LES SEGUIMOS DANDO CARIDAD

En un día estresante, de no darte cuenta cómo ha pasado el tiempo volando y lo único que has logrado hacer es estar delante de una pantalla, cada cual puede buscar su propio remedio para volver al mundo, y desconectar de ese agobio constante laboral. Y yo elegí uno de los mejores remedios: el humor de Faemino y Cansado.

Es una medicina maravillosa que te hace entrar en un estado de locura donde por mucho que lo intentes, no puedes suponer qué consecuencia puede tener la retahíla de palabras, con lapislázuli de por medio. Una improvisación preparada pero que se desmarca para volver a intentar a encauzar la locura, y que sigue manteniendo las características que les hace únicos y esenciales para muchos seguidores, pero además añadiendo términos actuales que cobran un valor inteligentísimo, que hace que se acreciente esa buena labor que han desarrollado en toda su carrera, Javier Cansado y Carlos Faemino.

Lo que me sigue sorprendiendo es que desde la posición que yo estaba sentada, había muchas personas que se giraban si muchos nos reíamos, o que notaba que no entraban dentro de ese ambiente tan bizarro y adictivo. Y no estoy hablando de nuevas generaciones, que fue lo que me pareció más raro en el patio de butacas del Auditorium Príncipe de Asturias de Torremolinos. No entiendo que no se dejen llevar por estos juegos, repeticiones, idas de olla, el retomar porque se desvían o el no contar chistes. Denotan un tipo de rapidez mental que es tan necesario en los tiempos de ahora, y mucho más en el humor. Y si no pueden llegar a morirse de risa por esa lucidez tan acertada, es que verdaderamente necesitamos mucho más que Faemino y Cansado sean más carne de actualidad que la popularidad de los haters.

Me quedo con detalles brillantes que me llevo para mi imaginario cómico dándoles a ambos las gracias por hacerme desconectar del mundanal ruido, y por solidarizarse por que hay gente que vamos a Asturias y no queremos hacer el descenso del Sella o que vimos siempre los mismos fiordos en Noruega. Y como estos, ha habido tantos que por hacerse de manera sucesiva no desmerece el gran trabajo de texto y de complicidad entre Faemino y Cansado, y que se suplementa con el gustazo de contagiarnos cuando no pueden evitar su propia risa. Eso es la naturalidad que nos hace seguir teniendo caridad con ellos- El contrato escénico entre su valía cómica y nosotros como disfrutones espectadores, yo lo mantengo intacto por mucho tiempo.

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