Enganchado
ENGANCHADO
Le descubro abriendo el papel donde le toca.
Agarrando su aroma en uno de los bancos principales de la ciudad.
Está escondido en un estado que ya no le pertenece a él mismo.
En otra ocasión, le observo desde una de la cafeterías más conocidas.
Se acerca al mostrador tambaleando y de manera ininteligible ordena el café que desea tomar y algo de comer. El trabajador no atina a ayudarle, y una persona cercana intenta mediar con una respuesta agresiva y excesiva de nuestro protagonista que abandona el lugar sin nada que llevarse a la boca.
Al día siguiente aparece haraposo en un garaje volviendo a revolverse entre muchas hojas, y un tiempo desesperante que apremia su objetivo.
Se le denotan horas sin dormir. Un cansancio fatogado de una esfuerzo incontrolable por mantenerse sobrio y en pie.
Y la última vez que le encontré salía de una funcióna de la vida escuchando aplausos sonoros desde absolutamente todas las butacas del teatro.
Y es que no era capaz de desengancharse de sus personajes convirtiéndose en un actor yonqui de su propia profesión.






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