Quemaduras de horno
QUEMADURAS DE HORNO
Manolo y yo no tenemos buena relación.
Cuando le observo y considero que está en su punto más álgido, siempre necesita algo más de mi paciencia.
No bailamos a la misma temperatura, vamos a contratiempo, siempre buscando el momento para que el resultado sean bocados apetecibles de sabor y degustaciones de placer eterno.
Te controlo con mis dedos, e intento ajustarte a la medida perfecta.
200 grados marca el medidor para que el calor se condense arriba y abajo, y no haya zona que se resista a la intensidad permitida por el fabricante.
Pongo todo mi interés en que nuestro vínculo no quede en punto muerto, me dsagrada que te quemes por fuera y te quedes crudo por dentro.
Evitaré, sin mayor remedio, que no seas ese huevo sin sal o ese bizcocho carente de azucar glass.
Volveré a leer las instrucciones de nuestra relación, y así mis manos no se llenaran de cicatrices de un horno sin consideración.






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