THANK YOU

En Starlite estamos viviendo especialmente estos últimos años conciertos de divas del jazz que es un gustazo simplemente por la calidad técnica de sus músicos, y evidentemente de ellas mismas, Y tenerlas como parte de la programación tan ecléctica para todos los gustos nos satisface a los amantes de este género ya que nos puede costar verlas cerca de nuestra provincia.

Me ha pasado en las dos ocasiones que Diana Krall ha visitado la cantera marbellí, y anoche sucedió con la tierna Norah Jones. Nada más comenzar las primeras notas me estremecí reviviendo esas noches en las que escribo en papel o delante de la pantalla como ahora mismo, y su voz me ha sobrecogido para sacar lo que necesito de mi interior o me ha embelesado hacia terrenos que ni me imagino que me puedo acercar con las melodías por las que viaja con su bella garganta.

Los músicos que le acompañan son de un talento exquisito que demostraran su versatilidad y su química a lo largo de toda la noche de concierto. Con puntualidad en la programación, la vemos aparecer con un vestido floreado precioso, y empiezo a descubrir su delicado timbre con el que juega a ser intensa para luego volver a la calma y que se posiciona delante del micro dando leves movimientos pero apostando más por esa interpretación vocal y expresiva que es donde gana fuerza en lo que quiere transmitir.

El show empieza con «Just a little bit» aclimatándose al nuevo espacio que la cantante visita por primera vez para culminar este tema con su máximo carisma y técnica al piano que preside el escenario. De aquí prosigue con «I´m alive», y aún la siento con ese nervio de controlar el terreno para poder ya dejarse llevar por las canciones con las que nos sorprenderá durante toda la noche. La guitarra y el contrabajo son los que van desplegando un buen rollo que se percibe en las armonías y en su ánimo a la hora de interpretar esta canción. En este momento escuchamos lo poco que Norah Jones va a hablar, y va a decir en español que es «muchas gracias».

Si que hay algo que va a ser determinante todo el evento es esa sonrisa más amplia que sugiere tanto en su rostro y que es un puro sentimiento que te atrapa porque roza una vulnerabilidad, pero con confianza en la música que compone y prepara para ofrecer a todo el público que deseamos verla, o descubrirla en directo como fue mi caso. Esa sonrisa tímida al piano surge en «What am i to you», me derrito con esos fraseos que para mi son inmejorables y se disfrutan de unos finales de los temas muy sorprendentes con esa complicidad tan exquisita entre todos los músicos.

Mi primera emoción enorme llega con «Sunrise». Vaya tema más espectacular y lo mejor es que suena en directo con la misma calidad instrumental y de emoción que tantas veces que me la he puesto de banda sonora en casa. Un lujazo del que uno debe sentirse privilegiado y que vivimos muchísimo en Starlite con Norah Jones y su banda. Seguidamente oímos «Say no more», en el que no se puede tocar de manera más preciosa y aumentando esa sensación de estar viviendo un concierto único, y por cierto vaya susurro final en el que se sobresaltó todo mi cuerpo de sentimientos que necesitaba.

Llegamos a la ocasión en la que Norah Jones presenta al batería, bajo y guitarra para lanzarse con «After the fall», una canción que no me acordaba lo mucho que me gustaba y aprecio mucho más el que cierre los ojos para concentrarse en un instante en el que parece que va a un terreno donde da lo mejor de si misma para nosotros. La batería y la guitarra están de escándalo aquí y mis lágrimas brotaron otro poco, necesitando salir para aliviarme de la emoción vivida.

No quería olvidarme del gran luego de luces que acompañaba la atmósfera ideal del show como pudo comprobarse en «This life». y que mejora aún más con una parte en la que podríamos entrar en el lejano oeste a ritmo de «Don´t know what it means» con nuestra protagonista de la noche a la guitarra, denotándole un rollo más canalla y unas melodías más eléctricas. Viajamos también hacia «Waiting» y mi imagen visual era la voz de Norah Jones cantando entre olas jugando con ellas y llegando a notas sublimes, al igual que el acompañamiento del hammond que era una espléndida delicia acústica.

La percusión preside «Little broken hearts» en un conjunto de ritmo ideal con los demás músicos y me hacen sentir como en el estudio de grabación, y verdaderamente con la sensación que suena igual que cuando me pongo el disco en mi casa, algo que es dificilísimo de lograr. Los fraseos siguen siendo una brutalidad sorprendente, al igual que hay un salto inmenso interpretativo por parte de Norah Jones que se complementa nuevamente con el juego de luces, y una conclusión exquisita del hammond.

Llegamos lamentablemente al final en un concierto también medido por el tiempo donde el público agradece la conocida «Thinking about you», disfruto posteriormente con mi favorita entre las favoritas que es «Chasing pirates», sonrío con esos «thank you» tan someros que suenan tan dulces para la esperada «Come away with me», instante en el que suena una de las que tengo sensación que es de la favoritas de la propia compositora, inclusive que la canta para si misma sin importarle los que estamos alrededor que es «Nightingale», en el que disfrutamos de un gran solo de trabajo y unos agudos sublimes con los que remata el tema para presentar de nuevo a sus músicos cantando ahora «Nearness».

La ocasión culmen es con «Don´t know why» que tantas veces se ha convertido en mi canción en noches de llorera, cosa que me vuelve a suceder porque es algo extraordinario cuando se escucha en su voz y más en directo. No se me olvidará el haber podido ser testigo de algo tan especial y único. Y cumpliendo los protocolos del jazz, da como propina «All a dream» con un final apoteósico para ya despedirse del todo, y con esa sutilidad que ha acompañado a todo el evento.

Me quedo con la vivencia de una magia musical en la que he podido contemplar y sentir con una libertad muy sensorial, y sabiendo que hay un abanico inmenso para llegar a emociones concretas pero si se trata de las que activan y ponen en jaque nuestro camino, la gran Norah Jones sabe ponerle voz a todas y que uno solo tiene que dejarse llevar, y no dejar de sorprenderse con lo que es capaz de crear. Que suerte vivida.

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