MUJER IDEAL

Aterrizando en la segunda jornada llega esta obra sensible y con conciencia dentro un marco tan importante como es el Día Internacional de la Mujer. Hay que entender el contexto de la historia para poner en valor lo que hicieron estas jugadoras. No es un biopic, es un film de ficción de vivencias mucho más amplias.

No se debe olvidar y hay que retratar situaciones como las vividas por las mujeres inspiradoras de esta película que narran los hechos reales de un grupo de mujeres que lograron representar a la selección española en el deporte más masculinizado del mundo como es el fútbol, y en una época tan complicada como fue la dictadura española.

Es completamente triste comprobar que ese mundo añejo no tiene tanta distancia con un 2o26 donde todavía se escuchan esos improperios y desagravios a las mujeres, y más que nada que esa ola de fascismo violento está volviendo a brotar utilizando todo tipo de herramientas mediáticas en nuestra época actual, y desde la sección femenina de la época como se representa en «Pioneras. Solo querían jugar» tratando de transmitir continuamente la idea de la mujer ideal. Cumplidora en casa, encargándose de las tareas del hogar y manteniéndose, sin poder bajar de ritmo, para estar al servicio de sus maridos y sus hijos.

La película está magistralmente narrada por una realizadora que es un orgullo que sea ya de las «nuestras» en el Festival de Cine de Málaga como es Marta Díaz de Lope, con toda la tensión que un competido partido de fútbol, perfectamente dosificada para entender la valía de superación de estas deportistas, y la valentía de quienes apostaron por su talento. Lo importante de la historia es no olvidarla, para no repetirla. Un ejercicio que se está palpando en nuestro ambiente social que no cambia de generación en generación, solo de modas y tecnología pero el amedrentamiento, el criticar lo que no se quiere entender y la violencia están emergiendo de nuevo en un mundo moderno que historias como ésta, hace que nos pongamos la alerta para unirnos en equipo y ganarle el partido a las libertades y a la democracia.

Se entrevistaron además con estas pioneras y con el promotor deportivo, y les vino muy bien a las guionistas, la propia directora y Zebina Guerra, para que supieran su intención de hacerles este necesario homenaje. Además al verla expresaron su gratitud y que llevarían en cuanto pudieran a toda su familiar a verla. Y fue precioso también escuchar en rueda de prensa que todas las actrices se conocieron jugando en el rodaje, y lograron un mismo equipo unido como el que representan en pantalla. Es curioso que también han desvelado que en el proceso de casting pidieron que tuvieran nociones de fútbol, y podemos ver a debutantes jóvenes actrices que defienden a la perfección la camiseta.

Se entiende cada detalle a la perfección pero, además, nuevamente la realizadora desengrana la comedia como mejor sabe hacerlo, integrandola en personajes arquetipos y tiernos (descubrir el personaje de Toñi es un regalo precioso de la vida) que provocan esa sonrisa cómplice que hace reflexionar sobre los aspectos importantes de la vida. Una calma perfectamente intercalada en una intención de poner el contexto en su lugar merecido, y un homenaje a esas futbolistas que fueron el ápice de empezar a cambiar las cosas.

El elenco es absolutamente soberbio al ejercicio de la causa. Las jóvenes actrices han entendido el significado de sus personajes llevándoles a una empatía absoluta con el espectador en su propia idiosincrasia particular y tan diferente entre ellas. La labor de Daniel Ibáñez nos lleva a querer que vaya trabajando cada vez mejor por ellas, aportándole ese entusiasmo y carisma para sacar lo mejor de sus jugadoras. Brillan aún más por su genial trabajo. Y no me olvido de esa experiencia que permite ver lecciones de actuación en cada escena, y que son el perfecto contrapunto para que todo tenga sentido. Un lujazo ver actuar a Carmen Flores, Elena Irureta o Carmen Ruíz.

Anteriormente he mencionado ese humor agradecido pero no me quiero olvidar de esa ambientación de época que te traslada enseguida, y te ayuda a contextualizar lo que era importante para ese tiempo tan extremedamente difícil para las mujeres. Particularmente, me ha conmovido esa parte periodística en la redacción del «As», y es que una no puede evitar emocionarse tirando para casa de su profesión. «Pioneras», además, no es nada moralizante porque contiene una luminosidad propia para hacer entender el mensaje de que hay que cooperar entre hombres y mujeres, y estar donde hay que estar.

Esta 29 edición está empezando a marcarse con el deporte como guía principal de las películas que estamos disfrutando, así que para lanzar ese gol de la victoria seguiremos jugando partido a partido hasta alcanzar ese resultado final de biznagas. Y que vaya mucho más allá para despertar todo el interés al fútbol femenino, o a cualquier conquista que tenga a una mujer como capitana.

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