LA NOVELA ABORDA CUESTIONES QUE ESTAMOS VIVIENDO COMO LA MANERA DE REPENSAR CÓMO VIVIMOS, CÓMO NOS RELACIONAMOS O CÓMO UTILIZAMOS LAS TECNOLOGÍAS PARA CREAR, INVENTAR O DARLE OTRA ORIENTACIÓN A LOS OFICIOS

513FhEgHuAL._SX311_BO1,204,203,200_Éste es un libro que invita a la reflexión. En el momento actual en el que hemos tenido que invertir parte de nuestro tiempo a aprender a confinarnos en casa, leer «Cada tres por cuatro» es un buen ejemplo para lograr ese objetivo. A través de dos personajes protagonistas fantásticos como son Ali y Roberto comprobamos la gran crisis que vive nuestro planeta en estos momentos pero a través de la belleza de la prosa de su autor, David Núñez Túñez.

P: ¿Cual fue el origen de este libro?

David Núñez Túñez: Es un tema muy de actualidad, la naturaleza y la relación que los seres humanos, sobre todo en el primer mundo, hemos ido estableciendo las sociedades contemporáneas con lo que es la naturaleza. Los bosques, el campo, el modo de habitar o el modo de construir y entorno a ello cómo nos relacionamos los seres humanos también entre nosotros. Entonces, aunque la novela la he escrito yo y aborda un poco esta relación del ser humano con la naturaleza y las relaciones humanas en este sentido, es un tema que otros autores sobre todo del ámbito norteamericano y también en Francia están ya escribiendo sobre ello desde hace bastante tiempo. Ahora mismo con lo que acaba de pasar con el coronavirus, este confinamiento, esta manera de tener que repensar como vivimos, cómo nos relacionamos, cómo utilizamos las tecnologías para crear, inventar o darle otra orientación a los oficios, la novela aborda estas cuestiones porque estamos viviendo esto. No es una casualidad. Ahora mismo estamos viviendo esta situación y la novela es un reflejo de esta situación.

P: Los dos protagonistas son Ali, que es una persona que se lo cuestiona absolutamente todo y en contraposición está Roberto que no le da tantas vueltas a lo que pasa.

David Núñez Túñez: En cierto modo en cada uno de nosotros conviven esas dos tendencias. Hay seres humanos que tienen más acentuado el aspecto reflexivo y tienen una tendencia a meditar lo vivido, y las experiencias que van teniendo y otras personas pasan más por la vida un poco sin detenerse ni reflexionar demasiado, prefieren vivir en el hoy y no cuestionarse las cosas. Esto no quiere decir que nadie esté acabado en ese sentido, nadie es del todo el que es, por lo tanto en nosotros convive eso. Convive en cada uno de nosotros esa simpleza, incluso a veces voluntaria y también está la parte de la reflexión, que llegamos a nuestra casa o nos quedamos en momentos determinados de tranquilidad, de remanso y nos ponemos a reflexionar un poquito sobre lo vivido y lo experimental. Yo pienso que esas dos inclinaciones conviven en cada uno de nosotros. Ali y Roberto, los personajes principales de la novela, son estereotipos caracterizados de esos dos rasgos, lo he querido hacer de ese modo.

P: Hablas de que no nos damos cuenta que podemos enfermar por las tecnologías y que tendríamos que volver a la raíz y a un nuevo estilo de vida

David Núñez Túñez: La novela escribe conservar lo que debe ser conservado. No todo lo acumulado a través de la historia, en el sentido del bagaje de la lectura occidental, ni todo lo nuevo por ser nuevo en si mismo es mejor, es un poco la reflexión que subyace en la novela. Lo nuevo por ser nuevo en si mismo no tiene porqué ser mejor que lo anterior, y con esto la novela lo que quiere decir es que, a veces, por ejemplo oficios o determinados saberes y aprendizajes que, a través de la evolución, las sociedades rurales o agrícolas se han ido acumulando, entonces estas personas o estos ambientes tienen mucho que enseñar a la gente de la ciudad. Lo que viene a decir es que tiene que haber un diálogo profundo, en este sentido, entre el campo y la ciudad. Las personas del campo tienen mucho que enseñar, y esto también está relacionado con primer mundo y tercer mundo. Si ampliamos el zoom, a veces estas personas o nosotros mismos que nos vamos a un país de Latinoamérica o África y llegamos a esas ciudades que son completamente distintas a las nuestras,  en cuanto a cómo viven y cómo se relacionan, y nos damos cuenta que saben muchas cosas que nosotros hemos olvidado o hemos perdido habilidades, capacidad de resistencia, determinados valores a la hora de relacionarnos y sociabilidad. Hay otras muchas novelas que escritores, filósofos, científicos y médicos que le dan vueltas a estas iniciativas en este sentido, ya desde hace bastantes años. No precisamente del movimiento ecologista porque a veces esto parece que viene del lado ecologista o de los verdes, pero no necesariamente. Desde el ámbito institucional, muchas veces, que no está politizado si no de propuestas propiamente científicas o económicas ya están hace mucho tiempo ahondando en estas cuestiones a través del arte, de la literatura, de la medicina o de la música incluso.

P: Hay ahora un resurgir de aprender aspectos que no teníamos tan en cuenta como cultivar o coser que va en contraste con este mundo de nuevas tecnologías en el que estamos inmersos

David Núñez Túñez: Mi novela es fruto de unas experiencias vividas de una etapa de mi biografía en el que he acumulado una serie de experiencias, y no tiene ni la pretensión ni la arrogancia de elevar a norma el contenido de esa novela. Ni mucho menos. Simplemente es una sugerencia, es una invitación a la reflexión, a la alegría de pensar y meditar. A veces estas cuestiones que nos afectan a todos en la sociedad, hablo de la alegría de pensar y de reflexionar ciertas cosas en las que podemos encontrar dificultades, obstáculos que a veces no sabemos muy bien qué nos pasa, como decía Ortega y Gasset que «lo que nos pasa a veces es que no sabemos qué nos pasa». Entonces yo con esta novela lo que vengo a hacer es una invitación, una manera de participar y de compartir con otra gente esas vivencias y aportar un granito de arena en ese sentido. Con la voluntad también de que la gente halle belleza porque estamos también en una época, a mi modo de entender, que se necesita de la belleza a distintos niveles. Así como hay necesidad de verdad en el ser humano, tenemos la necesidad de que alguien nos diga la verdad o decir la verdad, es como recuperar la salud, otras veces la belleza tiene la misma función. El ser humano necesita la belleza, es como una medicina. Entonces en el libro hay momentos de eso, yo creo que hace también una labor de cura del alma, en el sentido de aportar belleza, alegría y verdad si es posible sin pretensión de arrogancia, si no momentos de lucidez, como destellos de verdad por así decirlo, que tenga un efecto reparador.

P: La prosa del libro está muy cuidada, son capítulos cortos que hacen la lectura muy amena

David Núñez Túñez: El acto de escribir es un acto bello, sobre todo el acto de escribir a mano. Yo entiendo el acto propiamente de escribir como algo bello en si mismo. El propio acto de coger el bolígrafo ante un papel, yo escribo a mano y lo hago por convicción. El escribir y ver cómo la tinta discurre es algo bello, es algo proceloso y algo que tú vas haciendo, es hermoso. Por lo tanto así como propio acto mecánico de escribir es bello, pues también lo ha de ser la prosa. Es importante para mi que tenga belleza lo que escribo, tanto el propio acto de escribir externo como lo que es la sintaxis, la semántica, la manera de construir las oraciones y reflexiono sobre eso como escritor. Y aunque soy un hombre que escribe muy rápido, he escrito dos novelas recientemente y yo escribo muy rápido pero eso no está reñido con lo otro. Una de mis intenciones es que yo no puedo contemplar, porque sé que hay escritores incluso escritores que a mi me gustan como Jordi Sierra i Fabra que le he leído sobre la escritura y el acto de escribir y tiene sus ideas de cómo se ha de escribir, y lo respeto mucho a él y a otros autores sobre todo del ámbito anglosajón que no se centran tanto en esta parte si no en lo que es propiamente el argumento, en expresar y transmitir, pero para mí no está reñido el transmitir, expresar y tener ligereza, que sea una lectura ágil , rápida y amena con que sea bella la prosa. No tiene que ser una cosa barroca, ni caer en el conceptismo o formulismo vacío.

P: Y utilizar un poema como epílogo también es muy bello

David Núñez Túñez: Yo sentía el deber de devolver a aquellas personas con las que yo conviví y a través de todas las experiencias de las cuales son fruto esta novela. Entonces la mejor manera que me salió de devolverles fue en forma de poema, como cuando no sabes cómo expresar lo que sientes a alguien a quién amas pues escribes un poema porque no sabes decírselo de otra manera, por eso lo hice.

El libro está publicado por «Xeito Ediciones» y lo podéis conseguir pinchando AQUÍ.
Es una buena oportunidad para conocer a esta generación de jóvenes literatos que se arriesgan a lanzar sus propias ideas, con una personalidad única y que propone pensar a diferentes niveles sobre nuestro propio estilo de vida. Es bastante interesante a lo que ha podido llegar el propio David Núñez Túñez, sin saber la gran crisis que se nos podía ocasionar con el coronavirus, y p0or ello la lectura de «Cada tres por cuatro» resulta más atractiva aún. No se lo pierdan.

Y si queréis escuchar la entrevista con David Núñez Túñez, sólo tenéis que pinchar en este enlace:

https://www.ivoox.com/entrevista-david-nunez-tunez-cada-tres-por-audios-mp3_rf_51161223_1.html

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