– VIAJE A ÍTACA-
Crónica realizada por Víctor Almazán
Día 8 (11.7.18): Renaco Lodge, segundo día
La primera noche durmiendo en el campamento me acosté con cierta incertidumbre sobre cómo dormiría , pero tras la primera noche solo puedo decir: ¡cómo se duerme en la selva! 😀
37512101_2275266842490987_772063445683011584_nSueño reparador, pilas hiper cargadas, un desayuno brutal a base de tortilla rellena de verduritas de la zona y un batido de frutas con tropezones que estaba realmente increíble. ¡Todo listo!, deseando empezar con la primera gran caminata diurna: un trekking de más de 5 horas dirección a la Victoria Regia,  la planta acuática más grande del mundo y que solo se puede ver aquí . Por el camino haría y aprendería mil cosas por supuesto, bebiendo siempre de la sabiduría de Augucho, que para eso había nacido en un pueblo cercano de allí y llevaba más de 50 años en la jungla. A cada paso que daba me enseñaba algo nuevo, y me daba lecciones sobre cómo sobrevivir si te pierdes, cómo orientarte,  a reconocer todo tipo de aves, insectos y árboles…una pasada vaya, y ahí pude comprobar más que nunca el lujo que era el tener un guía privado.
Aprendí cosas realmente curiosas e interesantes, y me di cuenta de que la propia naturaleza te aporta todo lo necesario para sobrevivir en plena selva si te pierdes. Así que durante un rato haré de Augucho e intentaré contaroslas lo mejor que pueda 😛
Lección  1: En la selva no eres nadie sin tu machete (de enormes que salen en las pelis que miden 1 metro). Puedes olvidar traer agua, comida, repelente,  los gayumbos… pero sin tu machete no sobrevives ni 24 horas. ¿Qué no hay camino? Allí que vas abriéndote paso por donde haga falta. Alucinante la habilidad que manejaba.
37420334_2275266939157644_5270082952758296576_nLección 2 (llevar cosas): No te preocupes si olvidaste tu mochila o no quieres ir cargando con tu botella de agua en las manos. Unas cuantas lianas de allí, unas hojas de palmera por acá y ¡listo! Te haces una mochila la mar de apañá ( y puedes escoger modelo encima, ya lo que te falta es la habilidad para construirlas claro).
37652763_2275267552490916_8908259052375506944_nLección 3 (repelente): ¿Te quedaste sin repelente? No hay problema, busca un nido de termitas, pon las manos encima hasta que te las cubran (no muerden ni pican, solo sentirás un cosquilleo) y espachúrralas hasta que no quede ninguna viva. Tendrás un agradable olor a madera en las manos que puedes untarte donde quieras y funciona a las mil maravillas como repelente natural.
37627935_2275267862490885_632716641968324608_nLección 4 (comida): La selva también te provee de comida en caso de emergencia. Durante el camino, además de poder cazar algunos bichos comestibles, seguro que podrás encontrar Cocona (un fruto rojo un poco más grande a una cereza y de sabor ácido), o Shapaha (como un mini coco cuyo interior es una carne blanca con sabor a nueces).
37611900_2275267789157559_2341210703391621120_nLección 5 (agua): Esta fue la que más me gustó. Si tienes sed y te quedas sin agua, solo tienes que identificar la liana adecuada (que se vea sana, de unos 10 cm de grosor, con color marrón vivo y plantas en su tronco). La troceas y dejas uno de los extremos en pico y al voltearla verás como empieza a caer agua mágicamente. Además en una cantidad sorprendentemente grande para ser una liana y con un sabor muy agradable.
Lección 6 (medicinas): Hay un gran número de árboles de cuya corteza o savia se hacen remedios naturales para curar casi todo. Y no solo eso, algunos son muy útiles ya que su sabia sirve para hacer el caucho o funcionan como pegamento natural.
Como veis, la madre naturaleza nos da todo lo que necesitamos sin pedir nada a cambio, que menos que la cuidemos cómo se merece.
37589498_2275267285824276_6404295081607561216_nLección 7 (las termitas): no todo iba a ser bueno, esta es la parte que menos me gustó. En la selva existe un “problema” natural que poco a poco está acabando con los árboles: las terminas. Los árboles no tiene manera de defenderse, y es increíble ver como un bichito de apenas milímetros puede acabar con árboles gigantes de 60-70 metros de alto y más de 500 años de antigüedad. Cuándo una colonia de termitas se instala en un árbol, entra por las raíces y empieza comiéndole el corazón, es decir, la parte más interna de la madera, así el árbol no puede seguir creciendo. Va siguiendo hacía fuera hasta que las raíces no tienen fuerza para sujetarlo y a poco que sople un poco de viento el árbol se cae, matando con su caída todo lo que haya debajo. Ataca indiscriminadamente a árboles de cualquier especie, tamaño, longitud, etc. Y se puede reconocer cuando un árbol está sentenciado porque entre sus ramas se ve fácilmente el nido de termitas (los puede haber de varios metros de longitud)
37559143_2275267682490903_2517290618632273920_nLección 8 (las lianas): Por si esto no fuese suficiente, los árboles tienen otro gran enemigo que también los va matando poco a poco, en este caso por estrangulamiento: las lianas. Las hay de 2 tipos, las que crecen desde las ramas hacia abajo (que son las buenas y las que estamos acostumbrados a ver que la gente se cuelga, como Tarzán), y las hay que crecen desde el suelo hacia arriba (que son mucho más rígidas y crecen enroscándose en el tronco, y van estrangulándolo como las serpientes hasta que lo matan).
Me dio bastante pena de estos problema la verdad, cada vez que veía una liana la cortaba para que no siguiera creciendo (contra las termitas no podía hacer nada porque ver un nido significaba que era demasiado tarde, es muy impactante tocar una raíz o un tronco grueso y ver cómo se deshace como si fuese polvo).
Pero en el fondo si lo piensas, este es el ciclo natural de la vida donde no interviene el hombre, es la forma que tiene de autoregenerarse y mantener el equilibrio. Pero no puedo evitar que me de pena, claro.
37522948_2275267449157593_1342246016656605184_nLección 9 (Victoria Regia): A mitad de la ruta llegamos a nuestro objetivo, que era ver la Victoria Regia, la planta acuática más grande del mundo. Sólo crece aquí, y hay gente que viaja a estas zonas solo para verlas, es muy famosa. Realmente impresiona, es como un súper nenúfar con bordes y pinchos por debajo, y aunque es muy frágil, puede aguantar hasta 3-4 Kg de peso encima, y tener un diámetro de casi 2 metros.
(Hasta aquí las enseñanzas selváticas, seguimos con lo que dio de si el día)
A mediodía ya estábamos de regreso en el campamento, después de una vuelta un poco más complicada (selva muy cerrada, bichos, baldeo de ríos…). Mientras comíamos fuimos preparando los aparejos de pesca para la tarde, iríamos a pescar la cena literalmente.
37678165_2275266442491027_6987156121161039872_n 37646431_2275266542491017_1834809869937410048_nLa cosa luego no se dio demasiado bien, pero nos pudimos apañar y el paseo en la barca fue precioso. También me gustó mucho recordar las sensaciones de la pesca manual, hacía mucho que no las tenía.
Para acabar el día, en la noche cerrada tocó salir con el bote a buscar serpientes y lagartos (como se les llama aquí a los caimanes), pero no hubo suerte. Decidimos volver pronto porque al día siguiente el reloj sonaba a las 4 am para ir a ver el amanecer. Lo que no sabía es todo lo que aún me esperaba esa noche, pero mejor os lo cuento en el próximo capítulo 😉
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