QUEMADURAS DE HORNO

Manolo y yo no tenemos buena relación.

Cuando le observo y considero que está en su punto más álgido, siempre necesita algo más de mi paciencia.

No bailamos a la misma temperatura, vamos a contratiempo, siempre buscando el momento para que el resultado sean bocados apetecibles de sabor y degustaciones de placer eterno.

Te controlo con mis dedos, e intento ajustarte a la medida perfecta.

200 grados marca el medidor para que el calor se condense arriba y abajo, y no haya zona que se resista a la intensidad permitida por el fabricante.

Pongo todo mi interés en que nuestro vínculo no quede en punto muerto, me dsagrada que te quemes por fuera y te quedes crudo por dentro.

Evitaré, sin mayor remedio, que no seas ese huevo sin sal o ese bizcocho carente de azucar glass.

Volveré a leer las instrucciones de nuestra relación, y así mis manos no se llenaran de cicatrices de un horno sin consideración.

¡Compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter