– VIAJE A ÍTACA-
Crónica realizada por Víctor Almazán

Día 10 (13.7.18): Renaco Lodge – Iquitos

Dormir en plena jungla es algo que no olvidaré nunca. Tenia cierta incertidumbre sobre la comodidad, pero estaba muy equivocado. Quedarte dormido escuchando los sonidos de la naturaleza mientras te meces en tu hamaca y piensas que estás en mitad de la nada, indefenso, que la población más cercana está a cientos de kilómetros… 🙂

El día empezó temprano, nos levantamos a eso de las 4.30 am y pusimos rumbo al campamento. Todavía nos esperaban casi 2 horas de bote por el río y recoger todo el equipaje a la llegada, ya que esa tarde se acababa la aventura y volvíamos a la civilización.

Pero antes de eso teníamos planificada una visita a la población más cercana, Puerto Miguel. Augucho tenía muchos amigos en la aldea ya que había vivido un tiempo allí y pasaba una vez al mes. La aldea era realmente una sola calle de tierra de no más de 100 metros de largo, y vivirían unas 20-30 familias.

37887247_2290399977644340_5911081640293040128_nTras una breve travesía por la selva para llegar, la primera parada fue el bar/discoteca/chiringuito, donde estaban los amigos de Augucho compartiendo una cerveza de litro (aquí la Cusqueña más pequeña es de ese tamaño) y debatiendo sobre quién ganaría el mundial. Al vernos llegar se entusiasmaron, empezaron a gastarnos bromas y pasamos un rato de risas muy divertido (inolvidable el momento de compartir la birra entre todos bebiendo del mismo vaso que iba rulando, me acordé especialmente de todos esos médicos que te prohíben hacer cosas insalubres jajaja).

37890737_2290399707644367_1939269886962302976_nSeguimos a la casa de una familia que vendía artesanías que hacían ellos mismos con materiales recogidos de la selva, y después nos dejaron pasar a  la escuela mientras los niños daban clase. Es increíble pasear por aquellas clases, oír a los profesores, ver cómo te miraban los niños…y muy de admirar el sistema educativo que tienen a pesar de la precariedad.

Al salir fuimos a visitar a un viejo amigo de Augucho, un señor mayor que tenía más de 90 años y el pobre había caído enfermo y ya no se podía curar, me dio mucha pena porque el hombre desprendía una alegría asombrosa. Pude estrecharle la mano y al hacerlo me estremecí al comprobar que tenía los dedos muy cortos y el dedo corazón era el más pequeño porque le faltaban 2 falanges (y era de forma natural porque era igual en las 2 manos, tenía su uña y se veía sano). Increíble.

La última de las casas a las que fuimos era de una madre y sus 3 hijos, y tenía (en un solo habitáculo de no más de 10 m²), la cocina, un horno de leña encendido, la cama, una mesa para escribir llena de libros, un niño pequeño en el suelo, y varios pollitos correteando por el suelo con los que el niño jugaba. Estaban comiendo cuando llegamos (con las manos por supuesto) y se les veía felices, riendo a pesar de las condiciones en las que vivían.

37960168_2290399524311052_4850487033308643328_nMe encantó poder visitar la aldea, ver el día a día y la realidad de aquellas familias. Es una experiencia que me marcó mucho. Es asombroso como cualquiera te abre la puerta de su casa con toda la hospitalidad del mundo, y estoy seguro que te ofrecería lo poco que tienen si te hiciese falta. Pasear por aquella calle sientiendo que todo el mundo te mira, notar la felicidad y la alegría con la que viven sin tener apenas nada… Deberíamos aprender mucho de ellos.

Bueno, después de la visita volvimos al campamento a comer y a despedirnos del lugar, pero antes de que viniese la lancha a recogernos tuve un rato para quedarme a solas y en silencio, y escribir algo que me encantó (haré una entrada especial con ese texto más adelante  para no mezclarlo con el diario).

Un par de horas más tarde y ya de noche llegamos a Iquitos, donde aun me esperaría una sorpresa más. En el viaje de vuelta venía pensando las ganas que tenía de darme una ducha caliente y acostarme pronto. Pues bien, al llegar al hostel donde había dejado reservada la cama, me dicen: “ah por fin llegas, tu amiga lleva 3 días aquí esperándote” (estooooo ¿¿¿como???).

37884246_2290400054310999_2259092745463267328_nMi amiga Marlene (la chica alemana que conocí la segunda noche en Lima) había venido a verme por sorpresa! Ella también quería hacer un tour por la selva y claro luego lo entendí todo. Cómo había estado 4 días incomunicado, me había escrito para avisarme de que vendría pero no pude verlo.

Así que adiós a dormir pronto esa noche, pero el cambio de planes no estuvo nada mal. Nos fuimos a cenar por ahí (y me contó la movida que hubo en el hostel porque por lo visto le robaron a un francés 2 anillos de diamantes, 2000 dólares y 1 millón de pesos colombianos. Vino varias veces la policía turística, revisaron las cámaras, se llevaron a una detenida…un show vamos), después paseíto por el malecón, heladito de Copoazú y Aguaje, polillas gigantes en balcones, gatos que juegan con tarántulas y muuuchas horas de charla hasta las tantas (y todo en inglés claro, que con el cansancio que llevaba no se ni cómo me salían las palabras, me vino bien para seguir mejorando).

Así que a eso de las 3 am nos fuimos a dormir algo, que al día siguiente Augucho vendría a buscarnos a las 7.30 para enseñarnos algunas cosas de la ciudad antes de volar a Lima por la tarde.

¡Compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter