AQUEL AÑO 92

Parte del equipo artístico de "Las niñas" durante la rueda de prensa.
Parte del equipo artístico de «Las niñas» durante la rueda de prensa en Teatro Cervantes.

En el segundo día de programación de esta jornada del 23 Festival de Cine Español de Málaga nos hemos levantado con «Las niñas», una película de Pilar Palomero que refleja la educación que se daba en esa época en la piel de unas niñas pertenecientes a 2020, pero que han hecho el gran trabajo de ponerse en la piel de esos años de Cobi, Curro y demás eventos de 1992.

Lo decía un compañero en la rueda de prensa y estaba completamente de acuerdo. Hay una oleada directores reflejados en «Verano 1993» o «Verónica» que están marcando las consecuencias de una educación recibida en los años 90, aunque después se contextualicen en historias diferentes. Yo además, viendo ayer «La boda de Rosa», denoto igualmente una intención de mostrar a personas que no lo han tenido fácil en la vida y que han tenido que estar escondidas con tal de no darle explicaciones a los demás sobre las decisiones que han formado parte en su vida. En el caso de «Las niñas» esto se ve reflejado en el personaje de Natalia de Molina, una madre que tuvo a su hija sin estar casada y que tiene que estar aún asumiendo los desprecios y la vergüenza de la sociedad, y su propia familia, que no acepta la decisión que tomó en su momento.

En dicha rueda de presentación que como bien decía humorísticamente, Fernando Méndez-Leite, parecía un escenario de «La guerra de las galaxias», Pilar Palomero daba las gracias al Festival sintiéndose increíblemente felices de reencontrarse con un público después de estos meses extraños. Y principalmente destacaba lo que más se refleja en la película que es el retrato de la educación de los 90 en un viaje que tiene a Celia como protagonista, interpretada por Andrea Fandos.  Ella representa a Pilar en esa época, con 12 años, 1992 es un año significativo porque actúa de bisagra hacia un país que empieza a ser moderno y abierto, pero que sin embargo ese modelo educacional se quedaba atrás de esos tiempos, y no únicamente encorsetado en ese ámbito educacional si no también general. Como decían las actrices jóvenes, que interpretan a estas niñas, les parecía curioso el hecho de que las amigas no se contaban entre ellas lo que les pasaba por no querer humillarse, y donde se ve más ampliada esta circunstancia es en el oscurantismo y la falta de comunicación entre la madre y la hija protagonistas, donde el espectador va descubriendo todas las piezas que faltan del puzzle a medida que van pasando las escenas.

Parte del equipo de "Las niñas" durante la rueda de prensa en Teatro Cervantes.
Parte del equipo de «Las niñas» durante la rueda de prensa en Teatro Cervantes.

Es muy interesante la manera en la que la directora trabajó con las intérpretes porque no les pasó el guión en ningún momento, si no que fueron trabajando en sesiones telemáticas sobre los diferentes aspectos que se querían tratar en «Las niñas», y ponerlas así en situación. Lo que sí podemos apreciar es que todas las amigas de Celia que aparecen en la película son el reflejo de la sociedad de la época.

Para profundizar un poco más en diferentes aspectos del trabajo de estas actrices hablo con Zoe Arnao, Julia Sierra, Ainara Nieto, Elisa Martínez y Carlota Curpegui. En otras ediciones del festival ya he tenido la oportunidad de conocer a jóvenes intérpretes que despuntan después en otros trabajos, y siempre me interesa saber de dónde les viene el gusanillo a cada una de ellas. Entres sus respuestas, me alegra el mucho vínculo cultural pero también el que les guste transmitir emociones en un personaje y lograr empatizar con el espectador que les parece lo más bonito.

Les preguntó por la sensación desde el escenario como el foco central de una rueda de prensa de fotos y preguntas, me responden que les temblaban las manos y que se les pusieron los pelos de punta. Algunas reconocen que hasta se sintieron importantes, y especialmente muchos nervios por el momento tan especial.

Entrevista con todas las actrices de "Las niñas". Fotografía de Phillip Anyways.
Entrevista con todas las actrices de «Las niñas». Fotografía de Phillip Anyways.

Cuando acabaron la película, se pusieron tristes porque aunque no se conocían de nada formaron un grupo muy unido y ahora están deseando volver a trabajar juntas. Les respaldan buenos consejos para que este trabajo no se les vaya de las manos y que sigan esforzándose en esta profesión en la que están empezando. Natalia de Molina incluso les dijo que en su carrera les van a dar muchos «no» pero que eso no significa que una no valga para un papel, si no que hay que seguir luchando para lograr ese «sí». También tienen muy en mente la palabra «disfrutar» porque es un oficio que implica dedicación para llegar a ello como le ha ocurrido a quién han tenido más de referencia como es Natalia de Molina. Tienen claro que tienen que ser ellas y lo más naturales posibles, sin cambiar para nada, sólo cambiar para sus papeles pero no en la vida real.

Las escenas que creía que les podría sorprender más a la hora de pensar qué sucedía en esa época eran las de clase, con las monjas como profesoras y me contestan que cuando lo trabajaban sentían que les imponían mucho y que podían dar hasta miedo. Ahora le dan mucho más valor a la comunicación y a la cercanía. ¿Y en su momento ahora con los móviles, no tienen también las propias dificultades de su época?.Ellas tienen claro que no deben colgar nada en redes sociales que las puedan avergonzar o que si publican algo tienen que ser conscientes de quién lo va a ver. Sí que ven la problemática de poder decirle lo que se piensa sobre otro o hacer daño a través de un móvil porque es más fácil, pero no lo van a hacer a la cara. Prefieren en vez de ver la parte del «ciberbullying», afrontarlo como una herramienta de comunicación y que las gente que no sepan usarlo así, no deberían tener acceso a un móvil o a redes sociales.

Entrevista con parte de las actrices de "Las niñas". Fotografía de Phillip Anyways.
Entrevista con parte de las actrices de «Las niñas». Fotografía de Phillip Anyways.

Y siendo tan jóvenes quiero conocer cómo están viviendo un Festival de Cine de Málaga, a pesar de las diferencias con las medidas de seguridad pero que sigue siendo una plataforma importante con una película como «Las niñas», su sorpresa mayor ha sido el protagonismo recibido desde que ha empezado la jornada. Con sus nombres puestos para maquillarlas o que les estén llevando con un horario marcado de un sitio a otro porque las reclaman para fotos o entrevistas. Se han sentido reinas.

Son muy exigentes consigo mismas, porque habiendo algunas que ya pudieron ver la película montada en Berlín y algunas que la vieron anoche por primera vez se sienten inseguras al verse en pantalla grande porque van juzgando cómo lo podían haber hecho mejor en este momento, o cómo está recibiendo el público esa actuación que están haciendo. Ese grado de exigencia, que evidentemente con el tiempo irá calmándose, nos calma en el sentido de que estoy convencida que mejorarán cada vez más con personajes diferentes e irán jugando con esa naturalidad, y sin fijarse tanto en los mínimos detalles. Tiempo al tiempo.

Lo más importante a la hora que ustedes disfruten de este film es que no van a sentir en ningún instante que hay una crítica o una denuncia. No es una historia que vaya en contra de nadie. Lo que les va a pellizcar el corazón, sobre todo los que vivimos ese tiempo, es ese recorrido nostálgico que formó parte de nuestro día a día, y que está perfectamente reflejado en «Las niñas». Por cierto no sé si se llevarán premios o no, pero ellas se han llevado su mejor premio que es su amistad, la mejor lección que podían aprender.

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