EL PRIVILEGIO DE LA LUZ ES, EN EL FONDO, EL PRIVILEGIO DE HABLAR

Pablo Carrión durante nuestra entrevista. Fotografía de Javier Sánchez (plowingthesky.com)
Pablo Carrión durante nuestra entrevista. Fotografía de Javier Sánchez (plowingthesky.com)

La mejor manera de aprendizaje es seguir descubriendo nuevas herramientas en nuestros terrenos profesionales. Es no aceptar la afirmación general de muchos que defienden que ya conocen todo y van dando lecciones de cómo se realizan las cosas. Para nada es el caso de Pablo Carrión Navarro. Esta humanista, escritor, poeta y docente intenta mediante sus clases de escritura tanto en la Librería Luces como en la Escuela Metáfora, con diversas sedes en Málaga, mostrar diferentes recursos que puedan influir en sus alumnos a la hora de crear sus textos, o como él mismo defiende, utilizar el privilegio de las palabras. Precisamente rodeados de ejemplares en este lugar de lectura malacitano, le entrevistamos con motivo de la presentación de su libro, “El privilegio de la luz”.

P: ¿Encontrabas necesario hacerle este homenaje a la palabra o era una necesidad personal?

Pablo Carrión Navarro: Es un interés personal, en primer lugar. Yo estudié Humanidades y me centré mucho en temas relacionados con la filosofía del lenguaje, en cómo la realidad se construye a través de la palabra. Es un interés que me ha llevado a estudiarla en el pasado y que sigo estudiando actualmente. Me interesan, además, ciertos lingüistas como Lacan, que también están unidos al psicoanálisis y, a través de todas esas teorías que estoy viendo, también construyo lo que es mi propia obra literaria. Entonces me interesa mucho el papel que la palabra tiene en nuestras vidas y en la construcción de la realidad.

P: Pensaba que también tenía que ver con el poco valor que se le da a la palabra actualmente, no solamente en tema político como estamos comprobando, sino a raíz de la rapidez de las nuevas tecnologías

Pablo Carrión Navarro: En este auge de las redes sociales y de las nuevas tecnologías a lo que nos llevan en mi opinión, sobre todo a cómo están enfocadas, es siempre hacia la imagen. Efectivamente, cada vez las palabras pierden más importancia en nuestra sociedad y en la forma que tenemos de entenderlas. En realidad, la palabra es verdaderamente el elemento de poder. Las leyes están hechas con palabras y las órdenes se dan con palabras, hay que tener cuidado con ellas porque, precisamente, si nosotros decidimos abandonar el imperio de la palabra, nos vamos a ver bajo quién ejerce ese poder. Creo que es muy importante que le prestemos atención y también, tanto a nivel político como a nivel social pero, sobre todo, a nivel individual. Creo que es muy importante recuperar la palabra para nosotros mismos. La gente no simboliza sus vidas y sus realidades con palabras, se quedan estancados muchas veces en las ideas o en las formas de hablar y de decir la realidad que nos han transmitido. Precisamente creo que la poesía, lo que hace es romper la relación típica, anquilosada y fosilizada que tenemos con la palabra, y lo que hace es hacer emerger relaciones nuevas y no pisadas o manidas. Eso nos permite, no lo digo yo sino tantísimos teóricos de la poesía, utilizar la poesía para aplicar una mirada nueva, pero también un comportamiento nuevo frente a la realidad.

P: Háblame del significado de la portada de tu libro “El privilegio de la luz”, donde vemos a una tortuga en la orilla de una playa

Pablo Carrión Navarro: Para mí, “El privilegio de la luz” simboliza varias cosas. El propio título y la imagen ahí de la luz simboliza varias cosas. Sobretodo simboliza la conciencia a través de la palabra. Realmente lo que nos hace ser humanos y existir tiene que ver con el lenguaje. El privilegio de la luz es, en el fondo, el privilegio de hablar. El privilegio de existir a través de la palabra. Sin embargo, pues como metáfora, a mí me han sobrecogido esos documentales donde se ven a estas tortugas que ponen los huevos en la playa y, un determinado día, de repente eclosionan y van todas las tortugas pequeñitas, y son devoradas por todo tipo de criaturas. Son tortuguitas recién nacidas que, apenas, han vivido unos segundos. Entonces, muchas veces, eso me ha hecho plantearme el sentido de la existencia. Unas tortugas nacen para vivir unos pocos segundos y, algunas, las que sobreviven se encuentran frente a un mar infinito y frente a una existencia no determinada. Ese símbolo, para mí también es el de aquel que decide plantearse dejar de andar por una tierra firme y existir de otra forma, existir desde la poesía. Existir desde el autoconocimiento que son las palabras de cada uno.

Portada de "El privilegio de la luz". Fotografía de Javier Sánchez (plowingthesky.com)
Portada de “El privilegio de la luz”. Fotografía de Javier Sánchez (plowingthesky.com)

P: ¿Por qué los poemas de “El privilegio de la luz” están divididos en tres partes?

Pablo Carrión Navarro: Una de las cosas que suelo enseñarles a mis alumnos de escritura y que suelo comentarles es que los escritores no sabemos lo que decimos. Por mucho que intentemos creer que sabemos lo que hemos escrito, no es así. Este mismo libro lo que me está haciendo, incluso después de publicado me está enseñando muchas cosas que yo ni siquiera sabía que había escrito y, poco a poco, lo voy descubriendo. Creo que es una pretensión por parte de esos escritores que dicen “yo ya sé escribir”, me parece que es pretencioso y, me parece que es pretencioso aquellos escritores que dicen “yo sé lo que he escrito”. Tan sencillo como que cada palabra tiene una gran cantidad de significados y cada palabra tiene una gran cantidad de matices, que nunca una sola mente humana es capaz de controlar y acertar todos. La palabra misma tiene una dimensión muy amplia en cuanto a su semántica y, me parece que es muy interesante no creer que se sabe lo que se escribe, sino que los escritores escribimos y hacemos lo que podemos. De lo que yo creo que habla este libro es, precisamente, sobre el sentido de existir, sobre la existencia y sobre la palabra. Lo he dividido en tres partes, cada parte tiene un cierto matiz distinto. La primera parte se refiere, un poco más, a temas relacionados con la propia virtud de existir y la existencia. Porque también lo que pretendía con este poemario es celebrar la existencia porque, al fin y al cabo, hay mucha poesía muy triste y dramática que lo que hace es contar la basura que todos tenemos, a mí no me interesaba tanto eso. Yo quería, más bien, celebrar la existencia eso sí siendo realista. La existencia no es algo hermoso ni un camino de rosas, sino precisamente la existencia tiene que ver con el sufrimiento y el dolor, pero no por ello tenemos que dejar de celebrarlo y, entonces eso por un lado, el primer poemario va un poco en esa línea de la existencia, quizá más cotidiana y abro el poemario hablando, por ejemplo, de las decisiones en la vida o de la falta de garantías porque la palabra es una ilusión, a veces en cierto sentido cuando nombramos algo y creemos conocerlo, ni siquiera hay garantías de conocimiento o de seguridad en la vida. En el segundo quería hacer un poemario de amor, introducir unos poemas de amor, también relacionados con las palabras, con la existencia y con la particularidad. Quería hacer algo distinto porque, muchas veces, lo que llaman poesía de amor es más bien poesía de desamor. Yo he intentado abordar un poco el amor, tanto el romántico hasta el menos romántico. Un amor, a mi forma de ver, más real. Un amor que tiene que ver más con la imposibilidad del otro, con la aceptación y con considerar al otro, más bien, un sujeto no un objeto. Eso es lo que prima, hoy en día en todas las relaciones amorosas o lo que se suele entender oficialmente como una relación amorosa, que es encontrar un objeto que es una persona pero lo trata como un objeto, en el sentido amatorio tanto el hombre como la mujer. Me gustaría romper con estos pocos poemas, una lanza a favor de un amor nuevo. La última parte me parece que es un poco más específica sobre el lenguaje en sí. La relación del ser humano, en cuanto a ser vivo, en cuanto a ser que existe pero con su lenguaje. Como el lenguaje, al mismo tiempo, nos cierra, nos cercena y nos impide conocer la realidad, porque el lenguaje no es nuestro. Eso es una cosa que tardé en comprender pero, poco a poco, la voy comprendiendo un poco más, el lenguaje no me pertenece a mí ni a tí, es una cosa que hemos heredado de generación en generación y, todo lo que hemos heredado del lenguaje es algo que causa mella en nosotros para bien y para mal. Muchas veces para mal porque es un lenguaje fosilizado. Nuestra realidad lingüística es una realidad fosilizada y cargamos con eso que llevamos. La palabra además de ser una cárcel, nos mantiene también y puede servirnos al contrario. Si aprendemos a jugar con las palabras, porque la poesía no es otra cosa que un juego con la palabra, si aprendemos a jugar con ellas, cambiarlas y modificarlas, podemos encontrarnos una realidad más abierta y, podemos también replantearnos hasta qué punto nosotros queremos obedecer esas consignas lingüísticas que nos han precedido. Entonces el lenguaje es algo nuestro y no es nuestro.

P: Es interesante ese enfoque diferente que explicabas en la parte del amor

Pablo Carrión Navarro: Yo soy un gran amante del psicoanálisis más freudiano y lacaniano, que lo que hacen es darle una vuelta al psicoanálisis para volver a comprenderlo. Realmente hacia donde va el psicoanálisis es hacia la construcción de un nuevo amor. Construir un amor desde el sujeto, no desde la relación sujeto-objeto. También eso me ha influido mucho a la hora de crear este libro. De hecho, este libro está escrito a lo largo de cinco años que yo he estado relacionándome con las teorías psicoanalíticas, e incluso a tener mi propio análisis y a hacer mi propio proceso de análisis. No voy a decir que puedo reflejar ese proceso, que tiene que ver más con un proceso práctico pero sí que puedo reflejar el resultado.

P: También estás dando clase tanto en la librería Luces como en la escuela Metáfora. ¿Cómo realizas este trabajo?

Pablo Carrión Navarro: Yo llevo enseñando a escribir desde hace ocho años, más o menos. Lo que hago es ayudar a los escritores a través de juegos y consignas, a que ellos mismo encuentren su propia forma de escribir a través de la técnica. Algo que, por desgracia, no abunda en los autores que empiezan en nuestros días. Hace un año aproximadamente inicié este proyecto, es la escuela Metáfora que es una escuela de escritura y bueno ha tenido bastante éxito. Estamos en varios puntos en la Costa del Sol, en Fuengirola, en Los Boliches, en Benalmádena y en Málaga. Lo que hacemos precisamente, son grupos pequeños, de no más de 6 personas porque nos interesa dar un tipo de aprendizaje de calidad. Sobretodo lo que yo ví en cuanto a cursos y clases de escritura, que yo he hecho muchos y me he dedicado a formarme en eso, es que había muchos talleres en los que se abordaba la escritura desde un punto de vista muy teórico y, más bien, como una disciplina universitaria. Entonces yo no estoy de acuerdo con esa forma de enseñar escritura y empecé a diseñar un método propio, a través de la experiencia que he tenido como docente, no sólo en el ámbito de la escritura sino también en la enseñanza de idiomas y otras disciplinas artísticas. Lo que he intentado hacer es aplicar los métodos de enseñanza, por ejemplo, de la pintura, de la música y de otras artes a la escritura. Es muy curioso que, si bien, existe en otras artes como por ejemplo en la pintura, academias que enseñen pintura o que en las universidades haya academias de bellas artes, todo el mundo da por hecho que debe aprender la técnica para aprender a pintar y dedicarse al arte de la pintura. Lo mismo con la música. Pero en el arte de la escritura, hay tantísima gente que piensa y tiene la idea romántica de que el escritor es una persona que, de repente, un día se levanta, está tocado por una especie de magia y entonces se pone a escribir y escribe una cosa maravillosa. Esa imagen hace mucho daño, sobre todo a la gente que le interesa la escritura. Porque se creen que siendo autodidacta y leyendo mucho, ya es suficiente. Y, por supuesto, leer y escribir mucho es muy importante, pero aprender la técnica y tener técnicas a la hora de escribir, es fundamental como en cualquier arte. En España no existe esa idea de formación. Sí que existen escuelas de escritura, algunas muy buenas pero también es verdad que es una disciplina muy nueva, se empezó a hacer a partir de los años 80 y digamos que no han cuajado hasta el siglo XXI, porque antes lo que había eran generaciones de escritores, es decir que había escritores que se transmitían unos a otros las técnicas, a través de tertulias o relaciones de amistad. Que el libro más vendido de España sea el de Belén Esteban, no ayuda a que la escritura sea considerada un arte. Y creo que está mal entendido por los propios intereses del mercado de los libros. Yo he querido prescindir de todo eso y construir con esta escuela, una escuela de arte literaria. Al contrario de muchas escuelas que provocan el miedo que tienen muchos escritores a la hora de apuntarse a un curso que es decirnos cómo tenemos que escribir y se cree que hay una forma de escribir, yo creo que no hay una forma de escribir. Para mí, como yo me sentiría orgulloso es que si hay 40 alumnos en nuestra escuela actualmente pues que sean 40 escritores diferentes, porque cada escritor ya cuando empieza trae de por sí el adn del escritor o la huella dactilar del escritor, es decir, cada escritor tiene unos significantes y unas palabras, yo no les tengo que enseñar a hablar ni a escribir, ya tienen su propio carácter que les define y lo que a mi me interesa en esta escuela es potenciarlo. Yo no les voy a decir cómo tienen que escribir, sino que lo que yo hago en la escuela es algo distinto. Les ofrezco herramientas para escribir y técnicas. Y siempre lo repito, cuidado que esta técnica no significa que tengan que utilizarla, pero lo importante es que sepáis utilizarla. Sino sabéis utilizarla o si nunca habéis oído hablar de esa técnica, lo que está claro es que no vais a poder decidir. Entonces, la decisión tiene que ver con el saber hacerlo.

P: Al final es forjarte tu propia personalidad gracias a esas herramientas

Pablo Carrión Navarro: Hay dos tipos de escuelas oficiales de escritura. Una que está enfocada a las ventas. Están en contacto con editoriales, ven los porcentajes de venta del libro y estudian qué libros se venden más y, a partir de ahí, la consigna es crear libros iguales para vender mucho. Eso es lo que yo llamo libros. Para mí literatura es otra cosa. Por supuesto, nosotros tenemos relación con editoriales, además tenemos relación con muy buenas editoriales como la de mi poemario, ExLibric. Tenemos información constante y un filtro continuo. Pero al mismo tiempo, lo que nos interesa sobretodo no es las ventas, sino el arte de la escritura. El que quiera hacer un libro para vender un montón de ejemplares es lícito, pero también la idea es que el buen escritor debe saber el arte de la literatura, y luego ya lo que haga con él, si quiere hacer libros comerciales es perfecto pero si, por otra parte, quiere hacer libros más literarios o más artísticos pues también.

Pablo Carrión. Fotografía de Javier Sánchez (plowingthesky.com)
Pablo Carrión. Fotografía de Javier Sánchez (plowingthesky.com)

Pablo Carrión presentará “El privilegio de la luz” mañana viernes 6 de octubre a las 19:00 en Cac Málaga y se acompañará de una invitada especial al piano, su propia esposa Luzma Cuevas. Una oportunidad para celebrar la existencia de las palabras y, por tanto, la propia nuestra. Qué ejercicio tan cercano a nosotros y cómo, en ocasiones, no somos capaces de valorar el poder que tienen. Menos mal que aún quedan poetas, humanistas y escritores como nuestro entrevistado que nos recuerdan este privilegio del que disfrutamos cada día.

Si queréis escuchar la entrevista con Pablo Carrión, sólo tenéis que pinchar en este enlace:

http://www.ivoox.com/entrevista-pablo-carrion-el-privilegio-la-audios-mp3_rf_21260451_1.html

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