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¿QUÉ SENTIDO TIENE FOTOGRAFIAR EL HORROR?

Alberto Jiménez derrocha humildad por todos los costados, hasta en su tono de voz, que es de los más sinceros que he podido entrevistar en mucho tiempo. Nos presenta “El pintor de batallas”, la versión teatral de una de las novelas más personales de Arturo Pérez Reverte que el actor interpreta junto a Jordi Rebellón. Una propuesta donde hablaremos de la maldad que encierra las guerras pero también la nuestra, la que ejercemos día a día. Una obra de las que nos gusta por las preguntas que nos hará plantearnos hoy miércoles 25 a las 20:00 en el Teatro Cervantes.

P: Conoceremos aún más el oficio de fotógrafo de guerra

Alberto Jiménez: Arturo Pérez Reverte reconoce cuando estuvo en el estreno en el Teatro Calderón de Valladolid que “El pintor de batallas” es su novela más personal. Nos llegó incluso a confesar que el 80 por ciento de las cosas que se cuentan en la novela, y en la obra de teatro que hacemos nosotros a través de la dramaturgia de Antonio Álamo, es real. Son experiencias personales que él ha vivido durante su época como corresponsal de guerra. Es la historia de un fotógrafo de guerra que está recluido en un molino de la costa española, intentando recrear el caos de la guerra en un mural que está pintando en las paredes de ese molino y, de repente, aparece un personaje que es el que yo interpreto, Ivo Markovic, al que este fotógrafo le hizo una fotografía al principio de la guerra de los Balcanes y, a causa de esa fotografía, la vida de este croata cambió para siempre. No quiere rendir cuentas sino preguntarse el porqué del destino que le ha tocado vivir a este personaje. Hay mucho thriller por eso tampoco puedo contar mucho el desarrollo. Se supone que yo entro allí, con el ánimo de matar al fotógrafo en venganza por esa fotografía que me hizo y por la cual mi vida cambió para mal y se convirtió en una tragedia. A partir de ahí, se desarrolla toda una trama en la que los dos personajes empiezan a interactuar y a hablar, ni siquiera de la guerra, si no del caos de esta existencia en la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

IMG_3496P: Y a través de tu personaje, Markovic, creo que vamos también a poder concienciarnos de la posición de alguien que sólo toma imágenes pero no toma partido de lo que aparece delante de su cámara

Alberto Jiménez: Ahora que he conocido un poco más personalmente a Arturo Pérez Reverte, es más ese lugar extraño en el que coloca a los fotógrafos de guerra, a los periodistas y, finalmente, a la sociedad occidental que es como decir, recibimos esa información pero ¿qué hacemos con ella? ¿esa información nos ayuda a cambiar el mundo? ¿a intentar que el mundo cambie hacia un lugar más apacible?. Ese es el interrogante y ese es el cuestionamiento que hace mi personaje cuando llega allí, a esa torre, y le dice finalmente: “todo este trabajo de fotografiar el horror, ¿qué sentido tiene?”.

P: ¿Cómo trabajaste el acento croata de tu personaje?

Alberto Jiménez: Trabajé con una croata porque hemos intentado que el personaje sea lo más creíble posible, porque es importante para la historia que el espectador perciba que aquello que está evidenciando es lo más real posible. Aunque siempre se apela a la imaginación del espectador, hemos intentado ponérselo fácil y yo intento recrear, lo más exactamente posible, lo que es el acento croata. Digo algunas frases en croata que he estado trabajando con ella y eso era lo que el director, Antonio Álamo, me ha pedido desde el principio. Que fuera lo más creíble posible. Aunque al final que sea croata o no, no es lo más importante. Se habla de la guerra de los Balcanes pero, en realidad, estamos hablando de cualquier guerra y de cualquier conflicto, no tanto ya bélico, sino hasta el propio conflicto que el ser humano tiene consigo mismo. La maldad que está presente en nuestras vidas, ¿está en la genética del ser humano o es algo que realmente podemos llegar a cambiar hacia un lugar más humano, valga la redundancia?

IMG_2806_150pppP:  A mi me interesa el debate del morbo en las imágenes para captar la atención del público y esa justificación de que hay que mostrar así las imágenes para que la gente tome conciencia

Alberto Jiménez: La guerra de los Balcanes es la guerra más cercana que hemos tenido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Era una sociedad donde convivían diferentes nacionalidades, podría ser una España de hoy en día, y había armonía en la sociedad y de repente un día, aquello saltó por los aires y el vecino con el que te habías cruzado toda una vida tiene esta sombra, que Arturo Pérez Reverte quiere comunicar, que está siempre presente en nosotros. Esa maldad, es algo que está ahí latente y que, en cualquier momento, puede saltar por los aires y convertirse en el brazo ejecutor y causar muchísimo daño. Aunque yo creo, personalmente, que detrás de esta sombra que siempre quiere proyectar sobre el ser humano, hay un anhelo de esperanza en el propio Arturo y, lo sé porque llevamos ya un tiempo haciendo esta obra y cuando un actor se mete en esta historia y tiene conocimiento, que el propio autor no es consciente de ello, ve que mi personaje no quiere vengarse, él necesita saber porqué para encontrar una explicación para darse así mismo y perdonar al fotógrafo. El personaje, a pesar de la tragedia que le ha tocado vivir por culpa de esa fotografía, intenta trascender de eso y reconciliarse con el fotógrafo, con él mismo, con la historia y con el ser humano. Yo creo que eso está en el planteamiento del director, Antonio Álamo, a la hora de hacer la puesta en escena. Agarrarnos, un poco, a la esperanza. Detrás de esa sombra, es posible que aparezca, de repente, aunque sea un halo de luz leve pero que merece la pena, tenerlo en cuenta como guía a la hora de caminar por la vida.

IMG_3208P: Hay muchos elementos en el escenario

Alberto Jiménez: Hay una parte importante de la puesta en escena que es que se va creando un cuadro a lo largo de la obra. Lo ha realizado un pintor murciano que se llama Ángel Haro. En la pantalla, se va proyectando el cuadro que se supone que está pintando el fotógrafo Faulques y va evolucionando de manera, a veces, imperceptible porque durante cuarenta minutos parece que no evoluciona pero que, de repente, sí que ha evolucionado. Tiene una presencia muy importante. Hay unas mesas y unas pinturas que son reales y que, incluso, Jordi tuvo que aprender con Ángel Haro cómo pintar. No pinta pero da la impresión que está pintando y ha tenido que aprender como un pintor profesional. Aparentemente es un escenario como muy vacío, pero tiene esa pantalla y esos utensilios que utiliza Jordi para jugar a qué está pintando ese cuadro.

P: Ha tenido que ser una aventura teatral apasionante con Jordi Rebellón

Alberto Jiménez: Jordi es de los actores más importante de este país. Está siendo muy gozoso porque le he conocido en plan piscina y nos vamos apoyando el uno en el otro durante todo el viaje de la obra.

IMG_3267P: Es difícil que un autor de el visto bueno a la adaptación de sus obras

Alberto Jiménez: Arturo Pérez Reverte le cedió los derechos a Antonio Álamo y se lo habían pedido productores, directores y actores de mucho nombre en este país. Siempre había dicho que no y nunca nos ha explicado porqué, de repente, cuando Antonio le pidió los derechos, se los cedió. No quiso ni siquiera leer la versión teatral que hizo Antonio. Se presentó el día del estreno, sin haber visto ni un sólo ensayo aunque nosotros le invitamos a que viera cómo se estaba haciendo el proceso, pero también nosotros íbamos nerviosos porque sabíamos que iba a venir Arturo Pérez Reverte y sino le gusta, lo dice y se manifiesta sin ningún pudor. Cuando terminamos la función, él estaba en la tercera o cuarta fila, empezó a aplaudir e incluso se puso en pié. No quiso subir a saludar y al final todos hicimos que el público le aplaudiera a él. Al finalizar los aplausos, subió a los camerinos, tomamos un vino con él y estaba realmente muy emocionado. Para nosotros, ha sido mucha satisfacción ver que un autor tan exigente con las versiones que hacen de sus obras, que estuviera contento con lo que habíamos hecho.

P: ¿Qué crees que puede cautivar a un ferviente lector de Arturo Pérez Reverte para que vaya al teatro a veros?

Alberto Jiménez: Él nos lo ha dicho personalmente. El espíritu de la obra está en la adaptación que hemos hecho. En la novela, hay personajes que no aparecen en la obra. Pero el espíritu que él quería contar en “El pintor de batallas”, lo vio reflejado en la puesta en escena. A quién le guste Arturo Pérez Reverte, yo le invito a que venga a disfrutar del trabajo y a quién no le guste, también porque el director, adaptador de la novela y dramaturgo, Antonio Álamo, ha sabido trascender la propia figura de Arturo Pérez Reverte y me arriesgo a decir que ha ido un poquito más allá, incluso del planteamiento que hace Arturo en la novela.

P: ¿Has tenido ocasión de leer el último artículo de Javier Marías en “El País”?

Alberto Jiménez: Si. Y no lo entiendo. Javier Marías es uno de los grandes novelistas de este país y cuando lo leí, pensé: ¿qué esta diciendo?. Sinceramente, yo creo que él no sabía lo que estaba escribiendo. Cualquier persona con un poco de sentido común e, incluso de criterio artístico, no puede decir lo que este señor ha escrito en ese artículo acerca de si las mujeres no pueden hacer de hombres o que si los actores van disfrazados del s.XX, cuando la historia pasa en el s,XVI. En algunos momentos es hasta retrógrado, en el amplio sentido de la expresión. Yo creo que Javier Marías no es así. No tiene ningún sentido lo que dice. No tiene, en absoluto, razón. Es absolutamente desafortunado todo el artículo, desde la primera línea hasta la última, lo tengo que decir con todo el respeto y mi admiración hacia Javier Marías. Todos nos equivocamos y este señor se ha equivocado escribiendo eso. No entiendo que un tío que escribe las novelas que ha escrito sea capaz de decir estas cosas sobre la puesta en escena de algunas obras de teatro. Es que no puede ser la misma persona. Me he quedado con la boca abierta. Es como si fueran dos personas radicalmente distintas. Se ha equivocado muchísimo. “El Rey Lear” se ha contado a través de la actriz Glenda Jackson y te emociona con la historia que quiso contar Shakespeare. ¿Por qué no?. Por supuesto, que hay gente que hace puestas en escenas absolutamente ridículas y patéticas pero eso no quita que, cada uno, tenga la libertad de montar su historia de la mejor manera que crea poder contarla. A veces se acierta y, a veces, no. Como él con sus artículos. Desde luego, en este caso, no ha acertado en nada.

IMG_2797P: ¿Qué fotografía sacas de nuestro momento actual culturalmente hablando?

Alberto Jiménez: Como la sociedad, rara y extraña. Por un lado, crisis económica y por otro lado, llevamos unos años con un gobierno que no tiene en cuenta la cultura como creo que hay que tenerla. El otro día me contaron una anécdota de Winston Churchill, que no es que sea un radical bolchevique. Cuando estaban bombardeando Londres y estaba en guerra con los alemanes, reunido con su gobierno estaban viendo de qué partida recortaban para poder invertir en la maquinaria de hierro y poder deshacerse de la Alemania nazi, llegó el momento de hablar de la cultura y dijo que había que seguir subvencionándola y estoy hablando del año 1939. Y preguntaron que porqué y respondió que si se cargaban la cultura, ¿qué les quedaba?. Con esto quiero decir que, por supuesto, es más importante la educación y la sanidad pero la cultura tiene un lugar importante en la sociedad de hoy en día, y cada vez más. Tiene que ver con nuestra identidad, quienes somos y hacia donde vamos. Es algo que hay que cuidar. Creo que el gobierno no la ha cuidado como creo que tiene que atenderla. A ver si ahora cambian un poco las cosas y se nos ayuda un poco más. Se baja el IVA por fin que es absolutamente tremendo que tengamos el IVA cultural más caro de Europa. No tiene sentido tampoco. La gente está queriendo hacer cosas, aquí en Madrid cada vez se abren salas donde la gente intenta contar historias. En los teatros con la gira, estamos teniendo dificultades porque los ayuntamientos son los que programan y no tienen aún presupuesto. Es un momento que vamos para adelante, pero arrastrando las piernas.

Lo que se transmite a través de las palabras de Alberto Jiménez se traspasa al lienzo del buen trabajo y del saber hacer. Han formado un equipo artístico que formará el marco de un cuadro teatral que tienen que contemplar y analizar esta tarde a las 20:00 en el Teatro Cervantes. Hasta el propio artífice de estos personajes ha firmado esta pintura, les queda que paguen su entrada y valoren todo el esfuerzo. 

Si queréis escuchar la entrevista con Alberto Jiménez, sólo tenéis que pinchar en este enlace: 

http://www.ivoox.com/entrevista-alberto-jimenez-el-pintor-batallas-audios-mp3_rf_16626502_1.html

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