«LA CASA DEL MAR» ES UN LUGAR DONDE PERDERTE PARA ENCONTRARTE, SI TIENES LA VALENTÍA DE ELLO. 

Se me antoja imprescindible un proyecto teatral como el que va a albergar el Teatro Infanta Isabel del 27 de mayo al 28 de junio. Se trata de «La casa del mar», una función sanadora donde podremos disfrutar del gran trabajo de Míriam Díaz Aroca y Zoe Munera, en una historia de aprendizaje personal de los fundamentales que debe transmitir el teatro. Lo hablamos con la propia actriz protagonista.

P: Creo que te llega este papel en un momento especialmente dulce para ti

Míriam Díaz Aroca: Tonet Ferrer se puso en contacto conmigo. Me envió un texto en un momento óptimo, no solamente profesional si no personalmente de una evolución y de un entrenamiento personal con todo mi existir y mi sentir, y me di cuenta que era el momento de encargarme de asumir un rol como el de Aurora, con todo el gran mensaje que se iba a transmitir a través de este texto. Como yo digo, es un regalo para la salud mental y emocional. «La casa del mar» es una invitación a escucharte, a darte cuenta en qué lugar de ti no estás y en cuál si estás para, si quieres, tomar decisiones, y si quieres tener la valentía de pararte y escucharte, y empezar a convertirte en el amor de tu vida. Porque cuando nos hemos educado en ese amor, que para mi es distorsionado porque solamente eres válida y querida cuando los demás te validan, te quieren, te eligen y te miran, y cuando ese exterior desaparece, ¿donde estás tu? y ¿cómo te quedas?. Te quedas en la nada porque nunca te has preparado, ni te has dado el tiempo de llenarte de ti. Entonces es una obra que lo mismo te sacude la conciencia, que te motiva, te inspira y que te celebra, sobre todo que te celebra. Es asbolutamente terapeútico, se conecta enseguida y es muy empática con todo tipo de seres humanos, da igual la edad que tengas porque vas a conectar con una parte de ti, y vas a celebrar luego la vida como se merece.

P: En la información de la obra, una de las frases que más me interesan es la de «poner voz al instante que todo se rompe». Creo que es una lección que todos hemos tenido que pasar de un modo u otro.

Míriam Díaz Aroca: «La casa del mar» es un lugar donde escucharte. Es un lugar donde perderte para encontrarte, si tienes la valentía de ello. En este caso, Aurora cuando llega, se encuentra con todos sus fantasmas, los de fuera y los de dentro, pero los más importantes son los de dentro. Ella no tiene decisiones internas, se siente perdida, quiere incluso perderse de todo, desconecta con la vida pero se encuentra con una sorpresa que ni ella misma se la imagina, que es Zoe Munera en el papel de Laia, y que sorprende muchísimo a todo el mundo porque no la colocan, hasta que ya va avanzando la obra y es un efecto sorpresa importantísimo. Y es ahí cuando empiezas a empatizar y hacerte al mismo tiempo que ves, al mismo tiempo que sientes, vas preguntándote cosas internas. Hasta qué punto estamos robotizados en estar dependiendo de que nos validen fuera y de que lo importante está fuera de nosotros, que cuando ocurren estas cosas y adversidades en qué lugar estamos porque, generalmente, nos hemos olvidado tanto de nosotros que, primero, no lo queremos reconocer. Y segundo, lo más fácil es culpar a los demás, mucho más fácil culpar a los demás, que reconocernos a nosotros mismos. Aurora se encuentra con esta mujer que le lleva a lo más oscuro de su abismo, y la única manera de renacer es morirse a lo que no somos.

P: Me llama la atención que todo esto le ocurra a una mujer que está a punto de jubilarse que ya damos por hecho que sabe todo de la vida

Míriam Díaz Aroca: No tiene edad. Los primeros ensayos los hicimos abiertos y había gente de 18, 30 o 70 años, y a todos les tocó en función de su proceso vital. Podemos ser muy válidas, somos gestoras, llevamos la casa, llevamos una empresa pero el mundo emocional interno, el mundo sentimental y el mundo espiritual, donde no hablo de religión, es un mundo que no lo tenemos considerado porque pensamos que no es útil, y es lo más importante para construirnos. Lo más.

P: Y le cambia a tu personaje su propia situación de realidad cuando descubre secretos de su marido al fallecer. Algo a lo que también se tiene que enfrentar.

Míriam Díaz Aroca: Como todos nos enseñan a renunciar a lo que somos y lo que queremos para complacer a los demás, como lo que tiene que ser.

P: Y el papel de Zoe Munera es un vínculo importante con el tuyo de Aurora

Míriam Díaz Aroca: Esa pieza es clave. Te puedes hacer un monólogo, pero la fórmula de «La casa del mar» es para darte cuenta, es una sacudida de conciencia. ¿Dónde está tu conciencia?, ¿la estás escuchando?. Porque cuando te confrontas en la vida, cuando realmente te sacude la vida es cuando empiezas a plantearte cosas, a parar, a escucharte, a dejar el ruido mental y el ruido exterior.  Cuando empiezas a desconectar de todo para escucharte, y tener la valentía de ver tus heridas y de ver tus miserias, es la única forma de poder sanar y saltar.

P: ¿Y por qué nos ha venido toda esta herencia?

Míriam Díaz Aroca: Es una herencia cultural que tiene siglos, y educacional. Nuestros padres hacen lo que aprendieron de sus padres y de los abuelos, es todo una herencia cultural. Pero también hay una parte en este correr mío y en este escucharme a mi, que yo compruebo que cuando uno es soberano de su vida y se convierte en el amor de su vida es peligroso, porque no es manipulable y porque no es gobernable. Ésa es la principal razón.

P: El elemento donde se sustenta la obra es una casa del mar, un refugio para Aurora. Pero mucha gente considerará que hacer estos actos personales son una pérdida de tiempo.

Míriam Díaz Aroca: Es lo de siempre, la parte de la fórmula distorsionada. Es parte de la educación de que si no haces, no eres útil, si no estás activa haciendo cosas, no vales para nada. Entonces es que si empezamos a ver que todo es al revés, realmente lo que vale y es oro, y tiene trascendencia es cuando tu te paras para escuchar. Y eso no nos lo han enseñado y es tan valioso. Por ejemplo, incluir la meditación en los colegios para escucharse, es tan importante. La actividad está muy bien porque eres creativo, somos seres humanos creativos pero hay que pararse para ver donde estás, qué es lo que tienes que sanar y desde donde estás eligiendo tu vida, ¿desde la herida o desde la conciencia?

P: Lanza un mensaje para que, como a mi siempre me gusta transmitir, que todo tipo de público de todas las edades vaya a disfrutarte a «La casa del mar»

Míriam Díaz Aroca: Es absolutamente terapeútico para todo tipo de seres humanos. A partir de que tengan conciencia y que hayan empezado a conocer los desiertos de crecer y de ser una persona con o sin responsabilidad, niños no lógicamente porque no están en esa edad, pero a partir de los 15,16 o 17 años que ya empiezan a meterse en la jungla, absolutamente. Tienes oído para todo, porque te llega y conecta con una parte de ti.

Creo que en esta obra dirigida por Tonet Ferret, todos los detalles son importantes a tener en cuenta para captar toda esa luminosidad que se respira en este refugio escénico como es «La casa del mar». Un auténtico regalo para dar respuesta a muchas inquietudes emocionales, y encontrar en este arte tan fundamental como es el teatro la terapia para seguir mejorando en el día a día.

Si queréis conseguir entradas para «La casa del mar» solo tenéis que pinchar AQUÍ

 

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