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Nunca es fácil hablar del dolor, y mucho más desde una película. El grado de identificación debe ser máximo, y el tratamiento debe ser lo suficientemente atractivo como para que al espectador le pueda apetecer ver una trama, donde sabe que no lo va a pasar bien desde el primer segundo.

¿Por qué funciona En la sombra?. Porque el director, Fatih Akin, ha dividido su estructura en tres actos muy bien diferenciados, donde la evolución de la principal protagonista Diane Kruger, se ve completamente modificado y se entiende de una manera muy natural ante los acontecimientos tan trágicos que le suceden.

Su personaje, Katja, ve truncada su vida cuando una bomba mata a su marido y a su hijo. En el transcurso de la investigación será testigo de injusticias y de cómo va notando en su ser, las diferentes sensaciones de cambiarte tu vida por completo y encontrarte completamente desorientada, y con unas ansias de venganza por esa impotencia de encontrarte en un momento emocional que no te mereces. Todo esto, en un planteamiento más que inteligente por parte del director, está contextualizado en los asesinatos xenófobos perpetrados en Alemania por el grupo neonazi NSU (Clandestinidad Nacionalsocialista) entre los años 2000 y 2007. Akin estudió el caso en profundidad y siguió personalmente el juicio junto al abogado y co-guionista de la película, Hark Bohm, quien a petición del realizador, supervisó todas las escenas de juicios. Y por eso resultan tan creíbles, muchísimo más que muchos filmes de juicios donde puede más la exageración de algunas partes principales, que no concuerdan en bastantes ocasiones con la realidad.

El gran acierto y por ello lleva el peso de la película, y recientemente ha sido galardonada con el premio a la mejor actriz en el pasado Festival de Cannes es Diane Kruger. Esta intérprete que te puede enamorar en una comedia francesa como “Llévame a la luna”, deslumbrar con su frialdad en la versión americana de la miniserie “El puente” o mostrar una faceta más curiosa y arriesgada como en “Malditos bastardos”. La actriz quería trabajar con Akin, creador de películas como Contra la pared Al otro lado, y se conocieron en una fiesta del mismo Festival de Cannes, en 2012. Ella se le acercó, y se declaró fan; le confesó que había crecido con sus películas y le señaló que estaba más que dispuesta a trabajar con él. Ansiosa por conseguir un papel en su lengua natal, ya que, desde que debutó en cine con The Piano Player, no lo había vuelto a hacer. La oportunidad no llegó hasta años después. Ella leyó el guion, y se entusiasmó. Quería el papel como fuera y lo logró. Qué gran acierto, porque a pesar de su sufrimiento da verdadero gusto verlo en sus ojos y en su rostro.

No me quiero olvidar que En la sombra cuenta con el sello estético del director de fotografía, Rainer Klausmann, habitual colaborador de Akin y la excelente composición musical de Josh Homme, cantante y fundador del grupo de rock, Queens of the Stone Age. Muchas razones por las que esta arriesgada película, que ya ha conseguido el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa, sea una gran opción para sentir un gran trabajo a pesar de ser un tema tan escabellado, y que no cuenta de inicio con una respuesta fácil por parte del público. Eso siempre hay que premiarlo y, encima, está excelentemente logrado en su resultado final.

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