AMORES

La filosofía de vida Yllaniana ya es conocida por mucho público, y afortunadamente va ganando a muchos más a medida que van conociendo su particular manera y lenguaje de crear humor, y ser una opción más que imprescindible y garantizada de que va a disfrutar absolutamente toda la familia.

En esta ocasión se presenta este espectáculo, “Chefs”, una nueva hilarante historia sobre la velocidad y el rumbo tan impredecible que va a tener la nueva cocina, los diferentes tipos de restaurante más conocidos del mundo y la obsesión por lograr la perfección en un restaurante. Y no faltan los recursos de quienes ya conocemos su trayectoria, sonidos, magia, repeticiones absurdas que no te cansas de escuchar una y otra vez, y el verdadero valor de esta compañía, sus actores.

No hay ninguno de ellos que me haya decepcionado en su labor, y ya llevo contempladas y haciendo sonoras mis carcajadas más veraces en muchas de sus obras que han podido pasar por Málaga y provincia. No es que solamente  no pueden dejar escapar la risa del abanico impresionante de locuras que tienen que desenvolver en cada escena, es que aprovechan esa circunstancia para sacarle el mejor partido a las improvisaciones, y demostrar la solvencia y buen hacer de este grupo de intérpretes, que llegan a ser unos auténticos genios de la comedia. Y hasta con la más mínima tontería al emplear su profesionalidad de la misma medida que su alma hacía el público, el resultado sólo puede ser perfecto.

La gente salía del patio de butacas de la Escuela de Arte Dramático de Málaga felicitando y recordando cada uno de sus personajes, pero lo más visible eran sus sonrisas. Esa recompensa por las que merece la pena las fatigas diarias de nuestras rutinas cotidianas, y pensar en ese factor que cuando en el teatro se cumple, se convierte en imprescindible. Divertir y que las únicas sensaciones que seamos capaz de transmitir sean las de habérnoslo pasado genial. Además de conseguir meternos en la cabeza, tics y expresiones indescifrables que sólo entenderemos quienes hayamos vivido esos instantes con Yllana.

Los disparates no quitan lo cuidado de cada una de las escenas, cómo consiguen que no decaiga el ritmo en ningún instante, que no dejen títere con cabeza a la hora de criticar a cada una de las figuras más representativas del mundo culinario y que el público no tenga miedo y comparta muchos de los momentos en los que estos protagonistas rompen la cuarta pared, y buscan esa vinculación con el patio de butacas que culmina en la mayor parte de los casos con una deseada respuesta positiva.

Por poner simplemente un “pero”, yo que soy muy aficionada a muchos de los espectáculos que he tenido ocasión de ver, me ha faltado ese momento muro, asomando cabeza y manos y dando lugar a alguno de los gags, que normalmente es con los que más me entretengo. Aquí me ha faltado, aunque reconozco que la compensación en conjunto hace que no lo eche de menos.

Tengan este amor por la cocina y por el humor. Será un amore que le proporcionará siempre un buen sabor.

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