. Voy a hacer historias, lo que pasa que son muy surrealistas y muy extrañas pero son reales porque la vida es completamente surrealista y supera por completo cualquier guión. Entonces ahí estoy con una serie sobre unos personajes, algunos son más o menos reales, como la «vecina zombi»que es una vecina que canta y tiene bastante parte de real, pero en lo que yo escribo se desborda bastante. Luego tengo otro personaje que es Custodio que es mi primo imaginario, que es un elemento de mucho cuidado y muchísimos elementos del barrio de «La Luz», y es lo que ahora mismo me tiene pillado. Luego tengo guardado en un rincón del coco un título que es «Cuentos de la lejana luna», y está ahí y ya tiene un par de cuentos que van saliendo porque no quiero echar mano a los de antes.

Noches de Tokio (entrevista 2El libro tiene un diseño que les va a resultar más que atractivo para la lectura, además de la emoción que embarga en todo ese escenario que ha conocido durante los 15 años que Antonio Luis Gómez Molero ha estado viviendo allí. El libro, «Noches de Tokio y otras noches» lo pueden lograr en cualquier librería, aunque nosotros les recomendamos la librería Proteo donde siempre han ayudado a la difusión de una historia como ésta. 

Y si quieren escuchar la entrevista con Antonio Luis Gómez Molero, sólo tienen que pinchar en este enlace:

https://www.ivoox.com/entrevista-antonio-luis-gomez-molero-noches-de-audios-mp3_rf_45286699_1.html

¡Compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter