VIVIMOS UNA ÉPOCA TECNOLÓGICAMENTE DESMESURADA DONDE LA AUTÉNTICA CONDICIÓN HUMANA SE SIENTE EN UNA SALA DE TEATRO

Escena de "Después del ensayo"
Escena de “Después del ensayo”

Reflexiones vitales habladas desde el punto de vista de un genio como fue Ingmar Bergman, y utilizando uno de los contextos que más dominaba, el teatral, nos sumergiremos en la vida del autor y en sus complicaciones amorosas. Muchos años de trabajo que permitieron que “Después del ensayo” sea una realidad adaptada por Joaquín Hinojosa, con la dirección de Juan José Alfonso y contando, precisamente, con tres generaciones como son Rocío Peláez, Chusa Barbero y Emilio Gutiérrez Caba, a quién hemos tenido el enorme placer de poder entrevistarle.

P: Vamos a contemplar el ejercicio teatral desde el punto de vista de Ingmar Bergman

Emilio Gutiérrez Caba: Vais a ver plasmadas algunas de las que cosas en las que son coincidentes el teatro sueco y el teatro español, las conversaciones que tenemos después de un montaje, de una representación o de un ensayo. Son parecidas, en parte, a lo que Bergman esgrime pero hay cosas muy comunes, y cosas en las que naturalmente coincidimos plenamente. En el caso de él, coincidimos en las líneas de actuación con respecto a la sociedad y también hablamos del carácter de los actores, la mayoría de los actores vistos desde el punto de Bergman y se hace un análisis en general del teatro. Lo que pasa que no es excluyente lo excepcional en este montaje, quiero decir que no se habla de otra serie de aspectos de los actores, si la gente es más formal o menos formal dentro de la profesión pero sí que hay una imagen general y, luego sobretodo y por encima de todo, hay algo que en Bergman es permanente que es su atormentada vida sentimental, tuvo una cantidad de problemas con sus mujeres, sus amantes y sus hijas. Todo eso está también ahí en la obra y eso es extrapolable a la vida que, a veces, nos sorprende con noticias e, incluso con confidencias que puede hacer la persona más desconocida que tienen un tinte más allá de lo teatral, son casi metateatrales.

P: Es el contexto por el que vamos a ver sobre el escenario diversas reflexiones sobre la vida

Emilio Gutiérrez Caba: El paso del tiempo, sobretodo, y las obsesiones que hace el paso del tiempo como la pérdida de la belleza. Todo eso está ahí reflexionado y, sobretodo teniendo en cuenta que el paso del tiempo es inexorable y que no hay tu tía por mucho ejercicio que hagas o por mucha agua mineral que tomes, los años van cayéndote encima y no hay más. Con mayor o menor dignidad, pero te van a caer.

P: ¿Te ha llegado este personaje en el momento que te tenía que llegar?

Emilio Gutiérrez Caba: El personaje me llegó de la mano del director, Juan José Alfonso, y del adaptador del texto, Joaquín Hinojosa y cualquier persona que lea esa obra, y en mi caso yo había visto la película que hicieron hace muchísimos años para televisión el propio Bergman, que luego él adaptó para teatro, le tiene que gustar y es imposible que no te guste ese tipo de texto. Dije “si lo vais a montar, me embarco en este empresa”, y así fue. Estrenamos en Avilés en el mes de junio de este año y luego hicimos una pausa hasta que entramos en Madrid en el mes de octubre. Desde entonces, salpicamos un poco la geografía española con actuaciones. Hemos estado en Jaen, Huércal Overa y en sitios bastante insólitos ya.

P: Otro de los aspectos interesantes de “Después del ensayo”, es ver a tres generaciones diferentes en la historia

Emilio Gutiérrez Caba: El punto de vista que tienen las dos mujeres actrices que son madre e hija, ambas tienen relación con Bergman. La madre es una actriz destruida por el alcohol y que ya no tiene nada prácticamente qué hacer en el teatro, pero que revive con él una serie de momentos que han tenido a lo largo de su vida y ve el teatro de una manera totalmente distinta, dentro de su gran divismo seguramente trasnochado, a cómo lo ve la hija. La hija, evidentemente, lo que anhela y ambiciona del teatro es ser una estrella. Es muy curioso las similitudes que hay en el texto de Bergman y “Eva al desnudo” de Mankiewicz, porque en ésta última también es una joven actriz que pretende escalar puestos de otra manera muy distinta a lo que es “Después del ensayo”. Pero esas coincidencias se pueden dar en la propia sociedad. ¿Cuántas mujeres desgraciadamente tienen que utilizar “sus encantos” para seducir a un jefe?. Esa especie de vasallaje desgraciado que tiene poco que ver con su inteligencia o su competitividad como personas muy validas, a mi me deja triste socialmente pero también es cierto que han ocurrido y ocurren en todas las facetas de la sociedad y no sólo, naturalmente, en el teatro. No hay quién se libre de eso, por desgracia.

P: Para ello, el teatro es una herramienta propicia para poner de relieve esas realidades sociales

Emilio Gutiérrez Caba: El teatro es muy amplio en cuanto a su abanico de posibilidades. Pasar un buen rato que es una cosa muy válida y hasta hacerte pensar, tampoco es moco de pavo dado los tiempos que corren. Cuando uno va al teatro posiblemente se enfrenta a una realidad que, tal vez, sea la suya o que le haga reflexionar sobre la condición humana. Es importante refinar eso, a pesar de que luego nos salga nuestro salvajismo pero me da la sensación que estamos viviendo una época “dorada” o “falsamente dorada” donde la tecnología ha triunfado, todo es desmesurado y, sin embargo, hay que reducirse a la sala de un teatro para sentir lo que es la auténtica condición humana, lo que somos las mujeres y los hombres, lo que somos todos.

P: Hace poco has acabado el rodaje de “El árbol de la sangre” con Julio Médem

Emilio Gutiérrez Caba: El sábado pasado terminamos el rodaje. Aún queda la posproducción que, seguramente, es una de las cosas más difíciles y para un director siempre es complicado, pero he tenido la suerte de trabajar con Julio que es un hombre encantador y una persona llena de ideas que se pueden definir como buenas o malas pero que son ideas, lo cual es importante en el mundo. Que hayan ideas. He tenido la suerte de coincidir con compañeras y de compañeros a los que les tengo mucho cariño. Ángela Molina, Josep María Pou o Dani Grao. Son gente a la que le tengo mucho aprecio personal y artístico.

Chusa Barbero, Rocío Peláez y Emilio Gutiérrez Caba
Chusa Barbero, Rocío Peláez y Emilio Gutiérrez Caba

Málaga cerrará el ciclo de representaciones ya que Emilio Gutiérrez Caba debe operarse de la cadera tras entregarse por completo en “El relato de un naúfrago” de Gabriel García Márquez en Barcelona que fue donde se manifestó su dolencia, curiosamente el personaje de Bergman sufre una cojera pero no pensábamos que Emilio fuera a entregarse tanto a la causa como para representarla de manera tan parecida. Así de sacrificada, y a la vez desprende una generosidad apabullante, es esta profesión de actor de la que tanto vamos a hacer referencia en esta función de “Después del ensayo”. De ello y de aspectos más relacionados con su personaje también pudimos hablar con la actriz, Chusa Barbero.

P: Tu personaje ha sido una referencia en el mundo de la interpretación y se encuentra en un momento de declive en el que busca ayuda en la figura del director

Chusa Barbero: En realidad acude apelando a lo que les une que es el trabajo, entonces viene a pedir justicia en un sentido y es que no está contenta en el lugar en el que está posicionada en este momento, y él puede quizá hacer un cambio en ese sentido o colaborar para que algo diferente suceda.

P: ¿Reflejas el sentimiento de muchas actrices de sentir que llega un momento que ya no se les llama para trabajar?

Chusa Barbero: La profesión en sí es complicada por su propia naturaleza. Yo no hablaría tanto de género, es cierto que las mujeres, en ese sentido y en algunos casos, salimos peor paradas que los hombres porque ciertamente hay menos papeles femeninos interesantes a partir de según qué edades. Yo no diría tanto en el teatro porque, efectivamente, la posibilidad que te da el teatro de interpretar mujeres más jóvenes tengas la edad que tengas, es más grande. Lo que el teatro requiere es una energía diferente a la que te puede pedir la televisión o el cine y, obviamente Nuria Espert ha estado haciendo personajes de mujeres griegas fuertes hasta bien entrada en años, o sea que esto nos demuestra que el teatro, en ese sentido, es una concepción como tal y es más engañoso. Lo que es cierto es que en esta profesión recibimos diariamente mas “noes” que “síes” y eso ya no hablo de género, hablo de nuestra profesión. Da igual que sean hombres o mujeres, el no es algo adherido a nuestro trabajo. Entonces cuando te viene un sí, te pone muy contento y muy arriba, porque en realidad llevas cinco “noes” seguramente previos. Cada vez que uno hace una prueba, cada vez que uno hace una audición y cuando nos dan una posibilidad de trabajo, nunca estás elegida la primera ni la única, siempre hay una baraja de tres o cuatro personas que podrían hacerlo igual que tú, como en todos los trabajos. Se accede de la misma manera, con currículums y apostando fuertemente por lo que uno quiere. Competencia como en todas partes hay evidentemente y, en este sentido, la función trata de dos mujeres que apelan a la figura del director, cada una en su momento de la vida y, además, casualmente madre e hija. De alguna manera, la vida las une, la profesión las unió y como tantas sagas familiares en este país con relación a esto se han dedicado a lo mismo.

P: ¿En qué posición vital se encuentra entonces tu personaje a la hora de pedir ayuda?

Chusa Barbero: Básicamente está en una edad madura y en el momento que uno empieza a interpretar a los personajes más de reparto, y ella no quiere entrar ahí y quiere seguir en la cresta de la ola. Quiere apelar a eso que hicieron juntos en un tiempo pasado que seguro que fue mejor para ambos. Emilio tiene también una reflexión muy interesante, el personaje alter ego que interpreta que es el de Ingmar Bergman, de “¿por qué hago yo esto?, ¿por qué hago teatro y para qué vale hacer teatro a mi edad?” y “¿por qué sigo empeñado en hacer esto?”. A mi personaje lo único que le da la felicidad que pueda llegar a tener ahora es esto. Es su teatro. La familia que ha construido ella no aparenta ser especialmente feliz, está desestructurada y tampoco cuenta mucho pero se intuye por todo lo que habla del aspecto familiar, que tampoco es donde se ha podido desarrollar a nivel personal y a todos los niveles. La profesión es lo que le ha dado eso. Es muy comprensible porque para un actor, una carrera puede ser muy importante porque nuestro trabajo es muy vocacional.

P: Hay algo particularmente interesante y es que parece que en “Después del ensayo”, jugáis mucho con la realidad y con la ficción

Chusa Barbero: No tanto realidad y ficción, sino que hay apuntes de dirección que tienen más que ver con las ensoñaciones y con qué podría ser real y qué no. La puesta en escena es abierta y le deja al espectador la posibilidad de imaginar lo que quiera. Luego también hay unas voces en off donde aparece Emilio reflexionando, y el pensamiento es algo que no decimos y que se puede convertir en palabras si las sacamos fuera del pensamiento, y se las comunicamos a otra persona, eso ya es expresión hablada y el pensamiento sino se queda dentro del cerebro de cada uno. En el pensamiento te puedes permitir cosas que no expresarías si tuvieras a alguien delante. Esta dualidad de lo que piensa uno y lo que dice realmente, también se juega mucho en la función y es muy interesante. ¿Hasta dónde llego con lo que digo y qué me quedo para mi que no le digo al otro porque no tengo necesidad?. Sin embargo, mi personaje y el de Rocío Peláez son más del aquí y ahora, impulsivas, menos reflexivas y más pasionales.

P: Tiene muchos ingredientes para que disfrutemos con la función

Chusa Barbero: Independientemente que esta obra se centre mucho en el mundo de la interpretación y que los personajes sean dos actrices y un director teatral, realmente es bastante más también. Es una obra reflexiva y habla de las relaciones humanas como el propio Bergman trató tanto en sus películas. Habla de los momentos vitales de las personas, las diferencias de edad de unos y otros, los que están arrancando sus vidas y los que están terminándola, los que se han perdido un poco en el camino y todo eso, al fin y al cabo, lo que está reflejando es el alma humana. Da igual la puesta en escena que figura un espacio teatral en donde estamos estos personajes, pero habla de la vida y eso siempre es algo que todos podemos tocar y estamos en ella, y yo creo que el espectador si se deja llevar por el viaje que le ofrecemos van a poder tener un bonito encuentro.

 

Escena de "Después del ensayo"
Escena de “Después del ensayo”

La oportunidad de contemplar este abanico de matices dramatúrgicos pero esencialmente vitales, va a ser este próximo sábado 2 a las 20:00 en el Teatro Cervantes. La figura de uno de los autores más imprescindibles de la cultura, en reflexión constante a través de dos interesantes personajes femeninos. Tres estupendos actores que nos demostrarán su valía, en diferentes estados generacionales, pero que todos aportan lo mejor de sí mismos para trasladar esta historia a los espectadores. No se pierdan lo que pueda ocurrir después de este ensayo.

Si queréis escuchar la entrevista con Emilio Gutiérrez Caba y Chusa Barbero, sólo tenéis que pinchar en este enlace:

http://www.ivoox.com/entrevista-emilio-gutierrez-caba-chusa-barbero-audios-mp3_rf_22358890_1.html

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