– VIAJE A ÍTACA-
Crónica realizada por Víctor Almazán
Días 4, 5 y 6 (7-9.7.18): Navegando de Yurimaguas a Iquitos
37173032_2261324757218529_5485418886264258560_nDurante 2 días y medio el carguero recorre los ríos Huallaga, Marañón y finalmente el Amazonas en su parte más cercana a Iquitos. Llegué sobre las 18h del día anterior y no partimos hasta el sábado por la mañana. Pero aunque no se moviese de tierra, la primera noche ya hubo muchas cosas que me sorprendieron. Pero vamos, la experiencia dio (y está dando) para mucho. La vida a bordo es pausada, calmada, sin nada que hacer salvo leer, dormir, comer cuando aporrean la barandilla metálica, pensar en tus cosas y mi actividad favorita: sentarte junto a la cabina contemplar el río y la selva mientras te va dando la brisa….¡Ummm delicioso!
Aquí siempre se respira paz y tranquilidad, pero eso no quita que haya muchas cosas de la vida de navegante que me han sorprendido (algunas para bien y otras no tanto):

– Es un auténtico lujo estar tumbado en tu hamaca y ver a tus pies la selva mientras vas navegando.

– Descubrir lo sorprendentemente bien que se duerme en una hamaca, sin nada más. Es algo que tengo que repetir mas veces sin duda.

37085239_2261325077218497_1974052606594514944_n– La comida es bastante buena, coincidiendo además con la opinión de algunos pasajeros que han hecho la ruta más veces. Poco variada (básicamente arroz y algo más, pollo,  atún y cebolla, pasta, etc.) pero rica. Eso si, para desayunar echo bastante de menos mi pan con aceite, aquí dan una especie de sopa o arroz con leche hirviendo con bollos o galletitas saladas, not bad. Además el tener que comer en un tupper le da cierto encanto.

37167501_2261325457218459_4503410464125878272_n– Los baños y la limpieza deja bastante que desear, y no porque ellos no se afanen, es que el barco tiene miles de años y se cae a pedazos. Al principio llegué pensar que era demasiado asqueroso (incluso para mi!!), pero te acabas acostumbrando. ¿Quién rechazaría lavarse los dientes y ducharse con agua del río?

– Algunas maniobras náuticas curiosas: ir midiendo la profundidad con palos y alumbrar por la noche con un súper foco ambas orillas para ver por donde ir.

– Se ve que la altura de los barcos la hacen tamaño peruano. Sieeeempre tengo que ir con la cabeza agachada por donde me mueva,  y como me descuide… Zas! Castañazo (¿Cuántos porrazos me he dado en la cabeza ya?)

37217179_2261234827227522_4347273804322439168_n– Este es el paraíso de todas las especies conocidas de arañas e insectos similares. La primera noche, cuando fuera estaba oscuro y encendieron unas pequeñas luces del techo, era realmente curioso ver desde mi hamaca como salían cientos de arañas y se ponían en posición para cazar. Todos los alrededores de los lámparas estaban plagadas de telarañas y caían todo tipo de bichos. Normal, que listas son las joias.

37156806_2261325403885131_8263810144597442560_n– Y además no se lo piensan mucho,  la primera noche dejé mis zapatos en el suelo tal cual,  y a la mañana siguiente los tenia cubiertos de telarañas. Muy bien, eso es eficacia.

– Estando medio dormido la primera noche, abro un poco los ojos en mitad de la noche y empiezo a ver lucecitas en el techo (buah ya estoy soñando con algo raro)…eran luciérnagas!!! 😀 Nunca las había visto en persona, tienen algo de mágico que te deja hipnotizado. Ya las siguientes noches las pude ver volando en mitad de la negrura del río siguiendo sus lucecitas. Me encantan!

– Mucho ojo a los murcielagos del puerto de Yurimaguas: son como gaviotas.

– Ronaldinho y Subandean también han venido, y yo sin saberlo jajaja.

– Estoooo… Nadie les ha explicado a los peruanos que es un pañuelo??? Están escupiendo a todas horas (vale, las he llegado a contar y mínimo es 1 vez por minuto) , y algunos con recaos incluidos (abstenerse estómagos sensibles).

– Cada vez que paramos en alguna aldea se suben vendedores ofreciéndote de todo. Ya probé la chicha de maíz, las naranjas y la gaseosa (Inca Kola, bebida más popular que la Coca-Cola y que sabe al pica pica que traen los chupadedos, riquísima!)

– ¿Qué idioma habla esta gente?  Porque en teoría es castellano pero no entiendo ni papa. Me hice amigo de un local que esa de Cajamarca y estuvo 10 años destinado en la selva, la de historias que me ha contado…

37174828_2261324867218518_888690542416756736_n– Ver atardecer aquí no tiene precio

– Por la noche he visto las estrellas más brillantes que vi nunca. Cero contaminación lumínica e incluso creo que se vió la Vía Láctea 🙂

– No podía faltar la típica lluvia pasajera, y eso que ya se veía venir desde lejos. Impresionante, mejor ver las fotos h vídeos  del momento Titánic casi hundiéndose.

– A más de un médico y especialista me traería aquí a vivir unos cuantos días. “No toques nada sucio, ten cuidado con el agua y la comida, lávate las manos antes de comer”…el que sobreviva a esta experiencia desde luego sale con una salud de hierro y un estómago de acero, recordemos que mientras comes siguen esputando (¿es así como se dice finamente?)

– Compartir comida con los pasajeros que son de aquí es de lo más gratificante. Todavía no he oído un gracias, pero verlos comer simples naranjas con el ansia que lo hacen te hace replantearte cosas.

– Por último lo que menos me gustó: cualquier residuo o papelera acaba vaciándose en el río. 3 días llenando una papelera con todo el cuidado para que acaben vaciandola por la borda. Pa matarlos, así no señores.

Veo Iquitos a lo lejos, así que pronto seguiremos con más aventuras en tierra firme 😉

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