TIENE QUE HABER UN PLAN DE PREVENCIÓN NACIONAL Y PARA ELLO HAY QUE DESMITIFICAR PRIMERO LA SALUD MENTAL, Y LUEGO EL SUICIDIO.

IMG_20180615_120844_941Cada persona gestionamos nuestros momentos de dolor de maneras diferentes. Es la forma de poder reconciliarnos con el mundo y seguir adelante. Lo importante es que hay que saber aceptar que no conocemos prácticamente nada de lo que nuestro propio cerebro nos puede perjudicar. Conocí la muerte de Esperanza Guerrero Ciudad a través de sus poemas, y quiero contaros la historia que llevó a su madre para escribir un libro donde recopila estos textos junto con ilustraciones que nos hacen llegar a ella y conocer ese mundo en el que intentaba con/vivir con su propia cabeza.

P: Háblanos de la historia de tu hija, Esperanza Guerrero Ciudad

Pilar Ciudad Sánchez: Empezó a las 14 años con bulimia diagnosticada, pero yo creo que luego se le fue complicando la cosa. De los 14 a los 17 siempre estuvimos en tratamientos, buscamos ayuda enseguida en una asociación privada que se llama USTA (Unidad Salmantina de Trastornos Alimentarios), entonces allí estuvo acudiendo con psicólogos, a veces con nosotros y otras veces con una amiga o con el novio, porque nosotros lo que hicimos entonces que de eso me he arrepentido mucho es no contárselo a nadie, prácticamente a nadie. Lo sabía mi hermano, el novio y una amiga, y yo creo que nadie más, también porque yo creo que ella no quería por el tabú y el estigma de que la sociedad no lo entiende, y de que la sociedad luego te señala cuando tienes una enfermedad mental que no tendría por qué ser así, porque es igual que si tienes otra enfermedad que la gente lo habla sin ningún problema, pero la salud mental es algo que se esconde, que se tapa y que te da como vergüenza. Yo de eso me he arrepentido.Veían la vida maravillosa que llevaba de bailarina, de vivir independiente, hacer un montón de cosas, de participar en concursos de televisión e hizo hasta una película, de estar en China viviendo una vida y aparentemente viviendo una vida impresionante, teniendo novio, familia y todos los apoyos pero no veían lo que había detrás. A raíz de la bulimia, luego a los 18 años se marchó a Madrid y ya le dieron el alta, más o menos nos dijeron que estaba estable pero que esto era una cosa crónica y que no lo dejáramos. Ella ya en Madrid empezó a estudiar en el Conservatorio, una carrera también en la universidad, hacer castings, un montón de cosas y claro ya tenía 18 años, y nosotros no podíamos obligarla, sólo buscar y decirle que tenía que seguir con ayuda psicológica y no dejarlo. Que tuviera un seguimiento, pero eso no lo hizo. Entonces ya luego empezó a encontrarse mal, no fue de un día para otro, si tenía momentos malos a nosotros no nos lo decía, ella nos decía que con los amigos y con el novio hablaba mucho pero no buscó tampoco ayuda en Madrid ni nada. Se fue a China, el primer año estuvo 5 meses, con un grupo de hip hop de Madrid con el que se había recorrido toda España en campeonatos, los vio una manager y les contrató. Luego se volvió a marchar para allá, y se fue sólo con una amiga y vio que como allí podía vivir del baile, ya al año siguiente dejó todo a medias, el Conservatorio y la carrera aunque los seguía estudiando por la UNED, se marchó a vivir a China y ella seguía haciendo muchas cosas. Yo creo que no paraba para que su cabeza la dejara. Los textos que aparecen en este libro los empezó a escribir en la USTA que se lo recomendaron, porque como a veces no lograba verbalizar lo que le pasaba por la cabeza, a veces sí hablaba muy rápido porque la cabeza era como un hervidero. La psicóloga me llegó a decir que tenía la cabeza como una olla a presión, a punto de estallar. De ahí la mandamos al hospital y allí me dijeron que estaba para ingresar, pero claro que también lo valoráramos porque era un trauma, una cosa muy dura y que en casa podíamos tener mucho cuidado de ella, pero claro en aquella ocasión le dieron un tratamiento de pastillas que estaba bastante sedada, y estaba dormida y grogui todo el día pero fue saliendo poco a poco. Ese bache sí pudo pasarlo. En la siguiente ocasión, con la segunda crisis que fue a buscar ayuda allí en China, le cambiaron el tratamiento de las pastillas con el que seguía en la unidad que le correspondía por la seguridad social, pero claro la salud mental yo creo que está fatalmente mal dotada. Hay un psicólogo que yo no lo llegué a conocer, que ella cuando tenía las citas venía y aprovechábamos cuando sabíamos que iba a venir, que venía dos o tres veces al año estando en China, y sí que la atendían, pero vamos al psicólogo yo no lo he llegado a conocer siquiera. Son muy pocas citas, muy distanciadas, es una atención que no tienen tiempo de atender a cada persona el tiempo que requiere y entonces se volvió a marchar con su tratamiento, pero por uno de los poemas que aparece en el libro que habla de las pastillas que le recetaron, yo creo que ni se las tomaba porque expresa que no le hacían nada. Eso es otro problema, el vivir allí sola y que no sabemos si se las tomaba o no se las tomaba. Yo cuando fui a verla o el novio, no notamos nada de que estuviera mal, pero luego por estos escritos aparentemente daba la imagen de felicidad y tranquilidad pero lo que escribía no lo veías por ningún lado. Al final, la última crisis que tuvo que encontró una clínica allí que trabajaban latinoamericanos y hablaban español, le cambiaron el tratamiento en dos meses, dos veces, y en un tratamiento de pastillas hasta que hacen efecto tardan un mes, así que eso yo creo que también fue uno de los detonantes. Luego el verse tan mal, se puso ya fatal, ya no podía seguir ni acabar el curso porque lo intentó, vino en Semana Santa porque estaba nostálgica y necesitaba recuperarse y se le veía tristona la primera semana pero luego la semana antes de marcharse estaba fenomenal y como siempre, alegre como era ella. Se marchó para allá, y a finales de ese año me llamó una amiga que ella estaba fatal, la veía muy mal y yo intentando hablar con ella, mandándole correos de que por favor se viniera, le decía «déjalo todo como esté y ya volverás cuando estés mejor». Pues nada, yo creo que se agobió tanto que tuvo el primer intento aprovechando que tenía un montón de pastillas y eso fue luego una odisea todo para tener que ir a buscarla. Todo estaba cerrado, llamé a ministerios y a la policía por los visados porque tardaban en dártelos diez días o mínimo tres días. Nosotros teníamos un seguro, que eso es otro tema porque miré para hacer un seguro de riesgo internacional y ninguno cubría la psicología o la psiquiatría, alguno la psicología pero poquita cosa, y nosotros nos habíamos hecho un seguro por medio de un familiar para que le cubriera por lo menos si pasaba algo y la tenían que ingresar en estos casos extremos, incluso repatriación o un accidente, porque yo estaba muy preocupada porque andaba con la moto por allí. Yo tenía mucho miedo si le pasaba algo, hicimos un seguro de estos que se supone que cubría esos casos, si tenía un accidente o si era ingresada nos pagaban el hotel, el avión, todo. Yo estuve llamando a la compañía para decirles lo que había pasado y que estaba grave en el hospital y que teníamos que llegar cuanto antes, y nada, que mandáramos informes, que tenía que ir un médico de aquí con nosotros, era un rollo tremendo. Yo les decía no quiero que me paguéis hotel ni avión ni que me paguéis nada, lo único que quiero es que me facilitéis lo de los visados. Era una angustia de no poder hacer nada, porque no había nada abierto ni ningún sitio dónde acudir. No sabíamos ya ni cómo hacerlo y sin los visados es que no te dejan volar. Al final decidimos ir al aeropuerto y nos recorrimos todas las ventanillas de todas las compañías, y al final una se apiadó de nosotros, a través de una de las amigas de allí, y nos dijo de hacer un vuelo en tránsito para poder ir sin visado y os dejan 72 horas en China, así que yo con tal de llegar al aeropuerto si no nos dejaban entrar en China, que me la traigan las amigas y me la llevo con lo puesto, me daba igual. Yo lo que quería era eso, traerla. Y así lo hicimos, al final pudimos estar allí porque luego ya estando allí era un rollo lo de los permisos porque como ella estaba trabajando, tenía un visado diferente y era mucho papeleo con la embajada para ir sólo a verla, entonces íbamos en plan turista pues luego ya estando allí, teníamos que ir a una comisaría o tener una reserva de hotel, eso ya lo arreglamos allí y todo el resto de cosas. Llegamos y estaba en casa, porque allí los hospitales también es otra cosa alucinante. No os podéis imaginar, hasta la silla de ruedas que fuimos a devolver al hospital de cuando la llevaron a casa y nos cobraron una pasta, y no sabes la odisea que tenía que tener la pobre de tener la cabeza para todas esas cosas, menos mal que tuvimos mucha ayuda de todos los amigos, se habían organizado todos para no dejarla sola ni un minuto, allí estaban todos con ella, nos fueron a buscar al aeropuerto. A los amigos tengo que agradecerles muchísimo. Eso fue una odisea al final, conseguimos traerla y nos relajamos un poco, pensábamos que ya la habíamos salvado porque hacía cosas como hacía siempre, normales. Tenía esos altibajos. El día que ocurrió íbamos a ver a una especialista en Zamora de trastorno bipolar porque ella sospechaba y había hecho su investigación, que ahora que yo estoy trabajando en su ordenador y he visto todos los artículos que tiene sacados de psicología, había hecho teatro toda la vida para intentar sanar, con el yoga estaba muy implicada y había buscado ella ayuda por su cuenta, intentando salir con otros medios. Yo había buscado información y ella también decía que creía que tenía el trastorno bipolar. Pero en uno de sus informes de urgencia pone trastorno ansioso-depresivo atípico o algo así.

P: En enfermedades mentales no se puede catalogar todo por sistema, nadie sabe el mundo interior que tiene cada persona por mucha vida ideal que pueda mostrar a los demás

Pilar Ciudad Sánchez: A mi también me dijeron que podía tener un trastorno límite de personalidad. No sé. Las pastillas que le dieron para el trastorno bipolar sí que le ayudaron porque eran un estabilizador del ánimo y mi hija estuvo bastante bien, la cosa cambió a raíz de venir que le cambiaron a otras pastillas, que yo eso lo tengo también ahí un poco agarrado porque en el prospecto de las pastilla te pone que se han dado casos de suicidio en personas de 15 a 29 años, pues fíjate, si le dan estas pastillas le tienen que dar otra para contrarrestar ese efecto y mientras se estabiliza, yo creo. Yo prefería que estuviera en casa dormida todo el día que no que pueda tomar una decisión como la que tomó, que tampoco es una decisión muy llevada por la conciencia. Ella era súper inteligente porque tenía unas notazas, no llegó a acabar carrera porque empezó primero la de Biblioteconomía pero no le gustaba y se cambió a Literatura, y no llegó a acabar la carrera pero podía haber hecho lo que quisiera porque tenía la facilidad para estudiar, pero ella no quería someterse mucho a las normas, era anti normas. Era un alma y un espíritu libre.

P: Ella no lograba con/vivir con su cabeza

Pilar Ciudad Sánchez: Yo ahora después de todo lo que he leído e investigado sobre el tema, he visto películas sobre la muerte y el suicidio, ahora mismo la comprendo perfectamente. Veo la caja que ha llevado a cuestas. Leí un artículo de una doctora de la Universidad de Washington, que es la que creó el tratamiento de la terapia conductual, que además lo vivió en primera persona, ella tenía un trastorno límite de la personalidad y llegó a estar ingresada en un psiquiátrico mientras golpeaba su cabeza donde quiera que estuviese. Nadie sabía lo que le sucedía. Estaba en el infierno e hizo una promesa, «cuando salga sacaré a otros de aquí». Había intentado matarse muchas veces y lo había vivido en primera persona. Ella es la creadora de esta terapia y claro ahora entiendo muchas cosas. Yo de mi hija estoy segura del detonante y ahora me estoy leyendo otro libro que trata sobre las personas altamente sensibles que se titula «El don de la sensibilidad» de Elaine Aron, que me resuena también muchísimo con lo que le pasaba a ella. Hay personas que son tan sensibles que todo lo magnifican y todo les duele. Mi hija no veía lo suyo pero cualquier problema que tenía un amigo se preocupaba muchísimo, y con los animales ni te cuento. Pensando para atrás lo veo, cuando se le murió un periquito fue un dramón, un gato en China igual pero el detonante principal fue la muerte de una amiga que justo le coincidía cuando acababa el colegio, antes del paso al instituto. Era una amiga que tenía un problema de pulmón y necesitaba un trasplante, llegó el donante y se lo trasplantaron, me acuerdo que hubo una complicación en la operación y murió. Eso fue para ella, yo me acuerdo de la reacción y de cómo se quedó. Se quedó como en shock, no podía ni llorar, después hicimos una misa y fue muy dramático para ella. Eso no lo ha llegado a superar porque el otro día encontré en un cuaderno un escrito, de estas cosas que aparecen como por arte de magia o como ella las llamaba, las «sincronías» que estaba siempre muy pendiente de las señales, apareció una carta que la había presentado para una asignatura de la carrera de Lengua y Literatura y es una cosa parecida, un cuento, la historia muy parecida a lo que le sucedió con su amiga que murió. Luego yo estuve en la biblioteca que trabajo aquí en la biblioteca del pueblo, y coincidió que en Navidades hacen un certamen de narrativa, pues presentó un cuento que era la misma historia. Para mi el detonante fue ese, pero luego creo que también era una persona muy sensible, los ruidos, los olores, todo.

P: Lo más gratificante para ti habrá sido comprender qué pasó con tu hija. Nunca te compensará el convivir con tu dolor pero sí habrá sido un alivio.

Pilar Ciudad Sánchez: Te alivia mucho porque una cosa que pasa en este duelo que es lo que le diferencia aunque también hay culpa en otros, pero en este duelo en particular lo que hay mucho es culpa, sobre todo en mi caso cuando es una hija. Somos los padres los que teníamos que haberla protegido y no hemos sido capaces. Te queda un sentimiento de culpabilidad enorme. Luego he visto también y he leído casos de otras personas que les ha pasado algo con hijos que no ha sido suicidio, si no un infarto y les queda la culpa también. Eso es una cosa que es una lucha pero que cada uno lleva también de una manera, cada uno vive de una manera el duelo, eso también me ha costado a mi entenderlo porque yo, al principio, después de pasar esto nos pusieron a una psicóloga el día que pasó y nos atendió también al día siguiente, y luego nos dieron otras dos sesiones gratuitas que conseguí que fuera el novio de Esperanza, que también es muy parecido a mi hijo, muy introvertidos y que todo se lo guardan para dentro, y yo tenía mucho miedo de cómo lo van a llevar, y fueron a una sesión juntos y no quisieron volver. No han querido volver y mi marido igual. Yo sigo con una psicóloga, estando un tiempo y otro tiempo que no he ido, pero yo sigo ahora mismo ahí en tratamiento psicológico. De todas maneras también he descubierto muchas más cosas, no sólo la psicología, la medicina o la ciencia. Yo me había hecho descreída, era casi atea y ahora mismo he vuelto a creer que hay algo. Me he vuelto a agarrar a la religión y a la espiritualidad. El yoga me ha venido muy bien, la meditación estoy intentando entender y descubrir que hay más allá e investigar todo lo que puedo, y en eso a mi me ha ayudado mucho a salir del duelo.

P: Llevas una lucha con la publicación del libro «La sed de mis sudores» y el blog que se llama «Semillas de Esperanza» (Podéis verlo pinchando AQUÍ) para que estas cuestiones no sean tabú y la sociedad las conozca y se pueda hablar libremente de ellas sin prejuicio ninguno

Pilar Ciudad Sánchez: Después de que te pasa esto, que eso es otra parte «el después». A mi, el día que pasó, mi hija se iba a yoga por la mañana con una clase que tenía reservada y siempre iba a la amiga con ella, y desayunamos juntas, yo me fui a trabajar y por la tarde teníamos la cita con la psiquiatra especializada en trastorno bipolar en Zamora. No me contestó a la hora que se supone que salía del yoga, y yo empecé a revolucionar y empezamos a buscarla por todos los lados y a esa hora estaba ya muerta. Pero yo no me enteré hasta que llegué de trabajar a las 14:00. Y llegué de trabajar, poniéndome en todo lo peor, me trajo la compañera que normalmente viene conmigo que se lo agradezco porque es psicóloga y me dijo que si tenía una pastilla que me la tomara y sí que tenía alguna para dormir y me la tomé, llegué a casa, había un coche de la Guardia Civil, de la policía local y el alcalde, un cuadro dantesco, mi hijo y mi marido a punto de darles un ataque horrible, allí no había ni una ambulancia ni un psicólogo, nadie y la Guardia Civil metiéndome prisa para que fuéramos al tanatorio, y he tenido que ser yo quién avisara a todo el mundo y que les dijera que llamaran a una ambulancia porque encima estaba la puerta cerrada y yo sin llaves porque se las dejé a mi hija. Mi hijo estaba que ni se tenía en pie. Yo no sé de dónde he sacado fuerza, ni de dónde he podido tener la cabeza y la sangre fría de pedirles lógica y sentido común. Por eso estoy luchando también porque es que hay muchas cosas que arreglar. Es que no se puede hacer esto. Yo llamé a mi hermano para que le diera la noticia a mis padres, que fuera con una ambulancia y un psicólogo y no sé cómo lo hizo, que al final fue con una psicóloga. Es que tiene que haber un plan de prevención nacional, igual que para la violencia de género, hay que hacer campañas, tenemos que desmitificar, primero la salud mental y después el suicidio.O las dos cosas a la vez si me apuras. Muchas veces las enfermedades mentales desembocan en suicidio. Yo no sabía que la bulimia podía causar suicidio. Eso no me lo llegaron a decir ni en la USTA. Si me dijeron que esto era crónico y que tuviéramos cuidado pero nunca me llegaron a decir, «hay que hablarlo» y hay que hablar claro del suicidio. Sé que es una cosa que nos tira para atrás, nos da como miedo pero hay que hablarlo porque es una cosa que existe. Veo que la gente se queda sorprendida con las cifras. No son cifras reales. El año de mi hija fueron alrededor de 3.800 los muertos en España por suicidio, pero es que los intentos son veinte veces más y luego los casos que se ocultan, porque muchísimos se meten como accidentes. Eso nos consta que es así a los que sabemos del tema. Se intentan disfrazar como accidentes por temas de seguros o no se sabe realmente. Si mi hija un día que coge el coche le da por correr de más y hacerlo con el coche, se puede catalogar como accidente de tráfico, de hecho yo el de mi hija todavía no tengo claro si lo han metido como un suicidio. Espero que si, pero no lo sé fijo.

P: Tenemos dos problemas el querer ocultarlo que impide que sea un problema que se visibilice y podamos prevenirlo, y el propio sistema que no tiene las capacidades para poder dar el servicio necesario a los enfermos y sus familiares

Pilar Ciudad Sánchez: Tenía que haber un teléfono, igual que hay para las víctimas de la violencia de género que las cifras son muchísimo menores o accidentes de tráfico que nos han metido en la televisión campañas súper duras. Yo no digo que pongan campañas súper duras porque no, yo eso en la red AIPIS (Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio) me lo han inculcado y en otros escritos que son recomendaciones y normas de la OMS para periodistas para hablar de suicidio. Y sigo viendo que salen en las noticias con fotos, aunque sea fotos del edificio me da igual, es que no. No hace falta poner fotos, no hace falta poner hincapié en cómo ha sido y hay que poner siempre teléfonos donde acudir, teléfonos de prevención. Te tienen que dar apoyo en estos casos porque te sientes tan solo, que no sabes a donde acudir. Te parece que esto no le pasa a nadie porque como no se habla, no se dice, todo se oculta pues te sientes solo y perdido. Entonces yo estoy luchando ahora por eso y se me ocurrió hacer lo del libro para intentar ayudar a la gente, y luego la repercusión que ha tenido ha sido increíble. Estoy maravillada porque yo también tenía miedo porque son cosas tan duras lo que cuenta que a ver si alguien se iba a sentir peor al leerlo, yo tenía ese miedo pero resulta que estoy viendo que está haciendo el efecto contrario en mucha gente, como que les está ayudando porque se sienten identificados con todos esos sentimientos.

P: Se que no te quedan más libros de «La sed de mis sudores»

Pilar Ciudad Sánchez: Yo estoy pensando para que salga rentable la edición que tienen que ser 100 ejemplares en hacerlo de otra manera. Quería hacer una versión como hemos hecho con los vídeos, quería hacer una versión como se llevan los libros para escuchar y hay varias páginas de audiolibros, pues sacarlo así o en edición digital, pero tengo que mirar el tema de los permisos a ver como hacerlo. Junto con mi hermano también, que es el que encontró la red AIPIS porque yo los primeros momentos estaba como en «shock» y demasiado bien estuve los primeros días porque estaba como en esa fase de indignación de «eso no te está pasando a ti», estaba fuera de la realidad y es una forma de protección que hace nuestro propio cuerpo que es muy sabio y nuestra propia mente, tenemos todas las herramientas dentro de nosotros, eso es muy importante también, llegar a comprender eso, está todo dentro de nosotros pero claro, hay veces también que necesitamos ayuda. Las dos cosas son importantes. El proyecto que tenía en mente desde el primer momento era crear una asociación nuestra, pero también veo los problemas que eso conlleva y más que nada que es mucha burocracia. Ahora estoy en conversaciones con la Federación de Salud Mental a nivel regional, está la Confederación de Salud Mental a nivel de España, hay regionales y hay provinciales, para hacer un grupo de ayuda mutua, aquí en Salamanca. Pero claro el problema que no sé afrontar es que conozco gente que sus hijos también se han suicidado y están destrozados y no quieren hablar del tema. Mucha gente no quiere. Es que las mismas personas que les pasa, se encierran en banda y no quieren hacer nada, entonces lo primero es ver cómo contactar con gente, con familiares de personas o allegados, hacerlo desde facebook o no sé cómo hacerlo pero estoy en charlas con ellos, también para que tengamos un apoyo psicológico, aunque sea un grupo de ayuda mutua que en principio lo que consuela mucho y el principal problema que nos encontramos es la soledad y la incomprensión. Que piensas que a nadie le pasa y eso fue lo que me ayudaron mucho desde la red AIPIS, aparte que son psicólogos y tienen sus herramientas pero solo con estar con otros familiares que les ha pasado lo mismo, y ver que tienes los mismos sentimientos y problemas eso ya ayuda mucho. Entonces como grupo de ayuda mutua es lo que quiero crear aquí y estoy viendo cómo hacerlo, y como contactar con la gente y a ver si sale gente que quiera participar.

P: La poeta Ana Isabel García González acaba el libro con estas palabras: «Esperamos que las letras de Espe sirvan para que las personas que se encuentren en una situación similar, que sufran bulimia, depresión o cualquier otra enfermedad mental sean capaces de luchar tanto como ella hizo o más. Y sobre todo que pidan ayuda siempre. No calléis lo que sentís, no estáis solos. Se puede salir de esto, pero con ayuda. Y toda la fuerza».

Pilar Ciudad Sánchez: Eso se lo tengo que agradecer a Ana, su amiga, que es la que hace el prólogo. La única parte que yo he hecho del libro es la contraportada. Es una poeta increíble.

descargaÉste es el tipo de verdades por las que merece la pena mi profesión. El conseguir que si la lees y te produce empatía e información, puedas darte cuenta de estos problemas que existen en la realidad aunque prefiramos ver el final feliz de las películas o solamente escuchar canciones alegres. Lo más importante de todo esto es que hay que hablar de ello, no estigmatizar o no querer escuchar que hay personas que sufren por lo que su propia cabeza les genera. El que no te ocurra a ti o no lo entiendas, no implica que no exista. Y de esto había que hablar y le doy las gracias eternas a Pilar Ciudad Sánchez por su generosidad contándome este dolor con el que ha aprendido a convivir todos los días, y que estoy convencida que va a ayudar a muchas más personas. Un honor poder publicar una entrevista así.

Y si queréis escuchar a Pilar Ciudad Sánchez, sólo tenéis que pinchar en este enlace:

https://www.ivoox.com/entrevista-pilar-ciudad-sanchez-la-sed-de-audios-mp3_rf_51360670_1.html

¡Compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter