– VIAJE A ÍTACA-
Crónica realizada por Víctor Almazán

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Nunca he sabido muy bien cómo empezar un diario de este tipo. Supongo que porque nunca he tenido por delante una aventura tan enorme e inmensa como la que me espera. Llevo tanto tiempo deseándola, ha sido tan larga la espera y tantos los sacrificios, que no sé cómo explicar el volcán de emociones con el que llevo conviviendo en mi interior desde unos días antes de la partida.

Miedo, emoción, ansiedad, ilusión, estrés, expectativa, incertidumbre, nervios….en definitiva VIDA.

Pero por fin ha llegado el momento, justo ahora estoy aquí, navegando por el Amazonas dirección a Iquitos en un carguero de no sé cuántos años donde palabras como confort y limpieza brillan por su ausencia. Pero no podría sentirme mejor, me siento feliz, en calma, sin necesitar nada más que esto.

Eso es lo que estaba buscando, así que creo que esta sensación es la forma ideal de empezar este diario, de haceros vivir a través de mis ojos todo lo que me espera. Os llevo a todos en la mochila así que, ¡compartamos este viaje! 🙂

Día 1 (4.7.18): Llegada a Lima (Perú)

IMG_20180705_012610_HHTTras no dormir mucho la noche anterior por los nervios y preparativos de última hora, a las 7:10 partía el Ave que me llevaría hasta Madrid. Cercanías hasta el aeropuerto, facturar maleta, check in y tras las últimas llamadas de despedida (es la parte que más odio de todo viaje), empezamos la “guerra por entrar primero al avión”…digo el embarque. Madre mía, ¿nadie les he dicho a toda esa gente que tienen un sitio reservado y que son casi 12 horas de viaje!?

En fin, una vez despegamos el vuelo fue menos pesado de lo que esperaba. Las 2 comidas fueron relativamente decentes, y el sistema de entretenimiento de Iberia con una pantalla en cada asiento con mil películas, series, documentales, etc. (cómo han cambiado los tiempos!) ayudó bastante. Me dio tiempo a ver “Bjorn y McEnroe”, “The disaster artist” (súper recomendable) y mi peli favorita: un largo y reparador sueño 😛

Una vez aterrizamos sobre las 18 hora local, conseguí un nuevo sello en mi pasaporte y me dirigí a coger el bus oficial que te lleva del aeropuerto a varios puntos de la ciudad. Al salir de la terminal, primera vez que sentí que era un billete con patas: una marabunta de chóferes preguntándote mil veces si buscas un taxi (luego descubriría que eso no es nada jajaja).

Me sorprendió que era de noche cuando llegué y también el frió que hacía, venía de dejarme casi 35 grados en mi querida Málaga, y ver anochecer sobre las 21h. Claro, aquí la cosa cambia…¡estás en la otra punta del mundo! 😀

IMG_20180704_194521Bueno, tras coger el bus y hacer mi primer regateo con un taxista para que me llevará a la puerta del hostel por 10 soles, a eso de las 21h por fin llegué (con más sueño que vergüenza he de decir. En España eran las 4am y las 7 horas de diferencia horaria estaban haciendo mella).

La simpática Astrid me recibió con los brazos abiertos y ahí que aproveché para bombardearle con las mil preguntas que llevaba: ¿Dónde hay un supermercado?, ¿Dónde cambio dinero?, ¿Qué veo en la ciudad?, ¿Cómo llego a no se dónde?… Así que tras un buen rato de charla y mil anécdotas, tocaba disfrutar de una merecida ducha y una cama en condiciones, ¡mañana me esperaba Lima!

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