NO COMO CARNE

Todo rezuma grasa en la mesa.

Me quedo mirando a algún rincón de los platos donde pueda encontrar algo apetecible. Pero mi propia sociedad con la que convivo todos los días, me aparta de lo que yo considero que está bien para mi.

Ser vegano es mi opción de vida. Un pensamiento curioso y certero que ha tenido su reposo en mis convicciones, un esperado alivio que calma una incertidumbre continua y sin respuesta.

Comer con mi tribu supone sufrir, y ya no solo en silencio. Abiertamente tengo siempre que escoger sin apenas opciones, encontrando la calma en el refugio de la nevera de mi hogar.

Mi convicción de no comer ni consumir animales no es una opción fácil de entender, pero mi mayor logro es determinar que no tengo que dar más explicaciones, y defender mi libertad de pensamiento.

Es un esfuerzo en ocasiones agotador, y básicamente incomprensible para una familia de vikingos cuya historia ha sido la de arrasar con la carne.

¡Compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter