Límites de arrastre
LÍMITES DE ARRASTRE
Espero.
El plan estaba hecho.
Pero yo soy siempre la que arrastro.
Dos maneras de mirar el reloj.
Dos maneras de organizarse en la vida.
Una que siempre cede, y otro que ni se esfuerza.
Pasa una vez y otra.
Y el cansancio merma las células de la ilusión.
La juventud confunde a la experiencia, esperando un cambio que nunca llega.
Hasta que el dragón rompe la cáscara del huevo,
y resurge como un ave fénix lleno de conocimiento y amor propio.
El primer límite asusta antes de saltar al precipicio del vacío,
pero sale ileso de una caída libre donde el positivismo siempre aterriza con todas sus patas.
Y, desde entonces, no existieron para mi las barreras a los límites de arrastre.






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