Crítica «La venganza de don Mendo» – Teatro del Soho Caixabank
HUMOR DESDE LA ESCENOGRAFÍA
Si tratamos a los clásicos, las diferentes generaciones lo pueden recibir de una manera dispar. Los que conocen la obra de «La venganza de don Mendo», pueden pensar cómo se deja relucir en la fantástica adaptación de Paco Mir que ayer disfrutamos en Teatro del Soho CaixaBank, que es una obra menor al tratarse de comedia o ni siquiera quieren acercarse por considerar que el verso es complejo y no la van a entender. Y en el caso de las generaciones más jóvenes, puede entrar en la cabeza que sea algo soporífero desde la perspectiva de la antigüedad y las ganas se esparcen por el olvido.
Pues la propuesta de la «Gestora de Nuevos Proyectos Culturales» y «El perro producciones», donde genialmente brillan los intérpretes de esta versión está perfectamente contemporaneizada para el disfrute de toda la familia. Para que sea un plan donde se ríen absolutamente todos, y se puede comentar toda esta locura de texto donde el ingenio de Paco Mir ha sabido exprimirla para sacarle todo el buen jugo de su valor.
La esencia no cambia. Pero en estos tiempos donde debemos acercar y volver a recuperar a este público aderezado de nueva tecnología, se le atrapa desde la palabra, la pantomima y el esperpento de un equipo actoral que juegan maravillosamente y sacan a relucir lo mejor de sus personajes. Funciona a lo «Tricicle», pero con la virtud de la experiencia que ha reformulado cómicamente y de manera virtuosa Paco Mir. Y lo digo así, porque ha encontrado los elementos para que, recuperando lo básico que entendemos todos, tengamos la edad que tengamos, y manejemos la modernidad cómo nos haya llegado, haya una lógica comun y una base desde el cuerpo y el verso adecuado hacia un diálogo cotidiano reconocible. Y triunfa como lo hizo Tricicle con su lenguaje único, y sabiendo reirse exquisitamente de uno mismo y del mundo que nos rodea.
«La venganza de Don Mendo» es una obra propia para desarrollar todo estos conceptos. Una locura de amor y de roles extravagantes que se expresan con todo lo que forma parte de nuestro ser: engaños, conquistas, deseos y muchas muchísimas risas.
Y hay que destacar a un elenco sublime que hace las delicias de cualquier creador. Saber dar rienda suelta a la imaginación y el divertimento es un traje que se ponen a medida como los que llevan en toda la representación. Todos ellos muestran un respeto porque han cuidado a cada uno de sus papeles escénicos, se apoyan como familia actoral y dan todo lo mejor de si mismo para esos ataques que se convierten en carcajadas que valen mucho, para que esa idea tan alejada de lo que significa este tipo de teatro, les acerque con curiosidad a otras obras de nuestros emblemáticos autores.
Y en esos versos que me voy a permitir la osadía de llamarlos «paco mirianos», hay también una crítica muy «noble», que nos hace pensar desde la mejor herramienta para hacerlo que es la comedia, y esto sucede en esta función, incluso desde la propia escenografía. Esa propia ironía de la vida que nos pone a solfa a nosotros mismos, y que da todo el sentido a nuestras mejores ideas desde la cultura.
REPARTO
Juanfra Juárez
Don Mendo
Cristina Almazán
Magdalena
Amparo Marín
Bertoldina / Moncada / Marquesa de Terrassa
Manuel Monteagudo
Don Nuño / Sigüenza / Froilán / Don Alfonso
Paqui Montoya
Doña Ramirez / Azofaifa / Doña Berenguela
Moncho Sánchez-Diezma
Don Pero / Manfredo / Ali Fafez
Nuria Díaz Reguera
Velloso






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